"Pedro avergonzado; lloró amargamente"

LA CULPA


Todos tenemos una sensibilidad que , acorde como la hemos vivido en experiencias y creencias, está más exteriorizada o más guardada y de por sí,  los hombres presentan, en líneas generales, una formación que muchas veces  juega en desventaja.

Aunque algunas cosas pudieron haber cambiado con el correr de los tiempos y las evoluciones,  aún hay un cierto prejuicio con el  rol y el sentir porque el tener que llevar la bandera de colonización, protegiendo y haciéndose cargo de casi todo,  los pone en un punto de tener que armar el aspecto masculino lo más firme posible dejando de lado el sentir si no se condice con lo necesario para hacerle frente.

Así es como llega el momento en que se desbordan desorientados  y teniendo que optar acatar la rigidez del accionar que los formó.

A muchos les pasa que el equilibrio no es fácil de adquirir, sobre todo cuando se presenta el tener que  lograrlo ante lo que está estipulado de una sola manera y nos exige dar respuestas determinadas e inmediatas.

Es ahí donde el amar duele y  surge la tirantez cuando se quiere  acotar, darle nombres,  rótulos y  discriminando unos de otros.

Es lógico que , ante la naturaleza humana , se responda  a ciertos encuadres de padres, hijos, esposos, amigos pero  surge la inquietud de qué significa el AMOR con mayúsculas, ese que  hace vibrar al unísono de todo y todos, que se siente en el alma y no conoce de sufrimientos porque es de Dios, de su Infinita Grandiosidad.

No hay condena por amar, más que la que viene de la misma crítica y actitudes rígicas e inflexibles que  generan culpas y crea remordimientos. 

Se parte de creencias tan destructivas que no  permiten una revisión válida negociable de lo que se piensa y dice  en algún momento de la vida que se  dijo como  ser y creando en el entorno las condiciones de cumplimiento a las expectativas de los demás.

En esas condiciones es entendible  no tener, en consecuencia ni  piedad con los actos y menos aún con los pensamientos y basta una sensación diferente a lo que debería ser para sentirse los peores y condenar a seguir de esa manera hasta que expiar  culpas.

Muchas veces  la   rigidez llega a un punto tan elevado que se le confiere a Dios las decisiones que están en la propia  mente  e ingenuamente se  piensa  que  quiere para algo en particular cuando en realidad es uno mismo que no se permite salir de ese lugar porque de hacerlo sería imposible cargar con tanta culpa.

Con idas y vueltas a las situaciones , aparecen las consignas que al hacer algo desfavorable se es malos padres, malos hijos, malos estudiantes , malos profesionales y de esa manera, con el sentimiento de incumplimiento es probable manejarse con torpeza y todo empeore, porque la comprensión no llega pero el juicio sí.

Entender que se puede estar errando la manera no significa ser  naturalmente defectuosos o adquirir todos los desperfectos humanos sino estar en un aprendizaje que implica ir viendo, analizando y percibiendo lo que mejor se adecua a las circunstancias para poderlo encarar más satisfactoriamente.

Cuando algo o alguien desea someter a otro o no tiene la conciencia suficiente recurre a los mecanismos de la culpa pero  si no se comienza  por sanar la propia culpa posiblemente haya una subida  a ese sentimiento que  pierde hasta no saber ni quienes somos.

Sin ir más lejos se acude  a las personas con culpas, arrepentimientos confesados, se mira la cruz para recibir el perdón de Dios, se escuchan  palabras que  manifiestan el perdón de los pecados dado por Dios  pero  sin embargo, se vuelve a recurrir a las mismas o diferentes cuestiones pero que  hacen estar en falta nuevamente 

De esa forma, la liberación no viene de la mano de Dios si no se  incorpora a la propia liberación interior. 

Las condiciones, lo único que nos hace es dañar  sin dar la oportunidad de una nueva mirada que lleve por caminos de libertad y amor puro.

En esencia se es  mucho más que lo que se muestra al mundo pero si no se empieza a analizar es difícil  verlo.

Los seres humanos necesitamos reconocernos y cuando no tenemos aún la capacidad de poder hacerlo por nosotros mismos requerimos vernos reflejados en  otros que nos ayuden a poder darnos cuenta lo que tenemos dentro.

Jesús fue y es el mayor reflejo para entendernos, el Todo que nos abarca pero si no se ve  las dos caras de la luna , las sombras y la luz que tiene proyectada no se va entender que quiso decir con Sus Palabras.

Quizás así se pueda revertir las culpas y darle un nuevo significado. 
El resto? Es innato en todos, todos poseemos el amor puro, pero si no dejamos caer los condicionamientos y posturas cerradas , difícilmente podamos percatarnos de lo que somos y tenemos dentro. 

Los roles  son dados por Dios para ayudar al otro a que pueda verse, sólo eso, porque en profundidad somos, cada uno de nosotros,  la luz de Amor Infinito de Dios y entre todos la LUZ DE CRISTO RESUCITADO. 

El nos ama por lo que somos y no por lo que hacemos y cualquier lugar en el mundo es relevante ,me parece que el día que podamos darnos cuenta de eso va a dejar de existir la culpa, los juicios, y los condicionamientos que nos separan de los demás y de nosotros mismos.