"Judas: Al que yo besare, ése es; prendedle, y llevadle con seguridad."

No hay "pecado" más grande que el desconocimiento porque, de una forma u otra, está ligado a todas las emociones que nos hacen actuar en detrimento de los demás.

Mucho se ha hablado de Judas y su traición, y si podemos continuar mirando con Sus Ojos , entenderíamos que no hay actuación intencional consciente sino la ignorancia de intentar , bajo las reglas de los hombres, generar el milagro. 

Paradójicamente, tal vez la misma inocencia se conglomeró en pensamientos y ansias de dinero creyendo que la mano mágica del poder de Dios en la Tierra revertiría lo que estaba pasando.

La traición no es más que la propia deslealtad y engaño a uno mismo y luego a los demás.

No somos insensibles ni ruines, somos egoicos, cerrados y pretendemos hacer la justicia de Dios con las manos del hombre. 

El camino de confusión,  de querer armonizar en todas partes por no aceptarnos aún libremente nosotros nos conduce al camino sin fin de los juicios y las esperas a la bendición externa.

Querer probar a Dios es ir en contra nuestro al dejar que la provocación vuelva a nosotros en oscuridad y arrepentimiento.

Intentemos que no pase el descubrir quienes somos y quienes son los que nos rodea cuando estamos tan acobardados y débiles que no encontramos salida y recurrimos a la autoeliminación. 

Miremos con el alma, no neguemos lo que  nos mueve lo más profundo, no permitamos que las reglas y leyes nos aleje del amor que fluye, y observemos, si es necesario, su comportamiento , veamos que no hay violencia, pongamos a Jesús como referente para entender la  reacción frente a la traición y la muerte.

No hay nada que el corazón sienta que esté equivocado, son los pensamientos que se agolpan ocupando un lugar lejos de la esencia porque aún no ha sido educados.

Démonos la oportunidad de llorar si es necesario, pero por amor , no por arrepentimiento y carga de los actos realizados.

Busquemos la sabiduría de la comprensión de que no hay hecho o acontecimiento externo que pueda afectarnos más de lo que le corresponde por la naturaleza humana , no nos turbemos porque aún no vemos el Cielo en la Tierra, las semillas ya fueron dispersas y de ahora en más sólo hace falta recoger los frutos...

Perdonemos a todos los Judas que han pasado por nuestras vidas y concedamos una nueva oportunidad antes de que el peso de las culpas recaigan definitivamente en su ser..

Fue necesario que lo vivamos, es la manera que tenemos de aprender y confiemos que a partir de ahora, lo aprendido a través del sufrimiento será aprendido por medio del amor.. EL AMOR DE DIOS EN NUESTROS CORAZONES...

"Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libre"

Fuimos buscando una mano salvadora que nos liberase de nuestras propias miserias y sin embargo , o la negamos, o la hacemos tan mágica que termina siendo superficial.

Nadie puede recorrer el camino por nosotros, el libre albedrío y la propia intención de redención individual es lo que nos dará la capacidad para saber discernir escuchando la "voz" del alma que habló desde siempre pero que no pudo ser escuchada.

Encontramos guías, referentes importantes que nos marcan una dirección a tomar, pero no podemos ser salvados por nadie si no empezamos por liberarnos nosotros mismos.

Está ahí, podemos tomarla con nuestras manos , escuchemos con la sutileza de la "razón del alma" que aunque no vea no necesita palpar para saber que existe y que ocupa un lugar importante dentro del universo de Dios.

A través de Jesús, como otros referentes , podemos encontrar palabras sabias que aunque las saquemos de contexto siempre están acompañando una verdad liberadora para nuestra naturaleza humana.

No temamos soltar, nada está fuera del lugar adecuado, confiemos en la sabiduría interior aunque en las apariencias todo parezca un caos difícil de revertir.

No tenemos por que buscar la felicidad , no corramos tras el cumplimiento acotado de lo que creemos que nos hará felices, busquemos la paz que con ella viene añadida la mayor alegría jamás vivida.

Hagamos el trayecto y no dejemos de pisar en cada suelo que nos traerá quizás las mayores penas pero también la libertad de ya no sentirse atado a lo que nos trae sufrimiento por tener el apego característico de la forma humana.

Funcionamos interrelacionados y como una gran cadena vamos unidos. Estemos sólo con los lazos de amor y desatemos las posesiones que nos trae agobio porque al soltar inmediatamente no sólo nos liberamos nosotros sino también a quien tuvimos atado desde el deseo pasional.

Sigamos amando pero con el amor que aprendimos a sentir después de tanto dolor, el amor que al ser incondicional no presiona ni exiges tiempos de concreción. 

No es un dogma, ni una doctrina, ni un fundamento, es la sencillez de comprender por nosotros mismos que las condiciones parten de nuestro anhelo de tomar, tener para sí privando de libertad a quien no quiere ser acorralado ni apurado y en consecuencia genera fricciones difíciles de remontar.

Comencemos por soltar nosotros si queremos ser liberados, que como causa y efecto , el mismo acto puede distender y provocar la vuelta sin miedos de volver a unirnos pero sin nada que nos angustie.

Sólo el amor..EL AMOR DE DIOS ENTRE NOSOTROS...y la etérea unión de la chispa divina que tenemos en nuestros corazones.. 

"”Los que no Me amen, no oirán Mis palabras; y las palabras que oís no son Mis palabras, sino las palabras de Mi Padre, que Me ha enviado."

El encuentro pleno con Jesús, más allá de la creencia si fue o no el Mesías, se da a través de lo que mayormente vino a mostrarnos: EL AMOR. 

Sus Palabras no trajeron el libro del buen vivir , de modales y reglas explícitas de como comportarse, sino el camino del propio recorrido interior para descubrirlo a El en la esencia del alma y de ese modo descubrirnos a nosotros mismos.

Si no hay una verdadera manifestación del amor en todas sus variantes formales , dudo que podramos sentir lo que vino a decirnos porque lo que encerramos en un personaje emblemático no puede ser vivenciando si no lo hacemos extensivo a los demás.

De nada nos sirve seguir sectorizando hasta los sentimientos, dando mayor divinidad a alguien y menor aprecio a otro si no partimos por el entendimiento de saber que todos tenemos la misma sustancia divina en Dios.

No aceptar a quien no nos guste no hace una plena fusión del amor incondicional que Jesús vino a enseñarnos y nuestra vida seguirá los recorridos de grupos aislados  que no aceptan a todos por igual.

Dejemos el ego de lado y bajemos la bandera que creímos tener de poderes exclusivos sanadores donde hasta nos dijeron a quien teníamos que sanar. 

El camino de la propia santidad lo recorre uno mismo, no se defiende ni se hace con sólo dejar la vida a una institución, se siente, se palpa, se entrega por el amor más grande hacia el más cruel y el más benevolente.

Dios está en todos lados, no en la rígida forma de continuar con dogmas arbitrarios que pasan de generación en generación y que nos aleja de quienes somos en esencia por tener que servir más al hombre que a Dios mismo.

No somos salvadores de nadie, dejemos de jugar a los grandes héroes que sacrifican su vida por un pseudo bien mayor , cuando en el interior sabemos que lo único que estamos haciendo es escaparnos de nosotros mismos.

No continuemos con el encuadre de los fariseos y grandes sacerdotes y permitamos que haya valido la pena la crucifixión de Jesús, la entrega de su propia vida para que podamos entender.

El amor no discrimina ni se arma a partir de un libro , se siente, se vibra en todas dimensiones y abarca todas las religiones y creencias que partan del amor como la piedra fundamental de la vida del hombre.

Escuchar las palabras de Jesús es tener la apertura de reconocer que pudimos equivocarnos todos estos años pero que si liberamos la forma acotada dejaremos los nudos que nos atan a no comprender plenamente lo que tanto predicó y que cada uno armó a su modo.

Tenemos el denominador comun que es el amor, destrabemos las rigideces que nos arma la mente de como tenemos que amar a Dios, y ese día, es probable que no sólo escuchemos Sus Palabras sino todas las palabras del mundo que, aunque no contengan el fundamento que nos gusta, están cargadas del amor innato de quien pudo reconocerse en su propia esencia interior de Dios en él mismo y en toda la humanidad.

“Perdonad y seréis perdonados”

Un acontecimiento que marque un antes y un después , ya sea social, cultural, religioso o personal es, más allá de toda creencia, un llamado de atención para hacer una revisión de nuestro paso por la vida.

Un Ser como Jesús que revoluciona en todas las esferas, indican tener que mirarnos una y otra vez para entender, no sólo donde estamos insertos como seres humanos, sino también hacia dónde estamos enfocando la mirada.

Toda palabra dicha desde lo profundo encierra un significado con connotaciones en todos los sentidos, y tal vez sólo los que pueden expandir su corazón podrán entender lo que Jesús vino a decirnos.

No nos acotemos a reglas de buena moral y condescendencia cuando hablaba del prójimo, y observemos al precursor de nuevos pensamientos y conciencia dónde está el centro de lo dicho antes , durante y después de su paso por la vida.

Más allá del caos que pudiera significar los tiempos presentes que Jesús vivía, había una visión proyectada al futuro también, que posteriormente se transmitiría de generación en generación, relacionada a lo que el ser humano es capaz de hacer ante el desconocimiento de su mundo interior. 

El ego no sólo ocupó un lugar imperante en sí mismo, sino también en las relaciones humanas que, hasta al más ferviente creyente, hizo poner en tela de juicio el propio comportamiento como Pedro o Judas.

No sólo afectó a los alejados de su espiritualidad, con posturas rebeldes e incrédulas ante los mensajes sino, asimismo,  a  aquellos que la duda de lo que estaban viendo los llevó a silenciar su amor crucificando, de esa manera también,  al Señor de los Milagros que, con su propia vida, vino a redimirnos de nuestra manera de vernos a nosotros mismos.

Era necesario generar el quiebre que pudiera rever las posturas personales  para entender que las palabras que pronunciaba,  estaban referidas a lo que posteriormente sería necesario para una sanación profunda.


El perdón , como potente variante de la armonía en  las relaciones humanas sería y es, la premisa fundamental para comenzar de nuevo no sólo con nosotros mismos,  sino con los demás.

Con una naturaleza humana emocional y distante de la luz , lo que se sucedería y seguirá sucediendo, requerirá el arrepentimiento como señal de una manera auténtica de reivindicación, sabiendo que el pasado ya no está y el futuro puede cimentarse a partir de perdonar setenta veces siete. 

No hay daño mayor que no pueda ser perdonado y en consecuencia redimido.

No busquemos una redención de una mano del Dios de afuera porque todos tenemos el Don. y  el poder sanador del perdón, siendo representantes del Dios interior, exterior, el Dios del Universo que está en todos lados sin distinción de formas.

Todos representamos la fuerza Divina del amor capaz de sanar el Mundo entero con sólo desearlo de corazón, quitémosle exclusividades que lo único que hacen es dañarnos terriblemente.

Pero como el camino se hace al andar, y estamos en distintas etapas evolutivas, el perdón es quien nos llevará de la mano a otro escalón y quien sabe también quizás, de la mano de quien  tuvimos que perdonar y ser perdonado....

"No me toques, que todavía no he subido al Padre"

Haber dejado el cuerpo físico como lo hizo Jesús no necesariamente implica perecer y dejar de transitar este mundo, sino que podemos seguir teniendo la misma forma humana sin por ello sentir que estamos ahí.

Las muertes no sólo reflejan un abandono de este mundo desde el nivel corporal, sino también una muerte simbólica que puede hacer que sigamos respirando y, sin embargo, sentir que nos fuimos y  no estar asentados  desde todas las partes de nuestra unidad.

El vehículo que adquirimos para recorrer el planeta es sólo la cáscara que nos recubre el alma, y necesita ser elevado para dejar de seguir viviendo el mundo de la dualidad tal cuál lo vemos.

No estar acá ni allá es la transición que vivió Jesús cuando al tercer día resucitó y aún no había ascendido al Padre.

A partir de un cambio de frecuencia de todas las facetas que nos conforman, ni mejores ni peores sino diferentes,  estaremos en un punto de la encarnación donde sólo seremos vistos por quienes puedan ir más allá de sus ojos humanos y se permitan sentir y percibir con el alma quienes somos en esencia.

Así como las vibraciones similares se van uniendo , también se van alejando  cuando no hay una misma sintonía que los mantenga en servicio juntos y como un holograma, iremos viendo los altos y bajos de una vida que nos involucra a todos pero que, sin embargo, no será vivida por igual en cada humanidad.

Podremos seguir haciendo las mismas actividades, tener las mismas relaciones parentales que nos une desde el origen del nacimiento porque somos almas que vamos en conjunto hacia la luz, pero seremos vistos de una manera u otra acorde el nivel de conciencia de quien está a nuestro lado.

Nuestra Misión como humanos es elevarnos a Dios, sentir su vibración en el mundo físico y, una vez logrado, retornar a Casa o  quedarnos para ayudar a quien desea emprender su propio camino de liberación y paz.

Lo que hicimos hasta el momento significó un paso importante para reconocernos en todos nuestros ingredientes humanos, y aunque las emociones nos den subas y bajas anímicas, ya estamos preparados para comprender que no somos ese estado ambiguo sino una luz brillante en el universo de Dios.

De esa manera estaremos viviendo una pseudodualidad porque lo que nos marca un opuesto entre lo humano y espiritual en realidad se trata de la propia naturaleza inherente a cada parte que se está conjugando y transita los Mundos paralelos del Cielo y la Tierra para poder plasmar , en un paso posterior, el arriba en el abajo que tanto anhelamos traer.

Cuando deviene la muerte simbólica ya no se requiere de revisiones para entender quienes somos y cada uno, en su propio camino de redención, sabrá que encontró luego del tercer día que ascendió como lo hizo Jesús.

Los pensamientos se aquietan y los cuestionamientos se fueron con el deceso quedando sólo el alma con sus  facetas anexadas a la espera de subir al Cielo, retomar aires de libertad , y traer la Enorme Luz de Dios nuevamente a la Tierra..

"Yo fui enviado por Mi Padre"

Pudimos recorrer mucho camino, adoptar creencias, reverlas y cambiarlas, modificarlas, anularlas ,o hacer propia una forma de pensar pero, como sea , la esperitualidad no puede quedar en esferas de lo sublime sin ser manifestada en este mundo.


Tenemos una naturaleza humana que no debe ser negada , pero para que pueda superarse en sí misma,  requiere de la elevación expresada en el medio en el cuál vivimos.

Y así es como podemos refugiarnos o ser libre de toda doctrina, que nada descalificará la propia vibración interior que acompaña la mente que se funde entre el ego y el cede de poder al alma que quieta, espera la unidad de todas sus facetas.

Para ello Jesús fue el representante de Dios en la Tierra, y el Cielo pudo ser bajado e interactuar con su opuesto, la densidad de lo estrictamente formal y limitado.

Sin embargo, que podamos ver un Ser que dejó Su Vida para que alcancemos a ver, no nos hace felices ni adquirimos la paz que deseamos, porque si bien estamos todos unidos formando una sola Morada, los pies habitan este planeta y las experiencias no dejan de ser   individuales.

No podemos hacer que el otro piense como nosotros ni que vibre en la misma sintonía de amor que nos enaltece el alma, pero sí podemos rescatar de todo lo vivido, más allá de fantasías o utopías, la capacidad enorme de amar que tenemos,  que puede manifestarse plenamente en la Tierra aunque el exterior no pueda ser apreciado.

Elijamos el templo, las sinagogas, la cruz de Cristo , las formas sectarias, creer que no somos de este planeta, volar con una nave espacial , rezar 10 Aves Marías o rezarle a un zapato pero no perdamos el poder enorme de elevarnos al amor más Intenso y grandioso de Dios y el Universo entero.

Quizás no podamos fusionar las leyes del hombre con el arriba y las leyes de Dios en este plano,  pero podemos amar y seguir amando para no dejar de sentir que podemos estar en Casa aunque las lágrimas y la angustia enmarquen un corazón afligido.

Miremos con los ojos del alma, los Ojos de Dios como nos apenamos, mimemos al niño interior que no `puede tener su juguete preferido entre sus manos, pero por más cruel y feo que se vea el presente emocional, la fuerza del amor nos rescatará en una nave espacial, en un santo, en un peregrinaje o en un zapato.

Jesús nos vino a traer la enseñanza del amor, vino a decirnos que sólo la ejecitemos porque ya la tenemos incorporada , vino a decirnos que aunque el cuerpo perezca, el alma sigue brillando por la eternidad.

Nadie acudió ni hizo nada para evitar morir,  pero en los brazos de Dios emprenderemos el regreso del Camino a Casa, en Su Paz...en Su Amor...por siempre y para siempre...
  

"La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno."

Distender, aplacar los pensamientos, suspirar aires de renovación y sentir latir el corazón que abarca toda la humanidad, es la calma que encontraremos para dejar que las enseñanzas pueden fluir desde afuera hacia adentro y viceversa.

 El intercambio de lo interno y externo da la sabiduría de encontrar en cada alma la manifestación que pueda entregar a cada uno en particular acorde al camino recorrido.

La Gracia, la luz que vimos reflejada en Jesús fue el espejo que nos marcó un antes y un después del reconocimiento de quienes somos en esencia.

Jesús no vino para que lo endiosemos, vino a traernos el regalo de la resurrección que todos podemos tener y que parte por comprendernos a nosotros mismos para luego comprender a los demás. 

Si alguien bajase del Cielo y nos dijera que Jesús no es el Mesías, ni fue el Hijo enviado por Dios..cambiaría en algo? 

Lo que Cristo vino a instaurar es la fortaleza en nuestros corazones y el mensaje de que no tenemos que seguir buscándolo fuera porque siempre estuvo en nuestro interior y que el personaje que vimos representó un rol para que pudiésemos vernos reflejados. 

Para una humanidad dormida y llena de desconocimiento era necesario la revolución que trajera el despertar de la conciencia dejando de lado las discriminaciones y separaciones fortuitas que nos tensa y aleja de nuestra esencia interior divina.

Los rótulos sólo nos sirve para organizar el mundo que nos pertenece y como respuesta a una naturalea humana que requiere de un yo para fortalecerse pero una vez recorrido el camino de las comparaciones , el trayecto de vuelta tiene que  encontrarnos sin cargas por llevar ni distinciones por portar.

Cada uno en el lugar al cuál ha llegado , en el escalón justo de su evolución con quizás aún la necesidad de seguir viéndose reflejado en el afuera para conocer su interior pero llegar a la luz plena de la cuál fuimos creados desde nacimiento es encontrar una misma sintonía que resonará igual  en todos los niveles, y no cambiando aunque le pongamos o quitemos rótulos o condiciones; el AMOR PLENO DE NUESTRA ESENCIA.

El amor es incondicional, y aunque nos digan que ese afuera no nos pertenece ni es acorde a nuestra visión, no puede transformarse en menor valor porque con la mente lo acotemos a las esferas de las separaciones.

El amor se siente, no se piensa, el amor hace vibrar, no le interponemos voluntad para que sea , el amor fluye, sin títulos, ni nombres, ni espacios acotados...

El amor soy yo, sos vos y somos todos por igual, partúculas de Dios dispersas a la espera de ser nuevamente unidas...

"Entonces Jesús, dando un gran grito, expiró."

A lo largo de la historia, a muchos de los que nos genera asombro y admiración la vida de Jesús, nos preguntamos por qué su historia de vida terminó en su muerte, en la cruxificción que no fue salvada por un Dios de afuera que no permitiera su deceso físico.

Una de las respuestas que nos han surgido es la de entender que, si no moría , no hubiese resucitado para que, quien pudiera VER, contara su resurrección , pero más allá de la creencia  que cada uno tenga del hecho , existe lo puntual relacionado con el aspecto humanos y los ojos que vieron sólo su muerte en la cruz.

Y así es que aprendimos los opuestos de las creencias, donde la resurrección divina fue la finalidad de Su Venida  y por el otro lado, la que que no hubo nadie que lo salvara de semejante atrocidad cuando el amor era lo que predicaba.

No obstante las posturas radicales, no pudimos conjugar lo humano con lo espiritual, y no tuvimos más opción de tomar bandos que nos separase del resto, para dilucidar el significado de su muerte.

Dios, la vida, un Ser Superior nos dio dentro de la encarnación un libre albedrío que permitiera hacer el camino que se eligiera sin presiones ni condicionantes. Fuimos artífices de nuestra propia historia de vida y con ella, las decisiones que tomamos en cada acccionar.

Elegir un camino de amor entre el desconocimiento fue una revolución que, tarde o temprano, llevaría a la reacción categórica de los egos que peleaban por el poder y su supremacía.
Siendo Jesús libre de las ataduras de la forma,  aparecería quien obligaría a tomar partido en una de sus manifestaciones y ante la  incondicionalidad manifestada de Cristo,  mostraría a la visión acotada una amenaza al poder del reino del hombre.

Exhibiendo   la parte más oscura del ser humano  fue condenado a muerte,  quedando ante las apariencias un  libre albedrío coartado  dentro del mundo de los humanos.

Pero la opción de Cristo fue la misma, el amor por sobre todas las cosas, amor a Dios, al prójimo, y ser el representante de una nueva forma de mirar la vida y llegar a la liberación de nuestras propias rejas.

Sólo una palabra, un cambio de actitud hubiera cambiado la historia evitando su muerte, pero sin importarle dejar su propia vida, siguió hasta el final sabiendo que Su Misión había sido cumplida.

El por qué no hubo una mano mágica de Dios salvándolo es la fiel prueba del respeto del libre albedrío que tenemos cada uno de nosotros.

 La real vida existe después de la muerte física, y un abandono del cuerpo,  está relacionado a terminar una actuación en una obra de teatro donde somos protagonistas disfrazados,  sin ser por ello el rol que representamos.

Si hacemos personajes de "malos" las funciones se repetirán hasta el cansancio y hasta no comprender seguiremos haciendo roles similares y si hacemos personajes de "buenos" es porque ya trascendimos la dualidad en su mayor parte y podemos comprender que dejar de actuar es tan solo una vuelta al Hogar.

No hay explicación más fidedigna que la que la propia alma con su sabiduría en Dios puede darnos.

Cada cuál tomará como auténtico o no lo que la voz del corazón le susurra, pero si no partimos por escucharla dudo que podamos entender por qué vinimos a transitar  la vida que nos tocó,  sin quedarnos desconcertados a la espera de una explicación que justifique el valor de nuestras propias vidas. 

"La lanza atravesó el costado de Cristo"

Existe un final humano para Jesús, el nazareno que, acorde a cada situación personal de experiencias y del recorrido realizado en la escuela de aprendizaje de la vida, tendrá un significado u otro.

La lanza atravesó el costado de su cuerpo y, junto a la agonía fisica y mental , un alma estaba esperando ascender luego de terminada Su Misión.

Como todo en la vida, los opuestos se tocaron y se enfrentaron las tiranías más crueles con el amor sublime de un ser que decidió dejar Su Vida para dejarnos un legado de amor inconmensurable.

Porque no había ambición de poder, de lugares jerárquicos, ni sociales que pelear sino dejar, asentado en el mundo, el aprendizaje del amor más grande de la historia.

Y más allá de toda religión y creencia, existió un ser humano que instauro una manera diferente de mirar la vida y de vivirla, y aunque su entrega implicase las burlas, desprecios e insultos , permaneció firme en la religión del amor libre de toda atadura que le implicase un tiranismo que no pertenece a las esferas de Dios.

Podemos estar de acuerdo o no con la forma y sus convicciones, pero sacando la esencia misma de su predicación está la transparencia de amor que no pudo ser negada por quienes estaban observando.

Y creer que la vida se puede dejar por una institución o dogma, es no darle el valor al regalo de estar encarnado , pero sentir un Ser superior , llamado Dios, Mahoma, Budda o universo que ES AMOR y dejar la vida por ello es la entrega absoluta para mostrar nuestros  origenes y esencias innatas que rodean nuestra existencia.

Tristeza, desazón, angustia, desorientación y entre ellos el amor más grande jamás vivido , el amor de lo que somos en esencia, el reconocimiento de la sustancia que habita en nosotros y que nos moviliza al punto de no necesitar nada más.

Todos tenemos esa partícula divina de Dios y nuestro recorrido es llegar a verlo, sentirlo, palparlo en nosotros y en los demás, en cada persona, en cada niño, en cada flor, en cada amanecer, en cada falta de brillo..

No somos lo finito y acotado que desaparece con la muerte, somos la resurrección de un peregrinar de mucho tiempo en búsqueda de la propia Verdad que nos haga libres. 

El latir del corazón, mi corazón y tu corazón, el latir del planeta mismo, del cosmos, encierran la belleza que engendra el milagro de ser felices aún llorando, de permanecer firmes, aún en las tempestades, de sentir el desprecio como una caricia...

No hace falta morir para que  el ego acepte su rendición , hace falta amar y no dejar de amar para que los extremos puedan unirse formando una sola unidad ..

Quizás no sea necesario irnos muy lejos para volver a Casa, quizás nunca salimos de allí y todo el recorrido fue sólo el paseo de una humanidad que eligió experimentar para trascenderse...

Si el velo desaparece por completo ya no hay separaciones y lo que creíamos que estaba del otro lado está dentro nuestro para iluminarnos primero a nosotros mismos y después iluminar a algún peregrino que salió en búsqueda de su propia trascendencia...



"Amaos los unos a los otros como yo los he amado"

Conflictos y dudas, equivocaciones que sentimos tener, impulsos de creer saber por donde va el camino, desilusiones de no encontrar la luz que no deje de  alumbrarnos y dentro de todos los vaivenes , el ser en cuerpo, mente y alma que vibra al unísono de lo trascendental y el universo entero con su amor y  brillo que irradia hasta las penas más profundas.

Llorar de tristeza, llorar de emoción de la capacidad enorme que tenemos de amar, de dejar la vida misma por ese amor que nos embriaga, nos sana, nos mueve las fibras íntimas y nos eleva a los lugares más fantásticos.

Estar enamorado permanentemente a pesar de las lágrimas y las adversidades,  sentir en todo momento la química en el cuerpo, la razón que deja de arbitrar y  cede el poder al alma que fue mostrando el verdadero amor en cada una de las células, de los pensamientos , de los hechos adversos y de la ley del hombre.
Un amor que trascendió raza, edad, sexo, credo, un amor que unifica el ser con todos los que lo rodean, que alumbra las sombras que nos opacaron, que trasciende la propia naturaleza humana.

Una caricia al amado, un susurro a su corazón y las penas que se transforman en el manto del amor con el cuál  Dios nos cobijó hasta que podamos vernos, conocernos, entendernos y ya sin miedos emprender el camino de regreso a Casa.

Un alma que late en la misma frecuencia que quien peleó hasta morir para defender su palabra , su arbitraria manera de ver la vida, su nuevo sentido que aparece entre las sombras débiles del muro de contención acotado y formal de los hombres.

Y los ojos humanos aún no ven pero los ojos de Dios ya están en la morada del ser que no distingue la naturaleza humana con la espiritual y se eleva con los miramientos más sublimes para cobijar las almas en busca del amor perdido de su corazón.

El mundo ideal que soñamos se evaporó, se perdió entre razonamientos y quimeras pero quedó el brillo del amor sublime , puro, e innato que guarda todo lo que fue y transforma en caricias lo que tanto dolor nos provocó.

Ya no hay nada por buscar sino vivir, dejar que el corazón siga latiendo hasta que la propia sabiduría del amor una lo que Dios entrelazó desde un principio y que no puede ser separado por el mundo de los hombres que generan las desuniones al  proteger con normas estrictas lo que pertenece al mundo libre de Dios.

El amor es uno sólo, dejemos de querer distinguir formas que hacen a lo humano...
Tenemos la misma esencia en Dios, y al dañar o dañarnos estamos afectando el universo entero...
Dejemos por un momento de pensar y sintamos el latido de nuestro propio corazón que tiene toda la sabiduría y el AMOR sanador que tanto necesitamos...

Escuchemos el ritmo del amor que trae el Cielo a Tierra, sintamos la luz que nos ilumina estando en estas esferas humanas, miremos a quien está lado y descubramos la Cara de Dios en cada uno de ellos..
Amemos, sólo amemos...

"Fue crucificado entre dos ladrones."

Observar la vida tal cuál se nos presenta a los ojos humanos, es volver a preguntarnos si no será que nada está dentro de los bandos selectivos de buenos y malos, ni emblemático ni decadente sino que ante los ojos de un Ser Superior que nos dio la vida no podemos dejar de ser todos iguales.

Nos gustará o no, haremos acorde a nuestra formación y buena moral una discriminación de lo apropiado o no ,  pero no una descalificación que lleve a anular a quien puede estar perdido aún en el camino de la vida.

Lo que haremos con nuestras vida será responsabilidad exclusivamente nuestra  y si ser un descarriado del buen vivir nos lleva a lugares de dolor y angustia tendremos que reevaluar que estamos haciendo con lo que nos pertenece y a quien estamos dañando con nuestras acciones.

Porque no hay gozo del dolor en quien arrojó la primera piedra, hay desconocimiento y ceguera que no puede ser descubierta, pero al momento del cansancio agotador que lleva impreso el recorrido del Vía Crucis , todos somos  parte de la misma condición impuesta para la superación de nuestra naturaleza humana en pos de la apertura espiritual divina que poseemos.

Con nuestra condición humana todos reaccionamos ante el cansancio y la densidad, y según los mecanismos de defensa que tengamos haremos nuestra actuación.

Tanto quienes fuimos por caminos abiertos como por caminos cerrados nos encontraremos algún  día con nosotros mismos y con el agotamiento que implica ir hacia un peldaño más alto en la escala del aprendizaje y ese instante nos encontrará colgados en la cruz como los ladrones y  Jesús aunque nuestro paso por la vida haya sido por senderos de paz.

Nuestro mayor desafío no es superar al prójimo sino a nosotros mismos que venimos con una programación de fuertes cimientos que sólo puede ser reacomodada a través del dolor.

Y cuando estemos en la cruz sentiremos todas las emociones que nos dará una visión acotada de lo REAL  a los Ojos de Dios porque la sutileza de la visión amplia sólo puede darse después de vivir el propio Vía Crucis.

Desde pedir una redención externa a sentirnos abandonados no diferimos en la naturaleza divina  sino en los programas mentales que nos llevará a sentir distintas emociones ante lo que estamos vivenciando.

La luz es igual en todos, está en nosotros despejar las sombras que nosotros mismos nos hacemos pero, mientras tanto, hasta no comprender con la mente lo que el alma ya conoce seguiremos subiendo la montaña  , y en ese peregrinar tomaremos aire, descansaremos, subiremos más rápido o daremos sólo un paso por día pero la subida es siempre subida y si miramos para atrás el vértigo puede ser aún peor. 

Estarás conmigo en el paraíso...! fueron parte de la últimas palabras dichas por Jesús...
Dejemos de creer en un Infierno externo que nos  agobia y no perdamos la capacidad de mirarnos a nosotros mismos, ahí está la Verdad que aún no podemos ver..

"En la cruz, sobre su cabeza, pusieron un cartel : «Este es Jesús, el rey de los judíos"


Dios jugó a las escondidas. Se escondió en el interior de cada uno y tuvimos que adivinar qué estaba pasando. Las señales fueron los sufrimientos, los desconocimientos, los agobios constantes y desgarradores que nos puso  a prueba constantemente. Pero como la visión de cada uno era diferente las interpretaciones también lo fueron.

Algunos pudimos ver después de una larga lucha donde se fue deshojando cada pétalo con tirantez y crudeza, y sólo  comprender que era El escondido en la esencia de él sólo cuando ya hubiera perdido la vida.

Se sintió como una trampa, que no fue justo,  porque cuando lo descubrimos escondido apareció el humano con todas sus emociones y lo que en un momento no se pudo ver desde la naturaleza terrenal se apareció repentinamente  cuando comprendimos  que era Dios en cada una de sus partes. No hubo  opción, no hubo camino despejado , la condición era a través de su esencia no importase el comportamiento.

No pudimos desviar la mirada ni un momento, la vibración fue permanente y entremezclándose un aspecto con otro no pudimos  distinguir cada pieza del rompecabezas y vimos la unidad.

A otros nos pasó distinto. Ni siquiera pudimos ver que era Dios quien  hablaba a través de El. Prejuzgamos tanto, condenamos tanto que ni siquiera nos  detuvimos  a pensar de donde venían todas esas palabras llenas de amor y encanto. No pudimos entender que Dios habita en todos sin distinción y pasamos  de largo ignorando a través de quién nos estábamos reflejando.

Y eso es lo que nos pasa a todos, algunos endiosamos a humanos y otros ni siquiera nos percatamos que detrás de cada persona hay una divinidad. Y así estamos insertos en el mundo sin saber para donde ir ni como dar explicaciones a nuestros interrogantes y sufrimientos. Y las decisiones que tomamos en base a nuestra visión acotada es lo que nos llevará por los caminos más densos del dolor  entendiendo lamentablemente que quizás, la liberación viene luego de la muerte física.

Es indudable que el velo del olvido nos tapa tanto que no llegamos a recordar ni quienes somos en esencia. Cada trayecto es un recorrido personal y particular y que nos podamos encontrar al final del camino es algo que aún no se puede  comprender en profundidad

El juego de las escondidas terminó, la obra está culminando y ya no hay roles que cumplir. Es momento de mostrar la esencia que tenemos y tuvimos siempre desde el comienzo. Cuando no hay más personajes que actuar no tenemos ya más donde escudarnos para seguir sintiendo que no recordamos nada.

Es momento de brillar por lo que somos y no por lo que hacemos…..
Sólo SER..como El, sólo SER..

"¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?"



Cuando vamos creciendo, junto con los afectos y los apegos característicos para sentirnos protegidos y cobijados,  vamos formando también una singular manera de ver la vida y que implica el creer que sin ésto o aquello no podemos vivir. 

Elegimos, tomamos decisiones, lo posicionamos como lo mejor que nos sucedió y de sólo pensar la carencia de ese objeto, persona, institución o situación, nuestro mundo ya no es el mismo y la tristeza nos cubre hasta el lugar más recóndito de nuestro ser.

Nos acostumbramos  a buscar los placeres fuera nuestro , creemos que son los únicos capaces de movilizarnos y  hasta le damos atributos de irreemplazable  tranformándose  así  todo lo que nos rodea  en el mayor deseo de posesión y pérdida  conjugada  con el miedo.

Qué es lo que en verdad tememos perder? El objeto, la persona, la institución , la situación o 
el sentimiento que nos genera ese objeto , persona, institución o situación?

Tememos no poseer lo que deseamos o tememos perder la paz, regocijo, calma que está vibrando al unísono con nuestra esencia y voz interior?

Si partimos de observar que somos capaces de tener dentro , en lo más profundo, todas las condiciones para albergar las mejores sensaciones de bienestar y amor, por qué tenemos que darle el mérito a lo externo cuyo único rol es estimular aún más nuestro ser interior? 

En realidad, ese aliciente, lo que nos muestra, es el reflejo de lo que ya tenemos dentro, por lo que no importa si estamos en el norte, sur, este u oeste porque la  fortaleza y esencia del alma va siempre con nosotros y lo que nos rodea se convierten en los dulces acompañamientos de nuestra vibración. Es entendible entonces que,  si un día deja de estar a nuestro lado o dejamos de estar insertos en esa paz que nos regalan de afuera , el templo sagrado que siempre encontramos alrededor nuestro  podamos encontrarlo en nuestro  interior sin necesidad de creer que  por eso  perdimos lo que ya no podemos o queremos vivenciar. 

Nada se pierde, se reacomoda, nada se extraña, sólo se ve con una nueva visión lo que  pensamos que era único y  para siempre.

Y creo que ésto es lo que vivenció Jesús en su trayecto de vida humana. Los desapegos como sinónimos de superación y trascendencia.

Amó a Dios con todo su Ser, su Sagrado Corazón pero no necesitó ir al templo externo para amarlo aún más. 

Centrado, en paz y con un Amor que abarcó toda la inmensidad creó su propio templo interior capaz de mover hasta lo más denso. Nos mostró una manera diferente de percibir la vida dejando de lado confrontaciones innecesarias e inútiles que lo único que hacen es separarnos aún más.

No existe nada externo por maravilloso que fuera que no sea el reflejo de lo que tenemos dentro. Y como imán positivo y negativo buscan la unión completa para llegar a ser Uno, Uno entre los dos y Uno con Dios mismo...

"El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido."


Como primer paso, e intentando con humildad ver de qué trata la confusión, me parece que tendríamos que entender que es un estado donde los  pensamientos llegaron a un punto de tal dinamismo, con tantas variables , con tantos tenores que  están agolpados en nuestra mente  de una  manera que pareciera que si nos los dejamos salir hacen explosión en cualquier momento.

Los deberes, las normas , disposiciones que nos inculcaron de chicos comienzan a reaccionar ante cualquier evento, sensación o pensamiento que no vaya acorde a la naturaleza conocida rígida del ES ASI ...pero....es así....no discutas.....es así.....sin explicaciones ...

En nuestra  generación  no había posibilidad de queja, ni algo diferente que cuestione , y bastaba sólo la presencia o  mirada de una persona o institución para acatar sin preguntar lo que debía ser de una determinada forma.

Aprendimos a ser más que sentir, a creer que era de esa cualidad y no de otra, pero cuando fuimos creciendo y la vida nos fue brindando los hermosos regalitos de aprendizajes, la cajita sorpresa de encontrarnos todos los días con algo diferente y novedoso , no nos quedó que sacar el desconocimiento de lo no aprendido y hacerle frente.

Tímidamente nos permitimos pensar algo que no estaba dentro de nuestras creencias y, con culpa de por medio llevamos a cuestas la vieja mirada y la tenue luz de lo nuevo.

Un día estábamos almidonados y no permitimos ni por casualidad que se entrevea lo reciente. Nos repetimos muchas veces eso de "más vale viejo conocido que nuevo por conocer" y llevamos el lema en la frente de "no innovar".

Pero otro día tuvimos que descansar y cuando  permitimos relajarnos apareció eso que estaba escondido y nos generó confusión.

Si aún permanecemos con fuerzas y voluntad no le permitimos ni que asome pero si estamos exhaustos y no podemos frenarlo sentimos que la vida se está yendo y caemos.

Un pensamiento y otro, y luego otro , hasta que el grado de confusión es tal que ya no sabemos ni para donde vamos.....

Primer punto....reconocemos que estamos plenamente confundidos y le damos la bienvenida. Entendemos que forma parte de nuestros pensamientos, por lo tanto generados en la mente y sólo la mente.

Producto de lo que vimos, aprendimos o simplemente pudimos percibir, ampliamos el panorama de darnos cuenta que lo que está en puja son las reglas de la mente con el saber del corazón.

Si elegimos que la mente sea la que dirija la  vida tenemos que atenerme a saber que podemos estar un tiempo tranquilo pero que, posteriormente, de alguna forma los sentimientos van a emerger , algunas veces suavemente , otras con ganas de gritar y otras con el dolor más grande porque estuvo escondido mucho tiempo.

Si elegimos que sea  el corazón el que dictamine,  es probable que sintamos que todo es más incierto, porque no sabemos para donde nos llevará  y eso nos produce mucho miedo.

 Entendemos que elegirlo es enfrentarme probablemente con el mayor desafío: el que dirán , las críticas , los juicios pero también podemos percibir que el hacerlo nos va a descomprimir la tensión, la confusión, el  malestar  y evaluamos lo peor que nos puede pasar. Pensamos  si en verdad es tan importante lo que opinen los demás y nos miramos....

Cómo somos, quiénes somos, hacia dónde vamos, a quien le tenemos que dar explicaciones?
Nos observamos nuevamente y nos damos cuenta que el enredo de la confusión se produjo en nuestra mente y no en el  corazón. Tensión o paz? Deber o amor? Finito o infinito?
Acto seguido nos miramos al espejo y vemos reflejada la esencia divina de Dios..no somos la confusión, ni el desconcierto, ni la duda....somos parte de El y como tal lo que dicte el alma es lo que nos  va a llevar hacia la verdadera Paz..

Ahora...
Cuando comenzamos a sentir dentro nuestro que el corazón se nos escapa y permanece como atento, observador , buscando algo,  es porque nuestra amiga la inquietud está mirándonos y acompañándonos .

La pregunta sería que necesita saber, que produce ese desconcierto que no nos permite estar relajados y si bien la mente puede responder, sería conveniente dejar pasar los pensamientos como por un filtro para que lleguen lo más claros posibles a nuestra inquietud.

En realidad cuando tenemos la necesidad de aquietar ya sea sensaciones , formas de pensar o emociones es porque  están desbordadas y no tienen por donde canalizarse.

 Nuestro cuerpo y  mente captó el mensaje pero verdaderamente no sabemos cómo hacer para dejar que fluyan sin darle una mayor importancia que la que tiene.

Primer punto, nos preguntamos a qué le tememos para que nos genere ese malestar, qué sentimos que estamos a punto de perder y sin obstáculos ni mentiras mentales accedemos a conocer lo que aturde y retumba en nuestro ser.

Alternativas posibles: eso que me inquieta ,  si le doy cauce, me generaría un caos  porque cambiaría radicalmente mi vida . No quiero, bajo ningún punto de vista , verme involucrado en movimientos que llamen la atención y menos aún que me enjuicien.

Hago todo lo posible para que pase pero la calma no dura demasiado tiempo porque  no quiero que se altere mi cotidianeidad. Encima tampoco sabría como seguiría si lo permito y el desconcierto me amarra a la ansiedad.

Medito, rezo, hago yoga, miro el cielo, le hablo al zapato y me siento en paz pero cuando vuelvo a la rutina otra vez esa sensación de descontrol que me inquieta pero, si estoy en la rutina y logro distraerme ,cuando me calmo otra vez está ahí y me cansa....

Ya agotado la tomo en mis manos y le digo- Dulzura, decime que te sucede y por qué te ponés así.

Si me dice que se siente mal porque no puede cambiar el mundo , porque no logra que todo sea armonía y que no puede hacer nada para evitar el sufrimiento le digo suavemente que el mundo no se cambia de afuera para adentro sino de adentro para afuera. Si no existe una transformación que parta de cada uno, de nada valdría llegar con una varita mágica y generar un cambio externo que no va perdurar mucho en el tiempo.

Si no llegamos a reconocernos en lo que realmente somos y cómo es la esencia del que está al lado , el sufrimiento va a seguir existiendo. Cada uno es responsable de su vida, por lo tanto,  nadie más que la propia entidad puede generar el cambio necesario para una nueva visión de lo externo. No es importante que cambie el otro si no empezamos por nosotros  mismos......

Si me dice que se siente mal porque está yendo para el lado opuesto a lo que eligió para su vida la acaricio y le pregunto quien dijo que una decisión hecha por la mente no pueda revertirse.

Si mi hijo , en su aprendizaje de vida toma decisiones que probablemente no sean las más acertadas , lo voy a condenar para siempre o le voy a decir que sus "errores" forman parte de un crecimiento y que si no caemos una y otra vez no podríamos encontrar los opuestos para luego unirlos?

Nos enseñaron a ser incondicionales con todos, las pruebas más difíciles las tuvimos que pasar amando incondicionalmente al otro pero nos olvidamos de nosotros mismos.

No podemos ser ilimitados con nuestro sentir y pensar y pretendemos guardar como en una cajita lo que no va con la corriente para que no se escape.

Tememos tanto equivocarnos que preferimos dejar de hacer y sentir. No logramos confiar en nuestra sabiduría interior dada por Dios y soportamos la inquietud como sea.

Dejar ser es no saber hacia donde voy pero sí cómo voy, e ir con paz y confianza es dejar que Dios me guíe el camino sin imponerle condiciones de cómo debe ser.

Estamos esperando una fuerza externa que nos señale el recorrido y perdemos la capacidad de darnos cuenta que Dios nos habla al interior, que la verdad está en nuestro corazón y que nadie más que nosotros podemos saber hacia donde tenemos que dirigirnos. Si aún así siguen existiendo dudas comprendo que  cuanto más nos acerquemos a nuestro ser más profundo más rápido se disiparan hasta llegar la calma deseada donde está la respuesta...