"Velad y orad para que no entréis en tentación"


A pesar de los años vividos y la experiencia acumulada, y aún sabiendo que no tendríamos que generar esperas que pueden dar lugar a fricciones y expectativas, no podemos dejar de oír el llamado del alma que nos pide esperar con calma y paz el encuentro soñado con uno mismo a través del otro.

Buscamos en la psicología para comprender nuestros actos obsesivos, caímos muchas veces y nos levantamos con aires nuevos de renovación, creímos no volver más hacia atrás para dejar de penar cuando no pudimos elevarnos y, sin embargo, seguimos amando como el primer día que sorprendidos nos vimos en el espejo del alma de quien estaba a nuestro lado.

Indagamos comportamientos y funcionamientos de la psiquis, patrones de conducta , nos abrimos a todas las religiones, escuchamos quien  dijo que no debíamos esperar nada, a los otros que  dijeron que tenemos que esperar todo,a ir en búsqueda de lo anhelado, pelear por ello y aún así, con todas las variantes posibles, nos damos cuenta que nuestro cuerpo y mente pueden estar en un lugar y nuestra alma en esa espera pasiva de revivir en el amor , de plasmar el Cielo en la tierra, de retornar juntos a Casa. 

Y es ahí es donde nos vamos dando cuenta que no existe aprendizaje posible que nos indique un rumbo determinado porque años de lucha y planificación pueden desaparecer en segundos cuando se rinde al corazón que late sin cesar en el mismo ritmo de amor pleno.

Lloramos, reclamamos piedad, entendimos que no podemos enfrentar los egos que llegan  ser muy crueles, tratamos de alejarnos, aparecemos tímidamente, descartamos y volvemos a adquirir y entre tanto movimiento agotador , volvemos a observar la luz del alma que no divide ni cambia su sentir.

Si acompañamos la mente objetiva y seguimos analizando qué tenemos dentro como motor de la vida misma que entiende, se compadece, ama en toda circunstancia y no se deja vencer , no podemos seguir dudando del valor real y divino eterno, perdurable e infinito del Universo de Dios del cuál formamos parte y que puede ser descubierto entre lo perecedero de lo cotidiano y finito.

Pero sabemos que no podemos controlar los hechos humanos, que no podemos hacerle ver con nuestra mirada a ese ser tan amado que aún lucha entre el hacer y el sentir y,  ante las circunstancias de la imposibilidad, nos percatamos que todo lo aprendido no ocupa lugar  para descubrir la aparición  inmutable de  la paciencia y confianza de la esencia del alma que siempre vive desde el amor y no desde las acciones y dichos.

Y desde esa sutileza nos habla, nos pide que dejemos de desfallecer, que el que no podamos ver no significa que no exista, que la evidencia no siempre es lo que está dentro del corazón de quien  cree deberle la vida a todos y que, hasta que no haya una rendición plena del hacer ante el sentir, los acontecimientos se verán con una ilusión ficticia.

El alma pide que miremos con Sus Ojos, que comprendamos que la sabiduría que contiene es de Dios y que la naturaleza humana puede ser fusionada con la espiritual...

...Tiempo, espera, confianza, pero por sobre todo ..AMOR... ese que El nos enseñó a sentir cuando miramos al cielo abatidos y con la esperanza debilitada...ese amor mueve el mundo...ese amor es el que nos da la Vida Eterna..