Aprendemos a formarnos ideales, maneras de mirar la vida con
ciertas acotaciones de algo en particular y vamos tras la búsqueda de esa idea
que de sólo pensarlo nos hace cosquillitas.
Estamos tan convencidos de ella que sólo tenemos ojos para
su grandeza, no queremos que nos quiten ni un segundo el deleite de mirarla y
hasta no encontrarla no paramos.
Ahora, hay otras ideas que forman parte de nosotros porque
es lo que nos enseñaron, lo que vimos, lo que creímos que teníamos que ser.
Y está tan arraigada a nosotros que, pase lo que pase,
seguimos unidos a ella y hasta no desfallecer totalmente no podemos dejar que
caiga.
Es de esta manera que sufrimos y somos infelices porque, al
depender de esa forma de ver la vida, no podemos ver y menos aún sentir, la
libertad.
- Pero cómo? Si a mi me enseñaron a tener convicciones!!! Si
no tenía ideales me transformaba en un vago, bohemio , irresponsable.
Y claro, es lo primero que nos hacen ver nuestros padres
para adquirir las herramientas fundamentales para fortalecernos , para no ir
por la vida sin rumbo fijo, para poder centrarnos pero, una vez
adquirido, hace falta la vuelta necesaria para darnos cuenta si es auténtica
nuestra visión.
- Cómo puedo saber si estoy persiguiendo una idea auténtica
o equivocada?
No existen ideas acertadas o no porque forman parte de
lo ficticio, de lo armado por la mente pero sí existo yo que soy real y mi
cuerpo, mente y espíritu son los que me van a dar la premisa de por donde va el
camino de mis pensamientos.
Si actúan en conjunto armoniosamente, nunca de ellas
"se queja" de algo, ni el cuerpo me llama la atención, ni la mente me
dirige la vida , ni soy un espíritu volando que el raciocinio no sabe para
donde ir. Ellos actúan interrelacionándose y arman una fuerte trinidad , Unidad
y Paz. La Sabiduríaque Dios nos da, no es saber si vamos hacia un
lado u otro, sino aprender a escucharnos a nosotros mismos y todo lo que cada
parte nuestra quiere decirnos.
- Y claro, yo lo escucho y después qué hago? Estoy en una
situación donde el cuerpo grita, mi mente está aturdida y mi espíritu ni lo
siento, insisto en esa idea o porque es lo que conozco o porque la fijación
hace que no pueda salir de ella ...qué hago?
Observarse en un excelente punto de partida. Muchas veces no
nos damos cuenta que ese es el comienzo de un cambio importante porque lo que
pasa casi siempre es que nos negamos a vernos , a saber que quiere decirnos
nuestra naturaleza divina y seguimos acotados en la ceguera que no nos permite
salir. Preferimos dejar la vida a cambiar y le tenemos pánico a nuestro aspecto
delicado, susceptible que habla con toda la Sabiduría de El.
No queremos salir de donde estamos y nos ponemos excusas
permanentemente o simplemente desviamos la mirada. Si observamos nuestra vida
nos damos cuenta fácilmente que nos enseñaron a ser responsables y correr tras
las los conceptos pero lo que menos hacemos es hacernos cargo de lo que , en
esencia nos corresponde. Y otra vez el afuera, el sistema de creencias que nos
solidifica, que nos contiene tanto que creemos ver nuestro interior cuando en
realidad somos presos de nuestro exterior y falsa realidad interna.
- Pero cambiar me traería mucha infelicidad, me generaría
mucho sufrimiento...
Creemos que el cambio nos traerá más pena y agobio y no nos
percatamos que estamos sin saberlo en búsqueda de libertad, de aquello
que nos descomprimirá en algún momento de nuestras vidas. El sufrimiento no va
desaparecer mágicamente pero al no estar ligado a la idea va a ser proporcional
a la liberación y la calma posterior.
Le tenemos terror a ser libres!!
- Pero qué hago si soy libre? De dónde me tomo para seguir ?
Nada, porque ya no somos nosotros los hacedores de la vida
sino El que nos va llevando por donde es Su Voluntad.
- Pero yo no creo en Dios....
No creas, de igual forma fluís.....la libertad es Dios
y no hace falta que armes tu mente en una creencia determinada.
Sin rótulos, sin títulos, sin marcos que nos contengan ...
- Pero
es tu idea!!
Qué idea???
