"Tentación de Jesús en el desierto"


DESCONCIERTO Y CONFUSIÓN

Cuántas veces nos pasó que nos quedamos  desconcertados ante lo que no creímos que pudiera pasar o ante lo que parecía que tenía un rumbo y se direccionó hacia otro?

Entendemos que por nuestras características  humanas  somos predecibles, que nos conocemos en nuestro accionar, que sabemos cómo reccionamos ante determinados eventos y  que, como las  emociones  son comunes a todos , pueden variar en su intensidad pero no en su naturaleza.

Sin embargo , la vida nos sorprende siempre con algo nuevo, aspectos diferentes del que traemos hasta ahora y nos  cambia considerablemente para adquirir otra mirada diferente.

En realidad creo que sucede que creemos saber que es lo peor que podemos hacer, hasta dónde llegamos en nuestros  límites cuando de transgresión se trata pero no tenemos la capacidad ni creencia de captar y reconocernos en lo mejor que poseemos.

Muchas veces lo que es descartable se lo atribuímos al aspecto humano y los milagros a un Dios de afuera que vino con su poder y nos modificó. Es así como empezamos a discriminarnos entre nosotros porque pensamos que no somos iguales y que unos pocos, elegidos por El pueden llegar a hacer milagros y otros no.

 De esta forma vamos en busca de seguir e imitar la vida de ese mártir y santo que brilló entre todos , pero nos encontramos con que sentimos que nunca podemos igualarnos con él por la creencia cerrada de que no tenemos el don necesario para llegar a ese nivel de elevación.

Los distintos rangos,ya sea dentro de una institución religiosa como el fortuitamente creado espontáneamente en grupos, sugiere una escala de altos y bajos que según a quien toque en suerte por su carisma, simpatía, orden y estudios será la  mejor ubicación que adquiera.

Un aprendendizaje de saberes nos puede poner en un nivel cultural más elevado pero no en un nivel humano en esencia, pero aún así parece que muchas veces las apariencias y  status determinado nos sobrepasa al punto de delinearnos y ponernos un rótulo que iremos llevando por la vida y nos hará mejores o peores personas.

Es entendible entonces que cuando no nos regimos con esos cánones percibamos diferencias sutiles que nos desconcierta y nos lleve a  reformularnos el principio de la vida.

En pocas ocasiones encontramos alguien con mucho dinero que donó su mayor parte y tiene una vida austera o quien en forma anónima hizo muchas cosas por el otro pero no puso su nombre porque no necesita figurar para que lo reconozcan.

Y otras veces la vida también nos sorprende cuando encontramos a alguien que nos ama tanto que adquiere toda la paciencia, perseverancia para que me sienta bien y sea feliz sin importarle si la desprecio, no la miro, la echo o la ignoro. Me ama tan incondicionalmente que no puedo dejar de sorprenderme con su eterno amor que pareciera que fuese Dios mismo amándome porque no pone condiciones ni me apura con los tiempos.

Entonces encontrar alguien así significa que tengo que "endiosarla" .?..No, para nada, es un ser humano como cualquier otro que recorrió un camino de espinas y a través de la entrega pudo entender de que se trata el AMOR DE DIOS.

Con esa premisa podemos asegurar que todos podemos alcanzar la santidad en cualquier lado que estemos con sólo desearla  y hacer milagros con sólo proponérselo,  porque detrás de cada uno de nosotros existe un Dios Grandioso que nos  va dando las fuerzas suficientes para poder levantarnos y seguir hasta llegar a El.

Si pudiésemos entregarnos como lo hicieron esos referentes que nos genera admiración entenderíamos que no somos diferentes y que podemos alcanzar la sabiduría y la paz como lo hicieron ellos.

Es evidente que de ser así como se manejara del mundo no existirían las sorpresas porque naturalmente estaríamos todos insertos en una gran familia donde nos conoceríamos entre todos sin existir desconciertos humanos ni espirituales . Sin embargo y mientras tanto , el no perder la capacidad de asombro es la puerta que se  abrirá cuando podamos entender el proceso de cambio que vamos adquiriendo y que nos llevará paradójicamente a lo más alto de nuestro interior y, en consecuencia a su Eterno Amor...


Ahora...
Perder de vista el objetivo, no saber donde se está inserto, creer que nada es tan claro como para comprender,  son los síntomas que se presentan cuando aparece la confusión.

Nuestra mente está tan en actividad, con tantas situaciones donde tiene que sobrevivir, que esa intensidad de pensamientos que tenemos que adaptar a cada aspecto de nuestro vivir,  muchas veces toman direcciones inciertas y nos confunden hacia donde van  y hacia donde deberían ir.

Esto para ésto, aquello para ésto y aquello, ésto para mi, ésto para no considerarlo, ésto dentro de aquel concepto y así infinidad de veces que  nos enredamos  frecuentemente en el hacer, ser, y sentir.

Cuáles son las cosas que más nos confunden y generan dudas?
Podemos no saber si nos gustaría estudiar esta carrera o aquella, si preferimos una casa o un dto, o si simplemente nos gusta más la milanesa o el pollo.

Nos ponemos algo de color pero no nos  agrada, revoleamos todo y acudimos a  algo negro para sentirnos más seguros, tampoco nos gusta porque igual nos vemos gordos y no queremos  ni salir. nos irritamos y damos cuenta que no tiene sentido ponernos así por algo superficial pero nos confunde mucho  la situación y que nos  afecte tanto algo tan trivial.

Amamos a nuestro  hijo pero se porta tan mal que queremos colgarlo del perchero , nos ponemos mal por pensar y actuar con poca paciencia, creemos que somos esas emociones, pero también que  en el fondo  somos buenos y nos vuelve a confundir. 

Deseamos muchísimo un trabajo y peleamos por él mucho tiempo y, sin embargo, cuando estamos en plena actividad queremos irnos a otro. Nos  convencemos que no es lo que esperábamos y tratamos de huir rápidamente pero si nos  emplean en ese otro empleo nuevo tampoco nos gusta y deseamos el de aquel  que creemos que es mejor....

Lloramos  hasta cansarnos porque ese amor no es correspondido y cuando al fin podemos estar juntos aparece otra persona que nos mueve el piso y nos olvidamos de la primera. A su vez , al estar en una nueva relación no nos  garantiza nada y seguimos  mirando para el costado...y nos confunde ser así.!!

Ante ésto sólo quedaría decir que, simplemente  somos así?

Si miramos al de al lado seguramente que sí, porque pareciera que desde chiquitos la comida en la casa del vecino es más rica y sin embargo es la misma que la que está en mi casa.

Creer que el otro es o está mejor es el reflejo de la catástrofe que es nuestra vida en ese momento. Huimos de lo que nos pasa y viajamos, cambiamos de casa, de pareja, de carrera, como si cambiar lo externo fuese a revertir lo que está sucediendo adentro.

Cuando la mente no está en afinidad plena con el corazón es probable que la confusión aparezca muy seguido. Si nos tironean para un lado y otro y no sabemos cuál de los dos es el certero es imposible mantener un orden que nos clarifique nuestro vivir.

Sin embargo, podemos decir que todas las sensaciones, experiencias, sentimientos, son válidos y por eso estar aturdido no  siempre es sinónimo de estar perdido.

Si no tenemos todas las alternativas presentes donde podamos verlas, compararlas , sentirlas, cómo podríamos saber cuál deseamos elegir?

La confusión es el paso previo a la sabiduría, porque tanto la mente como el corazón actuando en colaboración nos  transforma en una unidad, un ser que se complementa con los dos aspectos que le pertenecen.

No hay que eliminar ni negar los pensamientos, sólo reorientarlos y darles el tiempo necesario para que puedan generar una reformulación de lo aprendido.


De esta manera las dudas, los miedos y la consternación se irá esfumando de a poco para dar paso a la manifestación más pura y franca del ser humano ...la que silenciosamente quiere salir y muchas veces no la dejamos..