No hay "pecado" más grande que el desconocimiento porque, de una forma u otra, está ligado a todas las emociones que nos hacen actuar en detrimento de los demás.
Mucho se ha hablado de Judas y su traición, y si podemos continuar mirando con Sus Ojos , entenderíamos que no hay actuación intencional consciente sino la ignorancia de intentar , bajo las reglas de los hombres, generar el milagro.
Paradójicamente, tal vez la misma inocencia se conglomeró en pensamientos y ansias de dinero creyendo que la mano mágica del poder de Dios en la Tierra revertiría lo que estaba pasando.
La traición no es más que la propia deslealtad y engaño a uno mismo y luego a los demás.
No somos insensibles ni ruines, somos egoicos, cerrados y pretendemos hacer la justicia de Dios con las manos del hombre.
El camino de confusión, de querer armonizar en todas partes por no aceptarnos aún libremente nosotros nos conduce al camino sin fin de los juicios y las esperas a la bendición externa.
Querer probar a Dios es ir en contra nuestro al dejar que la provocación vuelva a nosotros en oscuridad y arrepentimiento.
Intentemos que no pase el descubrir quienes somos y quienes son los que nos rodea cuando estamos tan acobardados y débiles que no encontramos salida y recurrimos a la autoeliminación.
Miremos con el alma, no neguemos lo que nos mueve lo más profundo, no permitamos que las reglas y leyes nos aleje del amor que fluye, y observemos, si es necesario, su comportamiento , veamos que no hay violencia, pongamos a Jesús como referente para entender la reacción frente a la traición y la muerte.
No hay nada que el corazón sienta que esté equivocado, son los pensamientos que se agolpan ocupando un lugar lejos de la esencia porque aún no ha sido educados.
Démonos la oportunidad de llorar si es necesario, pero por amor , no por arrepentimiento y carga de los actos realizados.
Busquemos la sabiduría de la comprensión de que no hay hecho o acontecimiento externo que pueda afectarnos más de lo que le corresponde por la naturaleza humana , no nos turbemos porque aún no vemos el Cielo en la Tierra, las semillas ya fueron dispersas y de ahora en más sólo hace falta recoger los frutos...
Perdonemos a todos los Judas que han pasado por nuestras vidas y concedamos una nueva oportunidad antes de que el peso de las culpas recaigan definitivamente en su ser..
Fue necesario que lo vivamos, es la manera que tenemos de aprender y confiemos que a partir de ahora, lo aprendido a través del sufrimiento será aprendido por medio del amor.. EL AMOR DE DIOS EN NUESTROS CORAZONES...
