Fuimos buscando una mano salvadora que nos liberase de nuestras propias miserias y sin embargo , o la negamos, o la hacemos tan mágica que termina siendo superficial.
Nadie puede recorrer el camino por nosotros, el libre albedrío y la propia intención de redención individual es lo que nos dará la capacidad para saber discernir escuchando la "voz" del alma que habló desde siempre pero que no pudo ser escuchada.
Encontramos guías, referentes importantes que nos marcan una dirección a tomar, pero no podemos ser salvados por nadie si no empezamos por liberarnos nosotros mismos.
Está ahí, podemos tomarla con nuestras manos , escuchemos con la sutileza de la "razón del alma" que aunque no vea no necesita palpar para saber que existe y que ocupa un lugar importante dentro del universo de Dios.
A través de Jesús, como otros referentes , podemos encontrar palabras sabias que aunque las saquemos de contexto siempre están acompañando una verdad liberadora para nuestra naturaleza humana.
No temamos soltar, nada está fuera del lugar adecuado, confiemos en la sabiduría interior aunque en las apariencias todo parezca un caos difícil de revertir.
No tenemos por que buscar la felicidad , no corramos tras el cumplimiento acotado de lo que creemos que nos hará felices, busquemos la paz que con ella viene añadida la mayor alegría jamás vivida.
Hagamos el trayecto y no dejemos de pisar en cada suelo que nos traerá quizás las mayores penas pero también la libertad de ya no sentirse atado a lo que nos trae sufrimiento por tener el apego característico de la forma humana.
Funcionamos interrelacionados y como una gran cadena vamos unidos. Estemos sólo con los lazos de amor y desatemos las posesiones que nos trae agobio porque al soltar inmediatamente no sólo nos liberamos nosotros sino también a quien tuvimos atado desde el deseo pasional.
Sigamos amando pero con el amor que aprendimos a sentir después de tanto dolor, el amor que al ser incondicional no presiona ni exiges tiempos de concreción.
No es un dogma, ni una doctrina, ni un fundamento, es la sencillez de comprender por nosotros mismos que las condiciones parten de nuestro anhelo de tomar, tener para sí privando de libertad a quien no quiere ser acorralado ni apurado y en consecuencia genera fricciones difíciles de remontar.
Comencemos por soltar nosotros si queremos ser liberados, que como causa y efecto , el mismo acto puede distender y provocar la vuelta sin miedos de volver a unirnos pero sin nada que nos angustie.
Sólo el amor..EL AMOR DE DIOS ENTRE NOSOTROS...y la etérea unión de la chispa divina que tenemos en nuestros corazones..
