Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.

Muchas veces los seres humanos que tenemos mucha sensibilidad hacia quienes nos rodean, buscamos la manera de poder transmitir lo que, con tantos esfuerzos, caídas y renaceres, hemos incorporado, y cuando deseamos plasmarlo para ser comprendido, nos encontramos con el inconveniente de tener que optar por una forma deterrminada que nos encuadre dentro de  un sitio, tiempo y espacio. Es algo así como tener que ponerse un rótulo, una insignia que nos identifique y enmarcarnos en una formalidad para poder ser reconocidos.

Sin embargo, remontarnos a  las enseñanzas de Jesús nos ubica a tener que ver, desde nuestro interior transparente, qué espacios necesitó para llevar Su Palabras para darnos cuenta que requirió,contradictoriamente de todos y a su vez de ninguno.

Pero como podríamos, desde nuestra mente racional interpretar el todos y el ninguno, cuando sólo conocemos los extremos y opuestos que nos indican en dónde está ubicado el objeto de la visión?

Partamos por comprender que nada es tan fantástico ni tan desastroso como para no hacer de lo fantástico algo nefasto o de lo nefasto , algo grandioso. Es ceder los pensamientos de rigidez y sin hacer categórico lo que observamos, comprender que mientras podamos apreciar con los ojos de Dios todo puede generar cambios y transformaciones que nos puedan ubicar en un lado u otro de los extremos sin por ello estarlo.

Si soy educadora de primer grado los contenidos serán acordes a los niños con características similares de edad, si trabajo con jóvenes quizás la comprensión pueda ser más amplia y engendrar pensamientos un tanto más complejos, y el encuadre que haga será propicio también para ese grupo definido. Ahora, si estoy en un aula, obviamente no puedo estar en otra aunque mis conocimientos sean suficientes para enseñar en cualquiera de las  dos, y ante esa imposibilidad no tendré más opción que elegir un sitio u otro acertadamente. Es necesario que cada uno ocupemos un lugar definido porque no todos los conocimientos que ofrezcamos estarán igualados en quien los escuche y lo que requiera cada persona encontrará su sitio adecuado de enseñanza útil en cada uno de los  aprendizajes.

No obstante, mirando a Jesús observamos que al conocimiento de toda la sabiduría interior proveniente de Dios, lo llevó a no desear optar porque al hacerlo, quedaría otro sector  que no  escucharía sus enseñanzas y ante la realidad interior y exterior que se le  presentaba estuvo en todos lados pero a su vez en ninguno.

Enseñó en todos los sitios pero sin "techo", sin acotación, sin encuadres mentales que lo llevasen a ubicarlo en un opuesto, y predicó sin distinciones entre fariseos y marginados, sinagogas, casas o montañas.  No había un trono de Rey que lo esperase a su regreso ni espacios que lo aislen y distingan de los otros.

No fue la mente la generadora de lo nuevo, de la informalidad de encuentros, sino q fue guiado por su alma de Dios para estar en todos lados al mismo tiempo.

Y eso fue lo q desorientó a quienes lo miraban, lo seguían, cuestionaban, el unir los opuestos del recaudador de impuestos con el buen samaritano y no poder ser encuadrado en un lugar u otro más que por su extremo en cuestión. 
Posteriormente la historia la escribiríamos los propios hombres que ante esa desorientación o certeza creamos los lugares propicios a nuestros tiempos interiores descartando lo que no pertenece a nuestras creencias.

"Tú lo dices," le contestó Jesús. 
Saquemos de nuestro interior lo que no nos pertenece, los juicios ajenos y estemos en todos los sitios sin estar en ninguno para que la Luz de Cristo traspase nuestro corazón y llegue a todos los corazones que desean recibir, aunque estén en primero grado o primer año, el Amor de Dios libre de lineamientos mentales inútiles que nos separan..