"La paja en el ojo ajeno"

Es increíble la capacidad que muchas veces tenemos los seres humanos de confirmar que Dios nos quiere en un lugar determinado, teniendo la plena certeza y convicción que nos guió hasta ese destino porque quiso que ahí estuviéramos.



Armamos nuestra voluntad, le ponemos atributos de fortaleza divina y nos ubicamos en el lugar que más nos conviene. No soltamos ni siquiera la posibilidad que el rumbo sea otro porque tenemos anteojeras ante lo que no nos gusta.




Así es como seguimos armando "dioses" a la manera humana , con sentimientos, pasiones, emociones que nos indican cuál es el mejor camino para nosotros.




Es imposible entonces, dejar de ver la incapacidad que seguimos teniendo de hacernos cargo de nuestras propias decisiones y miedos por lo inesperado de una posible respuesta donde confirmemos que las decisiones fueron puramente nuestras y de esa forma no poder relegar las culpas de nuestras propias equivocaciones.




No creo que haya un Dios que nos marque un sendero a costa de dejar nuestra vida y seguir un rebaño de ovejas obedientes a la espera de ser redimidas.




Si tenemos el coraje de mirar para atrás y remontarnos a nuestra historia es probable que nos encontremos con decisiones como consecuencia de miedos, posturas egocéntricas y respuestas a una formación que nos armó para sobrevivir pero que, a su vez, nos entorpeció como seres integrales.




Quizás es por ello que nos cuesta tanto soltar, renunciar a lo que más deseamos para ver para donde nos guía el viento sin advertir que si seguimos poniendo resistencias es muy probable que no lleguemos a captar para donde se dirige esa brisa que no determina sino que acompaña el despojo de nuestras mayores ataduras.




Ser libre es no saber para donde se va pero si en qué estado deseamos ir , dije una vez , y quizás a eso me esté refiriendo nuevamente.




Dejemos de mirar lo que hace el de al lado, saquémosno el traje de héroe cuando ni siquiera podemos salvarnos todavía a nosotros mismos.Dejemos de ponerle a Dios decisiones que parten solamente de nuestro interior que desea tomar, refugiarse y que si no soltamos actúa desde la incomprensión creyendo que es lo mejor para nosotros.




Busquemos consensos primeramente con nosotros  mismos porque si no comenzamos por nuestro propio interior es probable que miremos al otro, depositemos nuestras incapacidades y no nos demos cuenta que en realidad lo único que hace es reflejarnos hasta que podamos entender quienes somos en esencia.




Si fuésemos capaces de desprendernos de lo que nos enseñaron y pudiéramos tomar nuestras propias posturas ante la historia , es muy probable que lleguemos a entender más en profundidad las palabras de Jesús cuando se refirió a la paja en el ojo ajeno. Intentemos dejar  pasar como por un filtro lo que nos vino a decir y de ese modo es posible que nos encontremos con la mayor pureza de Sus Palabras que sólo nuestro interior puede percibir, sin estructuras, sin mandatos y sin juicios sobre lo que pensamos y sentimos.