En reiteradas ocasiones nos preguntamos cómo se sentirá estar sin dudas, desapegados y libres de lo que nos ata en este mundo material, y si bien lo imaginamos como una liberación, todavía falta vivenciar sin dolor desgarrante lo que implica dejar los sueños que con tanto amor forjamos a lo largo de nuestras vidas.
Quizás no sea importante si algún día los anhelos se hacen realidad ,o que la vida se trate de la espera del Dios Magnífico que todo lo da pero tampoco que sea una resignación forzada ante lo que no podemos tener.
Quizás se trate de resolver desde este plano mientras la magia puede o no venir, pero no estando expectantes de que suceda y menos aún que nuestra vida se derrumbe si no acontece lo que tanto queremos.
Acorde a las vivencias, para algunos pasará por tomar las decisiones importantes que darán un giro radical a sus vidas, incorporando esas cuotas de valentía que nunca se tuvo y para otros, como los que hicimos hasta agotarnos, será la pasividad y recepción quien deba estar en el día a día.
No hay recetas del buen vivir ni que es lo más apropiado para cada circunstancia , sólo está el despliegue del ser interior que nos guiará el camino de vuelta a casa , a nuestros orígenes, al término de nuestras actuaciones .
Quizás sí podamos tomar como denominador común eso que tanto nos cuesta pero que ya nuestros antepasados nos decían para superar los obstáculos de la vida: tiempo, tiempo para dejar que todo siga su curso natural y resignificar el presente forjando un futuro con una nueva visión que nos encuentre definitivamente libres y sin sufrimientos.
Así como aprendimos a llorar lo que no tenemos , aprendamos a no llorar más porque no está a nuestro lado el objeto del deseo , el tiempo dará la sabiduría de mirar diferente lo que hoy nos agobia y deja sin aire.
En la vida hemos tenido muchos golpes duros que de alguna manera u otra hemos podido superar , lo único eterno es el AMOR no el dolor , las penas son producto de lo que nos enseñaron que debíamos hacer ante sucesos en particular, no son innatas como esencia sino que son adquiridas para manifestar algo.
Aprendemos a llorar como respuesta a estímulos y como parte de nuestras emociones pero no aprendemos a amar, porque el AMAR es parte de nuestra sabiduría interior y de Dios mismo...
SOMOS AMOR...sólo que aún no podemos verlo en profundidad....
