“Oyeron que les dije: Me voy y vengo [otra vez] a ustedes. Si me amaran, se regocijarían de que sigo mi camino al Padre, porque el Padre es mayor que yo.”

Quizás por nuestra naturaleza humana, el quedarse quieto sea indicio de no ser, de no generar acción útil y no tirarse de lleno a los movimientos de los cuáles estamos acostumbrados.



Dejar que el ser permanezca y  se manifieste sin ambigüedades , es encontrar esa calma que, de alguna forma u otra, reclamamos fervientemente cuando las emociones límites y  sufrimientos nos balancea para todos lados.




Pareciera que nuestra búsqueda se centra en ese estado inalterable e inalcanzable pero que, sin embargo, cuando logramos alcanzarlo,  paradójicamente nos hace sentir como estar vacío, sin nada para hacer, sin un sentido que dirija el día a día  y, nuevamente, nos surge  el replanteo de volver a preguntarnos ..y ahora? dónde estamos situados?




Así como necesitamos reiteradamente ir y venir para aprender de situaciones, acontecimientos o personas , así creo que  necesitamos ir a las polaridades del Hacer y Ser, para experimentar esos extremos y  alcanzar , posteriormente el equilibrio justo sin discriminar uno de otro.




No es sino experimentando donde llegaremos a darnos cuenta que todo, absolutamente todo es valioso y necesario para la vida porque al tener su contraparte esos extremos se funden formando una única esencia sin calificativos de buenos o malos. 




Discriminar si debemos hacer o dejar de hacer, si tomar la iniciativa o esperar en una línea contínua sin revisiones , es seguir sectorizando bandos que nos pone en un lugar u otro y, por lo tanto, harán que la balanza se incline más hacia un extremo en particular dejando al otro inutilizado . Que para cada ocasión requeriramos de manifestar algunas maneras  determinadas   no dictamina que seamos categóricamente eso que hicimos o dejamos de hacer . 




Lo existente en el mundo requiere de una atención donde podemos advertir que, si está presente en la vida es porque hay una contraparte que la sostiene. Es algo así como el principio de acción , reacción  en donde si se  actúa sobre una parte ,  la reacción será la misma en fuerza pero en sentido contrario. 




Tal vez no tengamos que irnos muy lejos para entender cómo funcionamos en  el mundo al comprender que todo aquello que vemos como leyes físicas también se nos puede presentar en nuestro pequeño mundo de unidad de cuerpo , mente y alma.




Así como la ciencia  requiere  de principios comprobables y medibles es probable que las leyes espirituales no podamos comprobarlas en conjunto por las diferentes aperturas del ser humano a la conciencia pero que sí se trate de intentar hacer una  propia lectura que el Universo y Dios tiene para que descubramos. 




Cada vivencia es una proximidad a una verdad , no como única para todos sino como exclusiva para cada uno de nosotros porque mora en la sabiduría que tenemos en la esencia del alma. Si no partimos por dejar de  querer convencer que nuestra certeza tiene que ser para todos igual perdemos la perspectiva de amplitud con la que Dios nos mira.




Si algún día pudiésemos dejar que el ser pueda manifestarse plenamente sin interferencia del ego es probable que podamos unirnos en una confirmación que hará que miremos para el mismo lado pero, hasta que eso suceda, seguiremos haciendo el recorrido individual encontrando similitudes  en algunas ocasiones y heterogeneidad en otras sin quitarle el mérito de  válido al sendero que cada cuál recorre.




Encontrar en nuestro trayecto hacia la Dios afinidades y semejanzas con otras personas para poder vernos reflejados es un regalo hermoso que nos puede dar la vida,   pero hasta que nuestro interior no esté equilibrado, uniendo la ilusión de los extremos y reconociéndonos  en el otro, es probable que sigamos relacionándonos con desaveniencias y lucha de poderes.




Honrar la vida es a mi entender dejar que cada experiencia nos nutra de lo que quiere enseñarnos hasta que podamos definitivamente dejar SER sin sentir que perdimos algo grandioso en el camino y recuperando nuestra unidad con Dios y el Universo .