"Así que yo les digo: pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá la puerta. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá"

Una vez una persona preguntó de qué vino Jesús a salvarnos llegando a la conclusión que su venida fue la liberación a desprendernos de nuestras propias sombras, los miedos, las apariencias, la inseguridad...

Ante eso tengo el interrogante si poder hacerlo no implica tener que sacar de base lo que en verdad nos desorienta y mortifica.
Acorde a cada vivencia el miedo y el dolor estará relacionado con una situación u otra pero como sea tiene la misma sensación desagradable que nos paraliza hasta y transformarnos en lo que no somos.

Si las circunstancias determinan casos particulares es de hacerse notar que no importa a que concepto viene arraigado sino a la necesidad de ayudar a la liberación y salvación.

No es fácil tampoco enfrentarlo porq no siempre tenemos la capacidad de mirar frontalmente lo que nos destruye la psiquis pero sí, quizás podemos detectar el centro del problema y saber que es en ese preciso lugar donde se generan las mayores resistencias.

Temer algo es oponerle resistencia para que no suceda y dejarlo libre es la cuota de confianza que aún nos falta para poder relajarnos.

La eterna postura de no querer ceder nada ni entregar es el límite que nos posiciona en la atadura mayor creada por nosotros.

Jesús vino, transitó su vida, y pudo enfrentarse a lo que consideró que formaba parte de una hipocresía que llevaba a desunir más a los seres humanos.

Estar con aquellos que eran considerados indeseables fue su mayor virtud porque pudo trascender el bien del mal sin importar cuál era el juicio de los demás.

Insisto en que miramos Su vida acorde a nuestras conveniencias, acatamos y adoramos sus posturas de abolir las mayores estructuras rígidas que nos esclavizan y no nos damos cuenta que formamos parte de una red prisionera de creencias y falsas palabras. 

Jesús el revolucionario fue el ejemplo a seguir , su coraje y templanza sus mayores virtudes y sin embargo no podemos ser capaces de elevar la voz para dejar de ser las ovejas perdidas en la identidad. La obediencia que Jesús transgredió es la obediencia que no nos permitimos saltar y el creernos que no somos capaces es la grande paradoja que vivimos los seres humanos desde nuestra formación ante una divinidad como Jesús.

Si El es nuestro mayor reflejo , por qué tenemos que sentirnos menos?Quién dijo que no podemos igualarnos, quién decretó que hay un sólo camino?
Por qué insistimos en creer que el que no hace nuestro propio camino es porque está descarriado?

Observemos a Jesús en Su Totalidad y en lo trascendental , no en lo que nos conviene porque llegamos a ser tan hipócritas como los sacerdotes y fariseos.

La amplitud es el Don mayor que el ser humano puede poseer porque viene desprovisto de juicios, desuniones, desigualdades y porque no nos confronta inútilmente.

Si queremos ser liberados del miedo pensemos a que le tememos porque es el indicio que tenemos para enfocar el problema. Si logramos sacar la punta del ovillo  deja de estar tan enredado el hilo  y podemos saber de donde tendríamos que partir para ir sacando, pacientemente los nudos que no nos permite ser felices.

Tomar entre las manos el extremo del ovillo , detectarlo, mirarlo con piedad y arrojarlo con fuerza es la manera en que Dios puede hacerse cargo para poder extenderlo ..
otro nudo, otra entrega...así hasta que los extremos puedan unirse sin necesidad de pasar por los altos y bajos propios de lo acotado y confuso  que nos acompañó durante muchos años de nuestras vidas...

Tomar, soltar y volver a tomar desprovisto de las sombras fantasmagóricas que no nos dejaron movernos apropiadamente...
...por El, y en El ....y principalmente  por nosotros .....