Todos tenemos una sensibilidad que , acorde como la hemos vivido en experiencias y creencias, está más exteriorizada o más guardada y de por sí, los hombres presentan, en líneas generales, una formación que muchas veces juega en desventaja.
Aunque algunas cosas pudieron haber cambiado con el correr
de los tiempos y las evoluciones, aún hay un cierto prejuicio con
el rol y el sentir porque el tener que llevar la bandera de
colonización, protegiendo y haciéndose cargo de casi todo, los pone en
un punto de tener que armar el aspecto masculino lo más firme posible
dejando de lado el sentir si no se condice con lo necesario para hacerle
frente.
Así es como llega el momento en que se desbordan desorientados y teniendo que optar acatar la rigidez del accionar que los formó.
A muchos les pasa que el equilibrio no es fácil de
adquirir, sobre todo cuando se presenta el tener que lograrlo ante lo que
está estipulado de una sola manera y nos exige dar respuestas determinadas e
inmediatas.
Es ahí donde el amar duele y surge la tirantez cuando se quiere acotar, darle nombres, rótulos y
discriminando unos de otros.
Es lógico que , ante la naturaleza humana , se responda a ciertos encuadres de padres, hijos, esposos, amigos pero surge
la inquietud de qué significa el AMOR con mayúsculas, ese que hace vibrar
al unísono de todo y todos, que se siente en el alma y no conoce de
sufrimientos porque es de Dios, de su Infinita Grandiosidad.
No hay condena por amar, más que la que viene de
la misma crítica y actitudes rígicas e inflexibles que generan culpas y
crea remordimientos.
Se parte de creencias tan destructivas que no permiten una revisión válida negociable de lo que se piensa y dice en
algún momento de la vida que se dijo como ser y creando en
el entorno las condiciones de cumplimiento a las expectativas de los demás.
En esas condiciones es entendible no
tener, en consecuencia ni piedad con los actos y menos aún con
los pensamientos y basta una sensación diferente a lo que
debería ser para sentirse los peores y condenar a seguir de esa manera
hasta que expiar culpas.
Muchas veces la rigidez
llega a un punto tan elevado que se le confiere a Dios las decisiones que están en
la propia mente e ingenuamente se piensa que quiere para algo
en particular cuando en realidad es uno mismo que no se permite salir de ese
lugar porque de hacerlo sería imposible cargar con tanta culpa.
Con idas y vueltas a las situaciones ,
aparecen las consignas que al hacer algo desfavorable se es malos padres, malos hijos, malos estudiantes , malos profesionales y de esa
manera, con el sentimiento de incumplimiento es probable manejarse con
torpeza y todo empeore, porque la comprensión no llega pero el juicio sí.
Entender que se puede estar errando la manera
no significa ser naturalmente defectuosos o adquirir todos
los desperfectos humanos sino estar en un aprendizaje que implica ir
viendo, analizando y percibiendo lo que mejor se adecua a las circunstancias
para poderlo encarar más satisfactoriamente.
Cuando algo o alguien desea someter a otro o no tiene la
conciencia suficiente recurre a los mecanismos de la culpa pero si no se comienza por sanar la propia culpa posiblemente haya una subida a ese sentimiento
que pierde hasta no saber ni quienes somos.
Sin ir más lejos se acude a las personas con culpas, arrepentimientos confesados, se mira la cruz
para recibir el perdón de Dios, se escuchan palabras que manifiestan
el perdón de los pecados dado por Dios pero sin embargo, se vuelve a
recurrir a las mismas o diferentes cuestiones pero que hacen estar en falta
nuevamente
De esa forma, la liberación no viene de la mano
de Dios si no se incorpora a la propia liberación interior.
Las condiciones, lo único
que nos hace es dañar sin dar la oportunidad de una nueva mirada
que lleve por caminos de libertad y amor puro.
En esencia se es mucho más que lo que se muestra al
mundo pero si no se empieza a analizar es difícil verlo.
Los seres humanos
necesitamos reconocernos y cuando no tenemos aún la capacidad de poder hacerlo
por nosotros mismos requerimos vernos reflejados en otros que nos ayuden
a poder darnos cuenta lo que tenemos dentro.
Jesús fue y es el mayor reflejo para entendernos, el Todo
que nos abarca pero si no se ve las dos caras de la luna , las sombras y la
luz que tiene proyectada no se va entender que quiso decir con Sus Palabras.
Quizás así se pueda revertir las
culpas y darle un nuevo significado.
El resto? Es innato en todos, todos poseemos el amor puro,
pero si no dejamos caer los condicionamientos y posturas cerradas ,
difícilmente podamos percatarnos de lo que somos y tenemos dentro.
Los roles son dados por
Dios para ayudar al otro a que pueda verse, sólo eso, porque en profundidad
somos, cada uno de nosotros, la luz de Amor Infinito de Dios y entre
todos la LUZ DE CRISTO
RESUCITADO.
El nos ama por lo que somos y no por lo que hacemos y
cualquier lugar en el mundo es relevante ,me parece que el día que podamos
darnos cuenta de eso va a dejar de existir la culpa, los juicios, y los
condicionamientos que nos separan de los demás y de nosotros mismos.
