A lo largo de la historia, a muchos de los que nos genera asombro y admiración la vida de Jesús, nos preguntamos por qué su historia de vida terminó en su muerte, en la cruxificción que no fue salvada por un Dios de afuera que no permitiera su deceso físico.
Una de las respuestas que nos han surgido es la de entender que, si no moría , no hubiese resucitado para que, quien pudiera VER, contara su resurrección , pero más allá de la creencia que cada uno tenga del hecho , existe lo puntual relacionado con el aspecto humanos y los ojos que vieron sólo su muerte en la cruz.
Y así es que aprendimos los opuestos de las creencias, donde la resurrección divina fue la finalidad de Su Venida y por el otro lado, la que que no hubo nadie que lo salvara de semejante atrocidad cuando el amor era lo que predicaba.
No obstante las posturas radicales, no pudimos conjugar lo humano con lo espiritual, y no tuvimos más opción de tomar bandos que nos separase del resto, para dilucidar el significado de su muerte.
Dios, la vida, un Ser Superior nos dio dentro de la encarnación un libre albedrío que permitiera hacer el camino que se eligiera sin presiones ni condicionantes. Fuimos artífices de nuestra propia historia de vida y con ella, las decisiones que tomamos en cada acccionar.
Elegir un camino de amor entre el desconocimiento fue una revolución que, tarde o temprano, llevaría a la reacción categórica de los egos que peleaban por el poder y su supremacía.
Siendo Jesús libre de las ataduras de la forma, aparecería quien obligaría a tomar partido en una de sus manifestaciones y ante la incondicionalidad manifestada de Cristo, mostraría a la visión acotada una amenaza al poder del reino del hombre.
Exhibiendo la parte más oscura del ser humano fue condenado a muerte, quedando ante las apariencias un libre albedrío coartado dentro del mundo de los humanos.
Pero la opción de Cristo fue la misma, el amor por sobre todas las cosas, amor a Dios, al prójimo, y ser el representante de una nueva forma de mirar la vida y llegar a la liberación de nuestras propias rejas.
Sólo una palabra, un cambio de actitud hubiera cambiado la historia evitando su muerte, pero sin importarle dejar su propia vida, siguió hasta el final sabiendo que Su Misión había sido cumplida.
El por qué no hubo una mano mágica de Dios salvándolo es la fiel prueba del respeto del libre albedrío que tenemos cada uno de nosotros.
La real vida existe después de la muerte física, y un abandono del cuerpo, está relacionado a terminar una actuación en una obra de teatro donde somos protagonistas disfrazados, sin ser por ello el rol que representamos.
Si hacemos personajes de "malos" las funciones se repetirán hasta el cansancio y hasta no comprender seguiremos haciendo roles similares y si hacemos personajes de "buenos" es porque ya trascendimos la dualidad en su mayor parte y podemos comprender que dejar de actuar es tan solo una vuelta al Hogar.
No hay explicación más fidedigna que la que la propia alma con su sabiduría en Dios puede darnos.
Cada cuál tomará como auténtico o no lo que la voz del corazón le susurra, pero si no partimos por escucharla dudo que podamos entender por qué vinimos a transitar la vida que nos tocó, sin quedarnos desconcertados a la espera de una explicación que justifique el valor de nuestras propias vidas.
