PACIENCIA
Cada uno de nosotros elegimos cómo vivir la espiritualidad,
si queremos vivenciarla desde nuestro interior sin manifestarla, estando en un
lugar de oración, en el medio de un paisaje suntuoso, o no vivirla.
Como sea, me parece que con el libre albedrío todas las maneras son valederas, y
las posibilidades serán acorde a nuestras capacidades desarrolladas o aún
escondidas a la espera de salir.
Estar en un sitio determinado y recibir a quien desee abrir su corazón es una
situación que nos completa y facilita la labor. Buscamos el medio propicio para
desplegar nuestro amor espiritual, y como anfitriones hacemos lo mejor para que
el invitado reciba el más cálido encuentro con el semejante y Dios.
Armamos el lugar óptimo para desarrollar la espiritualidad , decoramos de
caridad, dones, sacrificio y entregas y, entre todos, nos vamos ayudando
a ir despojándonos de lo que entorpece nuestro vivir para luego volver al
rodeo , a lo cotidiano, algunos más fortificados y otros menos y, de esa manera intentar
intercambiar ese estado de paz con el trajín del día a día que no entiende
mucho de esa espiritualidad.
Otros , con un perfil menos evidente, estamos insertos en el mundo, escondidos
en apariencia pero firmes en esencia, interactuando permanentemente con
el otro que no le interesa por el momento hablar de espiritualidad o que está
tan ocupado en generar más y más para sí mismo en lo material, que olvidó esa
contraparte del sentir sutil de su alma.
Y ahí creo que es donde nos unimos, o tendríamos que unirnos todos, esperando la
sabiduría de la
COMPRENSIÓN de que cada uno está donde puede hasta el momento
estar, y sin pretender que vea lo que es imposible en la inmediatez.
Si soy temeroso y necesito lugares amenos para desarrollarme, es indudable que
no puedo aventurarme al mundo porque los estímulos externos van a ser más de lo
que puedo soportar.
Si tengo un espiritu férreo y guerrero, y me ubican en un entorno acotado donde
las reglas me obligan a un cierto comportamiento, teniendo que cumplir más con
el hombre que con Dios, es evidente que mi participación va a estar
desdibujada porque no podría ser auténtico, y si intentase serlo generaría un
caos donde las críticas tentadoras estarían enjuiciándome todo el tiempo.
De cualquier modo , cada uno tiene el desafío de ser uno mismo como unidad
plena y completa en el lugar donde se sitúe y elija, para aprender a mirarnos sin
engañarnos y sin temer con que nos encontremos al hacerlo.
Las herramientas con que contemos para incorporarlas serán las que fuimos
cosechando y haremos nuestra mejor o peor actuación al utilizarlas.
Si la oración me sirve para estar en paz, grandiosas palabras que me calman
para encontrarme conmigo mismo !! , y si estar cobijago y calentito es
condición para mi desarrollo y sacar lo mejor de mi interior, intentaré no
salir de ese lugar si me da la paz que necesito.
Si analizar todo me brinda la fuerza e ímpetu para seguir adelante, seguiré
transmutando los acontecimientos, los saberes y pensamientos hasta poder
encontrarme con la respuesta que necesito para comprender.
Mientras tanto, con Dios como observador y partícipe de nuestras vidas
cotidianas que por momentos no logramos ver, continuamos nuestras vidas
con acuerdos y desacuerdos, con penas , tristezas, deseos y decepciones, mientras esperamos que la espiritualidad deje de formar parte de mundos paralelos
y aislados que no llegan a tocarse. Porque esta unidad de cuerpo, mente y
espíritu tiene que ser reflejada en el exterior e incorporada al mundo físico,
pero al encontrar la imposibilidad de hacerlo desde nuestra voluntad cedemos el
poder al toque de Gracia que sólo lo puede dar El.
Algunos en espera, otros más cansados como para continuar , otros que creen que
no buscan nada y así, insertos en esa variedad de pensamientos,
sentimientos y acciones es donde me parece que tendríamos que poder llegar a
unirnos, porque si bien la diversidad puede ser grande, no dejamos de
conformar una única esencia Divina del alma que nos entremezcla para
formar una sola Morada en Dios y el despliegue de Su Amor..
