SERENIDAD
Es probable que no podamos aseverar que estemos en el último
trayecto del camino, pero quizás valga con sentirlo como para intentar
concluir de a poco, una etapa de nuestras vidas donde hubo mucho
aprendizaje, lágrimas, alegrías y mucho, pero mucho amor.
Es muy difícil que, con la naturaleza humana que poseemos, no miremos el
sendero que realiza quien está al lado nuestro, ya que las relaciones nos lleva
a una permanente interacción que tenemos día a día y a involucrarnos unos
con otros , algunas veces con fricciones y otras con mucho regocijo. De
cualquier modo , no mirarnos en profundidad como premisa fundamental, nos
pierde en un universo de discriminación, diferencias y espacios acotados,
donde terminamos actuando como quienes no somos en realidad y creyéndonos
el rol que estamos cumpliendo perdiendo de esta manera, la esencia con la
cuál fuimos creados.
Muchas veces, es posible que nos preguntemos cómo hacemos para estar insertos
en una sociedad con tantas diversidades , con valores tan disímiles, para
dejar de perseguir a "las masas" y tener nuestra auténtica
forma de mirar las circunstancias y situaciones, y me parece que si no
comenzamos por construir nuestro propio templo interior, las relaciones que
forjemos serán tan débiles como nuestras inseguridades y miedos, perdiéndonos
los grandes regalos que la vida y Dios pueden tener para darnos.
Si pusimos todo en ese afuera, si dejamos cada deseo, anhelo, pasión , si
pudimos ser sensibles ante lo que vimos, si nos conmovieron las palabras que tuvimos
con el otro, si nos sorprendimos de la capacidad de dar que tenemos, creo que
es momento de darnos cuenta que ese afuera en el cuál depositamos la mirada, es
el reflejo que nos hace ver a nosotros mismos en nuestra verdadera dimensión.
Probemos de hacer un recorrido de vuelta a lo que salió con tanta energía y
amor desde nuestro ser interior, y nos vamos a dar cuenta que lo que se expande
somos nosotros mismos interactando con el mundo y los demás.
Permanentemente tenemos espejos que nos reflejan para que podamos captar la
esencia que nos pertenece, y si miramos con mucha delicadeza y sutileza vamos a
observar que el valor de poder vernos, muchas veces no tiene que ver con las
características puntuales de esa persona porque puede aún no reconocerse a sí
mismo, sino en las actitudes mismas que tenemos hacia ella , las emociones y
capacidades que surge de nosotros mismos para vernos en el real valor de
nuestra integridad.
Quizás por eso, sea trascendental que podamos observar como creamos el mundo
exterior que nos rodea, quienes están a nuestro lado y que nos quiere mostrar
cada intercambio.
El poder mirarnos una y otra vez en nuestras actuaciones cotidianas,
dichos,observando cómo reacciona el cuerpo y la mente ante los eventos ,
nos acerca más a nosotros mismos para revertir lo que no nos gusta o afianzar
lo que nos hace vibrar de emoción y amor.
La construcción de nuestra vida parte del adentro para que pueda verse
reflejado en el afuera, sigamos de este modo armando cada parte de nuestro ser
con solidez y firmeza que el resto viene por añadidura. De ese modo si la duda
de que sea así nos invade sólo será eso, la ilusión de la separación que no
puede destruir lo que se tenemos dentro nuestro , la esencia divina de Dios con
todo Su Esplendor.
