Como primer paso, e intentando con humildad ver de qué trata la confusión, me parece que tendríamos que entender que es un estado donde los pensamientos llegaron a un punto de tal dinamismo, con tantas variables , con tantos tenores que están agolpados en nuestra mente de una manera que pareciera que si nos los dejamos salir hacen explosión en cualquier momento.
Los deberes, las normas , disposiciones que nos inculcaron de chicos comienzan a reaccionar ante cualquier evento, sensación o pensamiento que no vaya acorde a la naturaleza conocida rígida del ES ASI ...pero....es así....no discutas.....es así.....sin explicaciones ...
En nuestra generación no había posibilidad de queja, ni algo diferente que cuestione , y bastaba sólo la presencia o mirada de una persona o institución para acatar sin preguntar lo que debía ser de una determinada forma.
Aprendimos a ser más que sentir, a creer que era de esa cualidad y no de otra, pero cuando fuimos creciendo y la vida nos fue brindando los hermosos regalitos de aprendizajes, la cajita sorpresa de encontrarnos todos los días con algo diferente y novedoso , no nos quedó que sacar el desconocimiento de lo no aprendido y hacerle frente.
Tímidamente nos permitimos pensar algo que no estaba dentro de nuestras creencias y, con culpa de por medio llevamos a cuestas la vieja mirada y la tenue luz de lo nuevo.
Un día estábamos almidonados y no permitimos ni por casualidad que se entrevea lo reciente. Nos repetimos muchas veces eso de "más vale viejo conocido que nuevo por conocer" y llevamos el lema en la frente de "no innovar".
Pero otro día tuvimos que descansar y cuando permitimos relajarnos apareció eso que estaba escondido y nos generó confusión.
Si aún permanecemos con fuerzas y voluntad no le permitimos ni que asome pero si estamos exhaustos y no podemos frenarlo sentimos que la vida se está yendo y caemos.
Un pensamiento y otro, y luego otro , hasta que el grado de confusión es tal que ya no sabemos ni para donde vamos.....
Primer punto....reconocemos que estamos plenamente confundidos y le damos la bienvenida. Entendemos que forma parte de nuestros pensamientos, por lo tanto generados en la mente y sólo la mente.
Producto de lo que vimos, aprendimos o simplemente pudimos percibir, ampliamos el panorama de darnos cuenta que lo que está en puja son las reglas de la mente con el saber del corazón.
Si elegimos que la mente sea la que dirija la vida tenemos que atenerme a saber que podemos estar un tiempo tranquilo pero que, posteriormente, de alguna forma los sentimientos van a emerger , algunas veces suavemente , otras con ganas de gritar y otras con el dolor más grande porque estuvo escondido mucho tiempo.
Si elegimos que sea el corazón el que dictamine, es probable que sintamos que todo es más incierto, porque no sabemos para donde nos llevará y eso nos produce mucho miedo.
Entendemos que elegirlo es enfrentarme probablemente con el mayor desafío: el que dirán , las críticas , los juicios pero también podemos percibir que el hacerlo nos va a descomprimir la tensión, la confusión, el malestar y evaluamos lo peor que nos puede pasar. Pensamos si en verdad es tan importante lo que opinen los demás y nos miramos....
Cómo somos, quiénes somos, hacia dónde vamos, a quien le tenemos que dar explicaciones?
Nos observamos nuevamente y nos damos cuenta que el enredo de la confusión se produjo en nuestra mente y no en el corazón. Tensión o paz? Deber o amor? Finito o infinito?
Acto seguido nos miramos al espejo y vemos reflejada la esencia divina de Dios..no somos la confusión, ni el desconcierto, ni la duda....somos parte de El y como tal lo que dicte el alma es lo que nos va a llevar hacia la verdadera Paz..
Ahora...
Cuando comenzamos a sentir dentro nuestro que el corazón se nos escapa y permanece como atento, observador , buscando algo, es porque nuestra amiga la inquietud está mirándonos y acompañándonos .
La pregunta sería que necesita saber, que produce ese desconcierto que no nos permite estar relajados y si bien la mente puede responder, sería conveniente dejar pasar los pensamientos como por un filtro para que lleguen lo más claros posibles a nuestra inquietud.
En realidad cuando tenemos la necesidad de aquietar ya sea sensaciones , formas de pensar o emociones es porque están desbordadas y no tienen por donde canalizarse.
Nuestro cuerpo y mente captó el mensaje pero verdaderamente no sabemos cómo hacer para dejar que fluyan sin darle una mayor importancia que la que tiene.
Primer punto, nos preguntamos a qué le tememos para que nos genere ese malestar, qué sentimos que estamos a punto de perder y sin obstáculos ni mentiras mentales accedemos a conocer lo que aturde y retumba en nuestro ser.
Alternativas posibles: eso que me inquieta , si le doy cauce, me generaría un caos porque cambiaría radicalmente mi vida . No quiero, bajo ningún punto de vista , verme involucrado en movimientos que llamen la atención y menos aún que me enjuicien.
Hago todo lo posible para que pase pero la calma no dura demasiado tiempo porque no quiero que se altere mi cotidianeidad. Encima tampoco sabría como seguiría si lo permito y el desconcierto me amarra a la ansiedad.
Medito, rezo, hago yoga, miro el cielo, le hablo al zapato y me siento en paz pero cuando vuelvo a la rutina otra vez esa sensación de descontrol que me inquieta pero, si estoy en la rutina y logro distraerme ,cuando me calmo otra vez está ahí y me cansa....
Ya agotado la tomo en mis manos y le digo- Dulzura, decime que te sucede y por qué te ponés así.
Si me dice que se siente mal porque no puede cambiar el mundo , porque no logra que todo sea armonía y que no puede hacer nada para evitar el sufrimiento le digo suavemente que el mundo no se cambia de afuera para adentro sino de adentro para afuera. Si no existe una transformación que parta de cada uno, de nada valdría llegar con una varita mágica y generar un cambio externo que no va perdurar mucho en el tiempo.
Si no llegamos a reconocernos en lo que realmente somos y cómo es la esencia del que está al lado , el sufrimiento va a seguir existiendo. Cada uno es responsable de su vida, por lo tanto, nadie más que la propia entidad puede generar el cambio necesario para una nueva visión de lo externo. No es importante que cambie el otro si no empezamos por nosotros mismos......
Si me dice que se siente mal porque está yendo para el lado opuesto a lo que eligió para su vida la acaricio y le pregunto quien dijo que una decisión hecha por la mente no pueda revertirse.
Si mi hijo , en su aprendizaje de vida toma decisiones que probablemente no sean las más acertadas , lo voy a condenar para siempre o le voy a decir que sus "errores" forman parte de un crecimiento y que si no caemos una y otra vez no podríamos encontrar los opuestos para luego unirlos?
Nos enseñaron a ser incondicionales con todos, las pruebas más difíciles las tuvimos que pasar amando incondicionalmente al otro pero nos olvidamos de nosotros mismos.
No podemos ser ilimitados con nuestro sentir y pensar y pretendemos guardar como en una cajita lo que no va con la corriente para que no se escape.
Tememos tanto equivocarnos que preferimos dejar de hacer y sentir. No logramos confiar en nuestra sabiduría interior dada por Dios y soportamos la inquietud como sea.
Dejar ser es no saber hacia donde voy pero sí cómo voy, e ir con paz y confianza es dejar que Dios me guíe el camino sin imponerle condiciones de cómo debe ser.
Estamos esperando una fuerza externa que nos señale el recorrido y perdemos la capacidad de darnos cuenta que Dios nos habla al interior, que la verdad está en nuestro corazón y que nadie más que nosotros podemos saber hacia donde tenemos que dirigirnos. Si aún así siguen existiendo dudas comprendo que cuanto más nos acerquemos a nuestro ser más profundo más rápido se disiparan hasta llegar la calma deseada donde está la respuesta...