Haber recorrido el camino de la comprensión, haber dejado el temor a lo que sentimos como carga contínua durante muchos años, nos conduce por nuevos trayectos de apertura que necesita seguir ampliando la mirada en todo lo que lo rodea.
Si nuestra visión se centra en aspectos más extensos, pero otros continúan en el mismo lugar sin permitir revisiones, es probable que nuestra unidad comience a sentir las rejas de lo que hasta hace poco era la paz con la cuál convivíamos, pero que lentamente fue tamizándose encontrando variables distintas y auténticas que ya no requieren del cumplimiento para poder ser.
Si nuestro espíritu es libre y experimentamos lo que significa liberar los prejuicios, apariencias y miedo al que dirán, quien acompaña ahora es la mente transformadora que analizó y entendió que no hay traición más que a uno mismo si no seguimos la voz de la intuición que nos quiere brindar la paz de Dios sin las sombras que nos siguieron durante mucho tiempo.
Quedar desprovisto de lo que nos sostuvo en nuestra formación genera mucho temor porque aún tenemos que aprender a volar solos, pero los nuevos sentimientos de autonomía que nos da habernos desprendido de años de nuestro propio encierro, nos da el aliciente para juntar las fuerzas equilibradas del pensamientos con los sentimientos que marcarán un HACER con posturas de ESTE SOY YO cimentado a fuerza de muchas lágrimas derramadas.
La traición , para ser ejecutada tiene que partir de uno mismo primero , si creemos que estamos siendo ingratos y desleales con las personas que tanto hicieron por nosotros, es porque en lo profundo nos estamos fallando a nosotros mismos en una apariencia de infidelidad a los otros. Si seguimos viviendo para los demás, cumpliendo para ellos y nuestro ser desea ampliar el amor hacia toda la humanidad desde la libertad y respeto que le indica que no tiene que ponerse una bandera determinada para manifestarse desde el servicio, pero esa formación nos sigue tironeando sin sentido real que impone exclusividad, cabria preguntar donde está, desde los mismos conceptos que nos enseñaron , el amarse a uno mismo como Dios nos ama.
No es difícil entender como funcionamos cuando creamos una interioridad que no se condice con nuestra vida cotidiana. Hagamos un intento de buscar testimonios ante la propuesta cambio pero realizando la misma tarea , respondiendo de la misma manera amorosa pero con una amplitud que permita abarcar muchas más personas para reunir sin títulos ni rótulos que nos enmarquen con prejuicios infundados.
Quizás la respuesta vuelva de la manera donde nos daremos cuenta que quienes pueden traicionar son los demás al juzgarnos y hacer distinciones cuando nuestra esencia es la misma ya que lo que cambiaría serían solamente las formas que no hacen a la profundidad de las enseñanzas.
Tal vez sea el momento de rever hasta donde estamos dispuestos a continuar con las limitaciones cuando nuestro ser ya encontró la libertad porque Dios sacó las sombras que no nos dejaban ver con claridad.
Hagamos que la lucha valga la pena, fortalezcamos nuestro templo interior y dejemos que nos sorprenda hacia donde nos lleva los nuevos vientos de libertad y amor que se gestaron en nuestra esencia.
Nunca vamos a poder ir hacia cualquier lado porque el ser tiene la sabiduría que no la da ninguna formación, religión o dogma. No permitamos seguir encasillados por miedo porque a quien tenemos que responder es a la esencia divina de Dios que habita en nuestros corazones y no a lo que nos hicieron creer que adoptamos como propio en un momento donde aún no conocíamos con certeza donde mora Dios.
Los mejores movimientos son los que se generan dentro nuestro porque nos hacen crecer e ir hacia adelante, los movimientos de afuera pueden ser muchos, pero si nuestro ser ya generó las fricciones necesarias para el reacomode final, esas vibraciones externas generarán desplazamientos pero sólo en las mismas personas que lo están generando.
