"¿Por qué hacéis lo que no es lícito en sábado?"


Una de las mayores exigencias que nos impusimos los que buscamos un camino de Luz hacia Dios es la no equivocación y la pronta reacción de reparación en caso que la hubiera.


Como niños que aprende a caminar fuimos por la vida tropezando, desanimándonos , llorando y frustrándonos en cada caída que tuvimos y cada vuelta atrás significó un sin piedad que nos dejó sin aire para continuar y levantarnos.

Sin embargo, dentro de lo que creímos que resultaba un fracaso se encontraba una mirada con deseos de aparecer y  que costó mucho adquirir pero que, con vislumbres pequeñas pudimos ir viendo.

Si nos seguimos identificándo sólo con lo mundano sectorial y de peso denso es indudable que ante la competencia feroz del tener y ser limitado sintamos que ganamos muchos combates pero que también perdimos parte de nuestra integridad, orgullo y super yo.

Pero también llega un momento donde decimos no ver el Cielo en la Tierra, donde incorporamos conceptos de armar nuestro interior de luz para alejarnos un poco del mundo que nos hace sufrir, nos martiriza, nos desilusiona y nos sentencia para que tomemos bandos pero, en un instante de luz entre lo que vemos y sentimos comienza nuevamente a fusionarse una nueva forma de mirar que integra, aunque de a poco el afuera con el adentro.

Enjuiciamos comportamientos, caratulamos de buenos y malos y aunque aprendamos a no abrir conceptos sobre los demás, no nos percatamos que  lo seguimos haciendo sobre nosotros mismos condicionando lo que se deberíamos hacer o no para llegar a la plena luz de la Paz.

Si somos impulsivos y algo nos salió diferente a cómo deséabamos juzgamos el accionar argumentando un estado emocional incontenible, si estamos en la tranquilidad de la observación juzgamos lo  que tendríamos que hacer algún movimiento porque si no hay movimiento no hay logros, y si creemos tener el equilibrio pero nuestro ojos mentales no ven el resultado creemos que algo estamos haciendo equivocadamente.

No olvidemos que tenemos una condición humana que conoce todo lo que le enseñaron en algún momento de la vida y eliminarla es seguir en el camino de la limitación y la no oportunidad.

Será necesario equilibrar el pensamiento y el hacer pero no bajo amenazas o mirada enjuiciadoras que nos marquen nuevamente el bien del mal.

Si llegamos a vislumbrar la Luz de la Paz de Dios ya no hay camino equivocado por tomar porque aunque salgamos a descansar, o volvamos atrás algunos pasos la guía va a ser siempre hacia el AMOR Y LA PAZ  que buscamos desde siempre.

Lo que está "mal" o lo que no existe es sólo la ilusión del mundo de los cinco sentidos que no pueden elevarse hacia lo más alto y permanece en esferas de lo que conoce,  pero si pone su poderío de fuerza en virtud de su otra faceta más sabia y etérea no encontrará barreras que no pueda saltar.

Hay un mundo paralelo que tiene la perfección de Dios y ese mundo también nos pertenece y permanece inmutable y sagrado mientas nosotros jugamos a ver quien es el más fuerte dentro de la especie haciendo separaciones y sin unificar los dos mundos del cuál formamos parte.

Si calmamos las emociones, si liberamos el apego nos vamos a dar cuenta que no hay nada que esté fuera de su lugar y que no tenemos que seguir buscando las equivocaciones porque forman parte del mundo humano que no tiene sustento por sí mismas más que para la propia sentencia de los demás y muchas veces nuestra.

Aceptar la vida tal cuál es , es amar a Dios por la creación que hizo de ella y que así como excluimos a los niños en cuestiones de adultos así es como seremos excluídos del Gran Universo si seguimos jugando al juego del desconocimiento . No busquemos verdades absolutas si no queremos pero dejemos de decir que no sabemos por donde encontrar la luz de regreso a casa porque todas las señas y señales están al alcance inmediato de nuestras manos.

 No hay nada por hacer sino por aceptar , y cuando dejemos de incorporar nuestras propios juicios de valores lo que creímos que entorpecía nuestro andar desaparecerá  porque fue creado por nuestra misma visión interna.

Démosle a lo humano lo que necesita pero no perdamos la capacidad de darnos cuenta que forma parte de lo rápido e inmediato que reclama y que que no será negado pero que no hace a nuestra esencia innata de amor que sólo brilla por SER y estar en permanente contacto con la trascendencia de Su Creador..