" Mi reino no es de este mundo. Si lo fuera, mis propios guardias pelearían para impedir que los judíos me arrestaran. Pero mi reino no es de este mundo. "


Elevarnos y sentirnos parte de un Todo Divino Universal no significa no seguir formando parte del  mundo físico dual en el cuál está inserto nuestro cuerpo y  mente. 

Unificarnos en todas las facetas dará la comprensión de saber que aunque sintamos la unidad en todo y en todos , no podemos entrelazar desde este plano el concepto de igualdad por la distintas etapas de aprendizaje que vamos recorriendo cada uno de nosotros en la escuela de la vida.

No obstante, podemos ser observadores de la gran obra de teatro del cuál participamos sin por ello creer que somos el rol que ejecutamos pero que sí requerimos de la respuesta a las necesidades humanas que pertenecen al vehículo que adoptamos cuando encarnamos.

Y en este instante es cuando la mente hace su aparición para acompañar al alma en lo esencialmente bello y a lo denso y corpóreo para perseguir un bienestar que se condiga con la delicadez de lo etéreo.

Entendiendo cómo funcionan nuestras emociones , sabiendo cuáles son las respuestas que posiblemente tendremos ante determinados eventos, intentaremos buscar situaciones que no generen poner al límites nuestro aspecto emocional cuando de desbordes se trate. 

Encontrar el equilibrio no siempre está al alcance de lo que podemos lograr hasta el momento pero con las herramientas que contamos quizás sí podamos ir en búsqueda de esa calma estable que balancee el cuerpo, mente y alma sin sentir que se disgregan por no caminar simultáneamente .

Las primeras medidas aunque puedan parecer sencillas y simples es que, con la impronta del conocimiento de la dualidad y los opuestos , busquemos contrarrestar con un igual pero en sentido contrario lo que no favorece la estabilidad que deseamos. Negro, blanco, día, noche, calor, frío...en el mundo de la forma está notablemente marcada la diferencia y aunque desde una nueva consciencia sepamos que sólo pertenecen a lo mismo tendremos que buscar plasmar en cada acontecimiento la unión de los  extremos de la onda para poder traer el Cielo a la Tierra también en este mundo físico.

El cuerpo y la mente viven una dimensión que no pueden captar las frecuencias más elevadas pero no desconocen el funcionamiento de los niveles más bajos y poseer el saber del opuesto nos dará los mecanismos necesarios para actuar cuando por sí solo alguna faceta no encuentre su acomode.

El libre albedrío es uno de los mayores regalos que Dios y la vida nos ha dado y el uso de esa cualidad nos permite poder elegir con la luz del alma que ilumina sus pasos. 

Y así como es necesario soltar para dejar fluir así es como también necesitamos amarrar para saber cuál es la forma más adecuada a las circunstancias humanas. 

Partir del conocimiento de que dentro de nuestro SER tenemos el hacer y el ser, el masculino y femenino , la protección y el recibir es adentrarnos al entendimiento de que todo lo que nos rodea tiene sus opuestos sin perder su esencia originaria y que podemos aplicarlo en todas las direcciones sin perder la sustancia  de lo antagónico en una misma unidad. 

Así es como aparece que lo contradictorio no lo sería  tanto y  que bastase con aplicar las contraparte para encontrar el equilibrio deseado...

No forcemos el equilibrio de la nada, comprendamos que contiene cada evento, situación, cuerpo y mente para darle esa otra parte que le está faltando que le pertenece..

Miremos a cada lado que vamos a descubrir   luz y oscuridad pero que porque parezcan opuestos no significan que no formen parte de una misma unidad porque..
...sin la luz no podríamos saber lo que son las sombras y ..
...sin las sombras no podríamos llegar al Universo Grandioso de Luz de Dios..