"Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos"


Creer que aún no tenemos nada por aprender es volver a encontrarnos con la sensación de oscuridad que tanto nos costó disipar. La complejidad es mucha y el desconocimiento aún más, y para llegar a la Verdad que está oculta se requiere el seguir mirándose y no perder la perspectiva del aprendizaje.

Aún no logramos transitar exclusivamente a través del amor y, aunque nuestra capacidad de amplitud sea grande, todavía no basta para ser plenamente libres.

Los capítulos se siguen sucediendo uno tras otro, porque estamos alejados del conocimiento que nos libere del cuerpo y la mente que insisten en querer hacernos ver lo que no es.

Las pruebas aparecen y tientan desafiando el pensar con el sentir y la fusión entre ambas,  y así como el alma perdona y ama,  así la mente ante el dolor  provocado  por el egoísmo invocan un enjuiciamiento que tratamos de aplacar con la luz del amor.

Y ante lo evidenciado existen alternativas a tener en cuenta y una elección que involucra el ser desde su plenitud y no desde su herida,  cuando opta por ser partícipe o no de lo que le corresponde a la naturaleza humana emocional ante las adversidades.

Quizás no logremos elevarnos lo suficiente y el pecho se comprima de tanta angustia, pero ya no deseamos jugar el juego de la actuación siendo víctimas o victimarios, sólo necesitamos seguir vibrando en el amor que nos llevó a los mejores logros.

Soltar es la  condición para superar el más de lo mismo de la persona que insiste en no querer ampliar su panorama limitado de premisas discriminatorias y nos llama a manejarnos desde el ego.

La fusión no puede darse cuando se trata de dos sintonías y vibraciones diferentes,  y así como no se acerca a nuestra pasividad de armonía donde estemos todos involucrados, tampoco tenemos por que acercarnos nosotros a su mundo de desconcierto del alma en pos de los atributos humanos de apariencias y defensas en base a la negación.

Tal vez estemos humanamente solos, pero alrededor hay mucha esencia divina que espera ser vista desde nuestro postura desprejuiciada y libre de los miedos encerrados en el que dirán.

Sólo se requiere saber ver y para ello es necesario utilizar los ojos del alma en fusión con la mente que acompaña viendo transparentemente lo que los ojos humanos ven..sólo así podremos iluminar nuestro dolor, sólo así podremos ver la CARA DE DIOS..