Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.

Muchas veces los seres humanos que tenemos mucha sensibilidad hacia quienes nos rodean, buscamos la manera de poder transmitir lo que, con tantos esfuerzos, caídas y renaceres, hemos incorporado, y cuando deseamos plasmarlo para ser comprendido, nos encontramos con el inconveniente de tener que optar por una forma deterrminada que nos encuadre dentro de  un sitio, tiempo y espacio. Es algo así como tener que ponerse un rótulo, una insignia que nos identifique y enmarcarnos en una formalidad para poder ser reconocidos.

Sin embargo, remontarnos a  las enseñanzas de Jesús nos ubica a tener que ver, desde nuestro interior transparente, qué espacios necesitó para llevar Su Palabras para darnos cuenta que requirió,contradictoriamente de todos y a su vez de ninguno.

Pero como podríamos, desde nuestra mente racional interpretar el todos y el ninguno, cuando sólo conocemos los extremos y opuestos que nos indican en dónde está ubicado el objeto de la visión?

Partamos por comprender que nada es tan fantástico ni tan desastroso como para no hacer de lo fantástico algo nefasto o de lo nefasto , algo grandioso. Es ceder los pensamientos de rigidez y sin hacer categórico lo que observamos, comprender que mientras podamos apreciar con los ojos de Dios todo puede generar cambios y transformaciones que nos puedan ubicar en un lado u otro de los extremos sin por ello estarlo.

Si soy educadora de primer grado los contenidos serán acordes a los niños con características similares de edad, si trabajo con jóvenes quizás la comprensión pueda ser más amplia y engendrar pensamientos un tanto más complejos, y el encuadre que haga será propicio también para ese grupo definido. Ahora, si estoy en un aula, obviamente no puedo estar en otra aunque mis conocimientos sean suficientes para enseñar en cualquiera de las  dos, y ante esa imposibilidad no tendré más opción que elegir un sitio u otro acertadamente. Es necesario que cada uno ocupemos un lugar definido porque no todos los conocimientos que ofrezcamos estarán igualados en quien los escuche y lo que requiera cada persona encontrará su sitio adecuado de enseñanza útil en cada uno de los  aprendizajes.

No obstante, mirando a Jesús observamos que al conocimiento de toda la sabiduría interior proveniente de Dios, lo llevó a no desear optar porque al hacerlo, quedaría otro sector  que no  escucharía sus enseñanzas y ante la realidad interior y exterior que se le  presentaba estuvo en todos lados pero a su vez en ninguno.

Enseñó en todos los sitios pero sin "techo", sin acotación, sin encuadres mentales que lo llevasen a ubicarlo en un opuesto, y predicó sin distinciones entre fariseos y marginados, sinagogas, casas o montañas.  No había un trono de Rey que lo esperase a su regreso ni espacios que lo aislen y distingan de los otros.

No fue la mente la generadora de lo nuevo, de la informalidad de encuentros, sino q fue guiado por su alma de Dios para estar en todos lados al mismo tiempo.

Y eso fue lo q desorientó a quienes lo miraban, lo seguían, cuestionaban, el unir los opuestos del recaudador de impuestos con el buen samaritano y no poder ser encuadrado en un lugar u otro más que por su extremo en cuestión. 
Posteriormente la historia la escribiríamos los propios hombres que ante esa desorientación o certeza creamos los lugares propicios a nuestros tiempos interiores descartando lo que no pertenece a nuestras creencias.

"Tú lo dices," le contestó Jesús. 
Saquemos de nuestro interior lo que no nos pertenece, los juicios ajenos y estemos en todos los sitios sin estar en ninguno para que la Luz de Cristo traspase nuestro corazón y llegue a todos los corazones que desean recibir, aunque estén en primero grado o primer año, el Amor de Dios libre de lineamientos mentales inútiles que nos separan..





El final


Comenzar este camino hasta el último trayecto vivido nos llevó a  comprender que no hay una verdad única que nos unifique a todos sino muchas verdades para ser unidas.
Nada se juzga, nada se caratula, nada es bueno ni malo, solo Es , y en el corazón de cada uno se verá florecer la propia resignificación de la vida.

Mi experiencia no te sirve, mis palabras sólo marcaron una experiencia personal  únicamente vos le ponés el título a tu obra y decidís cuando baja el telón para dejar de representar roles y comenzar a ser vos mismo...
Sólo me quedaría algo por decirte...

..aunque no entiendas...NO DEJES DE AMAR..
..aunque te critiquen, juzguen y traicionen...NO DEJES DE AMAR..
..aunque no encuentres el camino de regreso...NO DEJES DE AMAR..
..aunque sientas que tu vida ya no tiene sentido...NO DEJES DE AMAR...
..podrás perderte entre muchos interrogantes, miedos, angustias pero nunca podrás perderte por AMAR...ese es el camino de regreso...


En el espejo del alma sólo se ve reflejada tu propia imagen. 
Lo que tiene el otro que creías que le pertenece es tu propio reflejo, y para poder encontrarte con un alma que vibre en la misma sintonía es condición que cada uno se haya encontrado primero a sí mismo...
..de la añadidura..Dios se encarga....

" Observad los lirios del campo"

Aprendimos a soltar, a desapegarnos de las situaciones y personas,  a alejarnos de lo que no pudimos cambiar y, sin embargo , no podemos evitar sentir la sensación de inquietud y ansiedad que nos mueve hasta lo más profundo.

Los cambios que se están realizando están relacionados a aprender a convivir con lo que casi nunca pudimos: la incertidumbre.

Si a lo largo de nuestras vidas nos enseñaron a que debemos poseer para ser alguien, que necesitamos amarrar para asegurarnos un porvenir es entendible que, cuando dejamos el apego que tanto nos hizo llorar, suframos una especie de abstinencia al no ver y tener controlado el futuro que nos empeñamos en armar y proyectar.

Con nuestra naturaleza humana confundimos conceptos, igualamos necesidades físicas con los deseos de posesión afectivos, y pretendemos adquirir personas o instituciones que nos mantengan en la calma de que no perdimos nada por el camino.

Ante el no saber lo que va a suceder , nuestra mente entra a generar más movimiento, las emociones suben y bajan y, ante lo desconocido comienzan a tejer una trama de ideas que se imponen arrastrando con ellas los estados de ánimos. No poder dejar ser y , ante la necesidad de ver con la seguridad que nos enseñaron a tener , o tomamos dioses que nos asegurarán el porvenir o construimos un mapa mental de qué haremos sin esa concreción de sueños que tanto deseamos.

Nos preguntamos cómo haremos para vivir con nosotros mismos de esa manera y nos despedimos infinidad de veces de la situación o persona amada como si el abismo nos hubiera separado y cada uno volviese a un planeta diferente. 
Lloramos, necesitamos ocupar ese espacio del vacío y la mente hace tantas conjeturas para llenarlo que no discrimina si viene de la fuente del optimismo o del pesimismo y queda desbordada sin que haya pasado nada. 

Perder el control no es sinónimo de no saber por donde va nuestras vidas porque el que comienza a dirigir es el alma que no encuentra obstáculos para su manifestación.
En realidad no es una pérdida asociada a no saber que camino tomaremos con su consecuente posible equivocación, sino un dejar de atrapar eventos o personas que no podemos ni debemos capturar porque pertenecen al mundo libre de Dios donde todo tiene su  lugar correcto y adecuado.

No es como deseábamos? lloremos, ..no nos gusta? protestemos si queremos ..nos resistimos a soltar? sigamos amarrados y veamos qué sucede ...

Aceptemos nuestra naturaleza humana, las emociones que responden a lo que ven y le hacemos creer con nuestra mente, pero estemos un paso adelante sabiendo como actúan y a que responden y extendamos la posibilidad de ocupar ese espacio con lo que somos en esencia: amor puro de la fuente de Dios.

Tengamos piedad de nosotros mismos que actuamos como nos enseñaron y a su vez como le enseñaron a nuestros referentes,  y captemos como funcionamos sin caratularnos de buenos o malos sino de seres encarnados en busca de su propia trascendencia y su propio brillo interior.

Armemos nuestras vidas de paciencia, aunque la ansiedad nos reclame en cuerpo y mente, entreguemos la incertidumbre a la incertidumbre que el ser humano no puede captar si no aprende a mirar con los ojos del alma. 

Confiemos en la capacidad de vivir sin nada de lo que creíamos , escuchemos las palabras de Jesús cuando habló de los lirios del campo y preguntémonos si El sabría desde su naturaleza hacia donde iba cuando predicó con las palabras del alma y su realidad terrenal lo llevaba a su propia muerte...

Entreguemos, del otro lado y paradójicamente  aquí mismo , alguien nos espera para sostenernos..no temamos..SIEMPRE ESTUVO AHÍ!!

"El que tiene oídos para oír, oiga”


Haber recorrido tanto trayecto con muchas  subidas y caídas, nos ubica en tener que parar nuevamente para intentar comprender por qué, si sentimos haber dejado la vida, seguimos aún sin ver la totalidad del ENTENDIMIENTO.

En muchas ocasiones, entregamos lo más preciado en señal de amor hacia Dios y, a pesar de sentir no poseer nada , no alcanzamos a ver la resurrección que nos libere de las sombras propias y ajenas.

Si partimos por reconocer que la vida no es, al menos desde nuestra capacidad lineal mental, un ida y vuelta donde  si te doy,  merezco  recibir lo mismo o más, estaremos subiendo un peldaño más al aceptar que no podemos mirar ni condicionar situaciones ni a quien esté a nuestro lado y menos aún influenciarlo o dejar que influencien nuestras vida . Podemos ayudar, dar amor pero no buscar la recompensa de lo que brindamos como exigiendo una devolución de merecimientos donde , aunque no podamos aún verlo, ponemos en juego nuevamente nuestra personalidad e identidad humana de emociones, intercambios mentales y reciprocidad mentada por la mente que conoce de limitaciones.

Lo incondicional es no  esperar, y hasta que no comprendamos que no tenemos que buscar ser recompensados, el dolor y las heridas van a seguir siendo muchas al involucrarnos desde lo netamente humano lo que se emana libremenente desde el alma.

El latido de nuestro corazón, esa partecita que Dios nos regaló latiendo a Su Unísono no conoce de desamores, ni penas,  porque su esencia habita en la morada incondicional y eterna de todas las almas que  pertenecemos a Su universo y, si no aceptamos y dejamos nuestra condición humana acotada y establecida de poder, no vamos a llegar a entender  por qué seguimos sufriendo . Y ese es el aprendizaje que Jesús vino a darnos,  y su muerte representó las muertes necesarias que tenemos que transitar para educar la personalidad y el yo restringido , donde la salvedad es que no hace falta la muerte física para trascender lo que nos tiene amarrados a nuestras propias sombras.

Abriendo un panorama un tanto más abarcativo podemos observar que no existe el bien y el mal si no es porque la propia mente lo armó , todo forma parte de un aprendizaje donde el llamado “mal” se va decantando , filtrando su densidad , quedando lo que somos en esencia. Y para aprender Dios utiliza medios, mecanismos, alicientes donde aparecerán enfermedades, traiciones, dolores emocionales, y en cada caída , la mente va a ir dejando sus ansias de poder cediendo cada día más su poderío ficticio a la esencia del alma que contiene toda la sabiduría de Dios.

Lo que resulta aún más difícil de asimilar es aceptar que para conocer el Todo tenemos que pasar por los extremos para hacerlos UNO y dejar de hacer distinciones, o sea, si fui extremista tendré que ser equilibrado, si fui pensante, tendré que liberar los pensamientos, si tuve bronca, tendré que conocer el amor más profundo que contarresta la ira, si no observé, tendré que ampliar mi mirada, si fui rico, tendré que ser pobre, si busqué agradar y cumplir mi palabra, tendré que desobedecer y arriesgarme a que me señalen,  si tuve todo , tendré que perder todo, y si existí tendré que desaparecer..

Dios utiliza canales puros que no está determinado por lo que nosotros creemos que pertenece a lo puro o no , sino con la liberación de todo lo que está arraigado desde siempre por programaciones mentales que nos hicieron ver sólo una parte del funcionamiento de la vida. De esa manera y  ya sin nada que entorpezca Su Accionar , El puede actuar a través nuestro sin condicionarlo.


 No somos nosotros los que hacemos, es El, pero si el canal no está transparente y limpio llega distorsionado a su destino. 
Y es por ello que los pensamientos pueden fluctuar de una lado para el otro mientras Dios intenta transmitir el mensaje y cuando llega , se pierde entre lo que decimos, sentimos y hacemos transformándonos en partidarios y sectarios de un amor que nos pertenece a todos por igual. Tal vez , si pudiéramos de dejar de creer que cuando amamos  somos vulnerables entenderíamos que lo que estamos haciendo es actuar desde nuestra esencia libre de prejuicios y miedos y que la sensación de inestabilidad está dada por el ego que no quiere perder posesión y seguridad de lo conocido y no porque seamos débiles y frágiles. 

El gran referente Jesús no vino a establecer religiones, vino a traernos la liberación y la realización del  amor y si existen templos, sinagogas, y lugares de oración es porque acorde al nivel de evolución necesitaremos estar en un lugar u otro, o porque ya trascendimos la forma al punto de ser canales plenos del amor de Dios para quienes aún están buscando su propia redención .

No nos asustemos por estar viviendo lo que no queremos, no temamos las emociones que surgen como respuesta a estímulos externos y a pensamientos difusos y confusos, mientras podamos dejar una abertura de luz por más pequeña que sea, Dios la utiliza para iluminarnos y darnos la comprensión que Jesús tuvo siempre y que, con su mensaje, llenó nuestras vidas de esperanza y amor pleno aunque aún no podamos percibirlo en su totalidad..

"Luchen por entrar por la puerta estrecha, porque les digo que muchos pretenderán entrar, y no podrán."

Cuando vamos observándonos en el largo recorrido que hicimos, podemos detenernos para observar que los sueños, los deseos, y las expectativas, van lentamente cayendo poco a poco y que, el Dios de la forma que aprendimos a amar y que nos enseñaron a crear con la mente para merecer el Cielo Eterno va esfumándose junto con los dolores más profundos.

Sin embargo, ni el purgatorio nos atrapó, ni podemos culpar a una fuerza siniestra de nuestras penas, ni a una luz blanca que albergue nuestras alegrías y,  a solas, con imágenes endebles que caen nos vamos encontrando nuevamente  con nosotros mismos.

Nos preguntamos a quién tenemos que reclamarle nuestra desdicha y sin mucho más para ver, nos damos cuenta que nuestro Dios de la mente no puede responder por nuestras penas porque fue armado desde la racionalidad acotada y no desde el corazón.

Y es así como los ídolos de barro van perdiendo su fuerza, miramos por las dudas alrededor para notar si baja el rayo que parta la tierra en dos o el espíritu que descienda y llene amorosamente de amor nuestra vida pero,  desconcertados, seguimos viendo que no pasa nada de lo que creíamos que sucedería si actuábamos de una forma u otra.

Fruncimos el entrecejo, miramos agudamente la vida y sin demasiadas fuerzas para seguir analizando nos encontramos sólo nosotros con nosotros mismos y lo que fuimos transitando en cada etapa de nuestras vidas.

Sabemos y vamos aceptando que quizás fuera no encontremos el armado que la  mente  hizo de un Ser superior y que ninguno de los atributos que le dimos sean auténticos,  pero llegamos a conocernos, reconocernos y no tenemos duda de quiénes somos nosotros con  la capacidad enorme de dar, de amar, de entrega total hacia una meta e ideal de vida.

Lo externo comienza a perder valor y nos apiadamos de lo que hicimos, de lo que sentimos, de nuestros sacrificios y la entereza que tuvimos en todas las tempestades que nos encontró sin resguardo.

Y lo que antes veíamos como sagrado pierde su valor porque no se sustenta con la mente y todo lo relacionado acotado carece de un base firme que nos oriente nuevamente para ese lado.

En consecuencia, sentimos que lo que nos une al universo y a Dios es el lazo de nuestro propio amor sublime que aunque no pueda apoyarse en ideas sólidas lo conocemos y sabemos de su existencia.

De esta manera no sabemos que piensa quien está la lado pero sabemos qué pensamos nosotros, no sabemos cómo sienten quienes están alrededor pero sabemos de nuestra capacidad inmensa de amar, no sabemos de que es capaz quien tenemos enfrente pero sabemos de la audacia y valientía que adquirimos para encontrar la verdad interior sabia que proviene del Cielo Trascendental.

No pudimos ver con nuestros ojos, pero  aprendimos a mirar con el corazón, no pudimos cambiar lo que no nos gusta  pero podemos cambiar nosotros, no pudimos reunir a todos pero podemos acercarnos para ser más, no pudimos traer el Cielo a la Tierra pero podemos crearlo en nuestro interior y remontar vuelo para llevarlo a todas partes, no pudimos creer en un Dios limitado que acota la forma de amarlo pero podemos sentir que abarca nuestro corazón y que paradójicamente puede tomar la forma que desee para ser visto.

Y así, podemos , si queremos, dejar de creer en lo que vemos pero no podemos negar y esconder la mirada que adquirimos cuando nos impregnamos del amor del Dios que armamos con nuestra mente. 

Podemos apagarnos si eso es lo que sentimos pero nada ni nadie puede hacer que deje de brillar el alma de todos los que conformamos el universo, atrapados o libres, decepcionamos o alegres y que escuchemos el latido de quien nos dio la vida y nos observa hasta que soltemos lo que debería hacer para pasar al  debería SER. 

Miremos , mientras  pierde sustento la vida misma , como una fuerza poderosa de amor nos eleva a la inmensidad...pongámosle el nombre que queramos, adornemoslo con lo que más nos gusta pero, por sobre todo miremos su interior porque tiene la misma sabiduría innata que permanece en nuestros corazones..

.." y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es"

Cuando los seres humanos dejamos este mundo, más allá de como haya sido nuestra vida en lo personal, comenzamos a ocupara un lugar simbólico, lleno de misterios y compañía amorosa de Dios,  que nos alberga en Su Morada sin la negación de entrada al paraíso aunque nuestras faltas hayan adornado la mayor parte de nuestras vidas.

Podemos, si queremos,  ayornar la bienvenida con el juicio final o  hacer un  cara a cara con Dios donde no quedamos librados de ningún error que pudimos cometer. Sin embargo, el respeto por quien ya no está en este mundo es tan grande,  que nuestras almas empiezan a vislumbrar la tan esperada y difícil piedad hacia el prójimo que no solemos tener mientras tuvo una vida humana.

Podemos apreciar lo lindo que hizo, olvidamos lo desagradable,  justificamos los actos , tratamos con amor el deceso del cuerpo y pedimos que Dios lo tenga en la gloria.

Tal vez el gran interrogante sea preguntarnos por que motivo tenemos que "enterrar a los muertos" para reconocer una divinidad que subyace en quien partió hacia un rumbo desconocido pero donde, sin lugar a dudas, iremos todos.

Todos tenemos una misma fuente en común, una misma naturaleza innata y no obstante, cuando encarnamos,  pareciera que buscamos las diferencias que de una forma u otra, nos lleva a dejar o que nos dejen a un lado a quien piensa o siente diferente. 

Luchamos por tener la razón, permitimos sentirnos inofensivos y vamos tras la aprobación de quien creemos que le debemos nuestra existencia, Comenzamos a endiosar personas, instituciones, formas de vidas que sólo hacen al entorno de la forma,  pero no a la esencia de lo que somos. 

Dejamos que la mente ocupe un lugar más importante que el corazón y con banderas de conquista vamos pregonando ser los líderes de las masas que nos enseñaron a reunir y nos hacen creer una pseudounión en Dios cuando  ante la primera diferencia dejamos a un lado a un ser que tan sólo está también como nosotros en la búsqueda de Dios y fue tocando todas las puertas para encontrarlo. 

Ante lo que nos enseñaron, sumado a los miedos y sensibilidad de nuestra alma escondida nos manejamos con la razón que dictamina el lugar donde todos tenemos que estar cuando cada uno, a su modo puede elegir otro sitio sin por ello descalificarlo por no perseguir nuestros ideales.

Así es como nos vamos alejando cada vez más y desde la unión espiritual sólo existe un hilo de luz que nos enlaza a todos, pero que nos pone una barrera desde lo humano viendo separaciones donde no las hay.

El Todo que conformamos empieza a perder sustento cuando no podemos vernos reflejados en los demás porque nos remitimos  a buscar afinidades de gustos y deseos de posesión del ego que no quiere ceder posición , y sólo encuentra derrota cuando comienza a valorar lo que tiene después que lo perdió.

Ahora es el momento de reconocernos desde el alma aunque las diferencias en lo personal aún sean notorias. No olvidemos que estamos aprendiendo y no todos tenemos los mismos tiempos de asimilación pero, como sea , estamos en la escuela de la vida con un Ser Supremo que nos guía en cada etapa de aprendizaje. 

Dejemos de excusarnos , reconozcamos que todo lo que se ve distinto es porque se mira desde la razón y no desde el alma...

No queramos acotar y entender con la mente el mundo de Dios, sintamos sólo  la trascendencia y hagamos nuestra parte liberando, que del resto se encarga El...



Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.

Cuando iniciamos el camino de la liberación y resurrección, creímos que como acto heroico y espiritual teníamos que hacer la entrega de lo más preciado, de los sueños más profundos, de los deseos más arraigados pero, sin embargo, cuando llegamos al cede del poder a la vida, nos damos cuenta que nada cambió y observamos que  no nos sentimos mejor ni hay y una mano redentora que nos eleve de las limitaciones del día a día.

Con desconcierto, penas, agobios nos volvemos a preguntar que sucedió,  si ya no tenemos nada en nuestro poder, que es lo que imposibilita una verdadera liberación de lo humano y nos vamos dando cuenta, aunque ya no nos queden muchas fuerzas para analizar, que nuestra entrega no tiene resultados satisfactorios ni de bienestar porque la vida no es un canje de te doy y me entregás en la misma medida categórica o el si hago ésto recibiré aquello.

Existe una naturaleza humana que vas más allá de lo que podemos apreciar con nuestra capacidad de la mente, e inconscientemente nos hace caer  en la trampa hecha por nosotros mismos de la condicionalidad.

No hay respuestas para la mente que se arme fuera de las ideas limitadas  y hasta que no decaiga plenamente el control de nuestras vidas sobre los acontecimientos, seguiremos encontrando angustias trascendentales de la razón y no del alma.

Y aunque no lo queramos, volveremos a vivir todas las frustraciones, las emociones humanas más intensas experimentadas desde muy pequeños, recordaremos cada episodio triste, otros alegres y la melancolía nos acechará en todas las remembranzas donde dejamos una parte de nuestro ser.

 Caeremos , subiremos, no entenderemos y ya no tendremos deseos de encontrar respuestas a nuestra existencia. El cuerpo somatizará el desconcierto, dolerá  hasta la fibra más íntima y sin la fortaleza del aspecto humano estaremos a la deriva sin velas que nos marquen un rumbo determinado.

El ego , ese aspecto inconsciente de toma de poder y hacer las situaciones a su agrado , ante las frustraciones y la impotencia dejará de reclamar su participación en los merecimientos y aunque no comprenda de qué se trata y permanezca en los estados anímicos fluctuantes, soltará el deseo más profundo por el dolor que le ocasionó la no concreción.

Y quizás esos dolores, haciendo una analogía con Jesús, fueron los látigos que quemaron la piel, la corona que lastimó su cara, los insultos, la lanza que atravesó su costado.

Dolor físico y emocional, muerte de todo lo perecedero, tristeza  de ver al prójimo con el desconocimiento  de su esencia espiritual, luchas de poderes que alcanzan resultados nefastos y lleva a la propia muerte a quien sólo vino a traer AMOR.

Alejémomos del dolor, de las pujas inútiles y aunque aún no entendamos que sucede  no perdamos nuestra capacidad hermosa de amar. Bajemos ídolos de papel con formas determinadas llamadas Dios , sintamos que no tenemos nada que buscar fuera nuestro porque esa sensación de plenitud de amor entre las emociones tristes es Dios mismo en todo Su Esplendor .

Dejemos de buscar, está ACA, en la dualidad y en las penas, en la alegría y en la frustración, en tus días, tus amaneceres, tus lágrimas, tus culpas, y por sobre todo en los latidos de TU CORAZÓN...




Se bajó el telón, ahora " Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura"

No importa la religión, no importa el dogma ni las representaciones, el valor auténtico de continuar con las Palabras del Señor de los Milagros es hacer de todas una sola religión que abarque el AMOR como pilar fundamental de la vida misma.

No pregonemos cómo debemos ser ni a quien seguir categóricamente , sólo ayudemos a que cada uno pueda verse a sí mismo en su esencia interior porque la verdad que parecía oculta no está en el templo sino en la propia sabiduría innata del Ser.

No neguemos nuestra condición humana, aceptemos las emociones, comprendámosla y guiémosla hacia las más altas esferas para que deje de quedar limitada en lo que sólo sus ojos pueden ver.

Acompañemos nuestros dolores, no temamos si aún sufrimos, no busquemos modelos ideales para llegar a la liberación , nada está mal ni bien, sólo ES y está en el lugar que tiene que ser  llegando todo en el momento adecuado.

Demos amor desinteresadamente, veamos la cara de Dios en cada criatura que yace en lo bajo y en lo alto, y entendamos que cada uno está haciendo su propio aprendizaje y que porque esté distraído no significa que no esté incorporando sabiduría.

No busquemos recompensa, entreguemos la vida si es necesario pero no como sacrificio sino como ofrenda y confianza en Dios, y cedamos el poder de la mente que aunque pareciera que vamos últimos seremos los primeros en ver el resplandor de amor eterno del Padre.

Seamos libres y permitamos al otro su propia libertad y tiempos de asimilación. 
No es entregando materialidad donde ayudaremos a quien está desconcertado sino siendo el espejo donde pueda mirarse para reconocer su propia divinidad interior que pertenece a Dios.

No necesitamos más que lo básico para vivir en este plano, pero sí necesitamos nutrir el alma de mucho amor pleno y puro para sentirnos completos , mientras  nuestros pies tocan la tierra y el corazón permanece en Dios.

Dejemos de cumplirle al hombre, seamos nosotros mismos desde nuestro ser innato que expresando lo que somos  estaremos  recubriendo de amor a toda la humanidad.

Paremos sólo un momento, miremos para atrás   y observemos que permaneció inalterable sin sufrir modificaciones sino purificaciones. Percibamos cómo los pensamientos fueron para todos lados y cómo tuvimos que enjuiciar para encontrarnos con nuestra sustancia interior. 

Veamos el brillo del AMOR  que no pudo dejar de ser , levantemos la mirada y una vez más dirijamos la visión hacia adelante y sin muchas  más palabras por decir, sigamos los pasos de Jesús el mensajero... 

Amar no es idealista , es la conjunción de todas nuestra facetas, es el hilo conductor de nuestro ser que se entrelaza con el mundo entero, es estar y permanecer en Dios por Siempre y para Siempre... 

"Otra vez le preguntó Pilato, diciendo: ¿Nada respondes? Mira de cuántas cosas te acusan."

Cada subida y bajada con sus caídas, dolores, resignificaciones y trascendencias, nos portó de infinidades de aptitudes que, acorde a las respuestas dadas en experiencias del presente, nos marcará  lo que  quedó matizado de la sabiduría que tanto costó forjarnos.

Ya no nos asustan las emociones ni las sensaciones, las respetamos pero no las confundimos al creer que somos la reacción sino que comprendemos que dentro de toda expresión, yace una esencia intacta que guía el camino de la paz y la propia redención.

Podemos ser juzgados, devastados de tanto ataque de poder y egoísmo, pero nada ni nadie puede hacer desfallecer la luz del alma que en la calma y el silencio tiene todas las respuestas del afuera.

La mente está unida al espíritu, no se siente aislada y, desde su humanidad,  aprende a aceptarse como es,  sabiendo que  puede colaborar fervorosamente para la tranquilidad que trasciende las esferas físicas terrenales. 

Como guardiana divina cobija al alma, la resguarda de los daños y esquiva sin alimentar la ilusión de la realidad que quiere evidenciarse sin atisbos de reflejos que indiquen que algo puede cambiar y que los sueños  pueden ser plasmados sin necesidad de tener que dejar la vida.

Los vaivenes, las ambigüedades, los extremos de la dualidad ya no se sienten tan tiranos ,porque con cada caída nos fuimos fortaleciendo y las pequeñas muertes empiezan a ser una unidad con el Todo que nos rodea. 

Nada es tan  fantásticamente grandioso ni terriblemente malo, el equilibrio entre el ser y hacer, van encontrando su espacio y el mañana no es cuestionado porque no llegó,  ni el pasado  porque ya pasó.

Es un eterno ahora donde las decisiones, las quietudes, forman parte del cotidiano vivir que fluye con la vida misma sin abrir juicios de donde estamos insertos.

No hay expectativas, el deseo se fue con el arraigo y somos libres, podemos estar tristes, melancólicos por lo que no fue, pero no estamos atados a los demás y el único lazo que nos une a nosotros somos nosotros mismos, nuestro reflejo de nuestra propia esencia que nos hace únicos ante el universo de Dios.

No hay motivos para desbordar de alegría pero tampoco motivos para seguir cayendo, la balanza se equilibra en un silencio ante la pregunta de quien no puede vernos aún con el alma y nos mira sólo con los ojos humanos sin reconocernos.

"Mas Jesús ni aún con eso respondió; de modo que Pilato se maravillaba. "

La sabiduría del Rey de los Milagros, Su conexión con Dios y con El mismo...esa fortaleza y templanza lo hizo VERDADERAMENTE LIBRE...

"Mirad que nadie os engañe"

Podemos estar aún en una niebla de dudas, dolores, incertidumbres pero, como sea, somos seres plenos y grandiosos con el derecho a estar en paz.

El camino complicado que tocó vivir, puso en juicios muchas creencias, muchas idas y venidas con su posterior dolor, pero la poca claridad no es sinónimo de permitir ser dañado por quien no puede ni quiere abrir su corazón y arremete con sus acciones indiferentes para defenderse de lo que cree que es una amenaza.

Ni hasta el más ruin y cruel merece ser despreciado e ignorado porque, aunque su camino esté yendo por la desorientación de su esencia, no pierde la condición divina que Dios le concedió al nacimiento.

Quizás no sepamos donde estamos insertos con tantas caídas y sin ver un futuro promisorio para nuestra calma anhelada, pero si no nos queda como enseñanza que no podemos seguir amarrados a lo que aún nos trae el sufrimiento, haremos que el trayecto del esfuerzo desmesurado que hicimos haya sido en vano.

Si nos quedan pocas energías, utilicémosla para fortalecernos y deshacernos de la ilusión que el otro tiene el poder de manejar nuestra vida o nuestro estado de ánimo,  y si todavía requerimos de llorar continuemos derramando las lágrimas, pero entendamos  que en algún momento tendrán el poder de la sanación y no del dolor.

Dejemos de enfocar la mirada en quien no pudo ser condescendiente ni piadoso,  y saquémosle los atributos de héroe milagroso que nos sacará de nuestras propias falsas realidades.

Somos amor y si la angustia tapa el sentimiento genuino, no nos preocupemos porque permanece inalterable en el interior y sólo necesita  su tiempo para poder salir nuevamente.

Es temporario, cerremos el corazón si es necesario al momento y comprendamos que está sanando pero que porque no se vea no significa que no exista.

Soltemos todo lo que nos trae apego y sufrimiento, porque no necesitamos más que de nosotros mismos y la sabiduría de Dios que no nos ata a imposiciones, instituciones o dogmas.

Hagamos nuestro propio libro de la vida y compartamos si es bienvenido pero donde no lo sea, limpiemos el polvo de los zapatos y alejémonos.

Merecemos ser tratados con amor, y si el desconocimiento de quien camina a nuestro lado nos afecta, transmutemos todo sentimiento que sabemos que nos volverá con la mayor crudeza tan sólo por amar.

Tal vez no podamos traer el Cielo a la Tierra pero sí podemos cimentar LA PAZ de la cuál somos dignos.

No esperemos que los otros cambien, nosotros ya hicimos nuestro cambio y no tenemos ni debemos cargar con el ajeno aunque nos una un amor de almas con el ser que no está dispuesto a cargar su propia cruz al no querer ampliar su visión a todos los semejantes.

Cada cuál atiende su papel en la gran obra de teatro, no juguemos un rol que no nos pertenece..

Seamos nosotros con nuestras dudas , inestabilidades, emociones pero con la fortaleza de dejar que las acciones externas no nos dañen más...sanemos lo que nos toca , curemos lo nuestro. 

No hace falta que los látigos sigan golpeando nuestro ser, ya aprendimos que nadie más que nosotros podemos generar la felicidad que creímos durante tanto tiempo, que sería otorgada desde el afuera..

Amemos permanentemente pero,  por sobre todo,  no dejemos de amarnos a nosotros mismos porque ello conlleva al amor por toda la humanidad..

“Venid a mí, todos los que estáis fatigados y cargados, y yo os haré descansar."

Haber recorrido un largo camino lleno de obstáculos, de aprendizajes y revisiones de la misma vida, nos sitúa en el punto inflexivo del cansancio y la imposibilidad de continuar con las mismas fuerzas que tuvimos al principio.

Pero, aunque todavía no podamos traer el Cielo a la Tierra, depositemos nuestras cargas y fatiga sobre quien nos llamó para superar y trascender todas las limitaciones humanas.

Confiemos en que, aunque no veamos el final del camino que nos de la comprensión de por qué vinimos y encarnamos en este mundo físico, la calma previa a  la sabiduría dará el  tiempo justo para el procesamiento de las nuevas miradas adquiridas en cada caída y  amor sublime que vivenciamos en el escenario de la vida.

Quizás sintamos no tener mucho más para dar, ni fuerzas para continuar en la búsqueda de nuestra propia verdad interior,  pero intentemos tomar como referente a Jesús que sí continuó, con sus dolores, desconciertos y  paz, el último itinerario de su Vía Crucis hasta la Resurrección.

No busquemos ser como El, comprendamos su martirio y amor al mundo, entrega y pasión para poder reconocernos en sus actitudes como una semilla más del Universo de Dios.

Aceptemos la angustia, lloremos, dejemos de tener la autoexigencia que ejerce presión en nuestro ser exhausto de tanto trayecto con subidas y bajadas.

Reposemos en el amor de Jesús y entregémosle nuestra devoción para ser cobijado en Su Amor que trae la Paz de saber que todo ocupa el lugar al cuál pertenece aunque nuestros ojos vean el mundo al revés.

Entreguemos lo que no está en nuestras manos y apoyemos la cabeza sobre su regazo para ser consolados del agobio que tira para abajo el cuerpo, la mente y el alma que, con su gran esfuerzo logró ser escuchada por la razón.

Recibamos las quejas del cuerpo y la mente que hicieron su parte para acoplarse al alma, entendamos su naturaleza y dejémosla descansar hasta que incorpore la nueva luz de Universo.

Hagamos el parate necesario para comenzar nuevamente el último trayecto que nos traerá las respuestas que vinimos buscando durante tanto tiempo.

Y sequémonos las lágrimas que se escurren en el rostro , no vaya a ser que se nos nuble la vista y no alcancemos a ver al amado que pudo dar el salto y se puso al lado nuestro para hacer juntos la ascensión definitiva a Dios, al Hogar de donde todos provenimos y al cuál TODOS regresaremos algún día...

"Dijo a Pedro: "¿no habéis podido, pues, velar conmigo una hora?"

El camino de la espiritualidad es un recorrido muy solitario, con muchas pruebas, con muchos pasos para adelante, y otros tantos importantes para atrás.

No podemos juzgar ni ser juzgados, y cada uno hará su trayecto de la manera que desee y pueda hacerlo.

Depositar las expectativas en una ayuda externa nos traerá, en algún momento, una desazón que complicará aún más nuestro estado de angustia, y la desesperación se apoderará de nosotros.

La complejidad desde lo humano, es la simpleza desde el Cielo y, aunque no queramos , tendremos que pisar cada huella que está signada para entrar por la puerta angosta,  sabiendo que corremos el riesgo de no encontrar la salida, o de no poder pasar por tan estrecho espacio.

Nadie más que uno mismo puede saber lo que está pasando en su agonía, y por ello también nosotros mismos seremos capaces de sanar el dolor que nos atormenta y no nos deja respirar.

La magnitud de semejante martirio, es lo que Jesús transitó siendo el referente de las emociones que permanentemente vienen y van en el ser más sensible.

La sanación será nuestra y no podremos ni siquiera señalar a quien no se quedó a nuestro lado porque está recorriendo su propio camino y no puede más que aproximarse  con el sentimiento   de empatía  a nuestras angustias,  sin por ello apropiarse de ellas.

La espera en el otro, es la liberación que tendríamos que dejar y soltar para centrarnos en nuestras vivencias y buscar los mecanismos que aprendimos a crear cuando ya no podemos mantenernos en pie.

Nadie dijo que fuera fácil, y no se saldrá victorioso hasta haber apaciguado todas las emociones y deseos apegados que nos mantuvieron atados al dolor.

El tiempo lineal será la ayuda que requeriremos para sentir que vamos adquiriendo cada día una bocanada de vida mientras va iluminando lo que tenemos que dejar en el camino.

Extrañaremos, gritaremos, lloraremos pero no podemos permanecer lo que resta del día y de la vida, penando por lo que no fue. Lo que no pudo manifestarse en el otro sí pudo expresarse en nosotros y aunque queramos compartirlo no podemos forzar y despertar a quien no quiere o no puede abrir los ojos del corazón a la apertura igualitaria de todos los que conformamos el universo de Dios.

Quizás haya un Dios que nos traiga el deseo, la paz, pero mientras no lo podamos ver , sólo contamos con nosotros mismos y nuestra ayuda incondicional.

Que el camino haya valido la pena, los otros no cambiaron pero nosotros sí, y nos merecemos estar en paz después de tanto esfuerzo...

Confiemos en el Dios de los milagros si queremos pero fundamentalmente confiemos en nosotros mismos...


Tengamos piedad hacia nuestra alma en agonía, y hacia todas las almas que buscan brillar y que al no poder manifestarse dejan en evidencia la crueldad de lo que le enseñaron.


Busquemos la paz entre tanta desazón y no caratulemos el bien del mal, el mundo material es perecedero y no podrá durar mucho el desagarro de la crixifixión.


Dejemos de autoconvencernos que actuamos por el bien común, permitamos que valga la pena que Jesús haya dejado Su Vida  y por sobre todo comprendamos con el alma y no con la mente lo que vino a decirnos..nunca Jesús vendría a dejarnos un mensaje donde tenemos que tomar bandos y aislar lo que no es de nuestro beneficio, abramos de una vez por todas nuestro corazón, aunque con ella dejemos nuestra propia vida...

" Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios."

Y un día Jesús dejó el mundo humano y su espiritu se elevó a Dios.

Y acá quedamos los que creímos, no creímos , nos emocionamos o somos indiferentes y como sea que fuera, nos toca seguir actuando en la gran obra de la Vida.

Algunos más optimistas, otros más emocionales, otros cerrados y otros con la ilusión de hacer de esta Tierra el Paraíso de Dios.

Con mucho para dar, con muchas muertes simbólicas continuamos nuestro trayecto tomando sus enseñanzas como la punta del ovillo que tenemos que desenhebrar. 

Podemos compartir algunas creencias, pedir ayuda, brindar ayuda,  pero nadie puede hacer el camino por nosotros, y aunque no nos guste seguiremos vivenciando las mayores frustaciones hasta que no aprendamos a soltar para terminar por comprender que somos almas encarnadas en un cuerpo humano y no una naturaleza humana con anexos espirituales.

Partimos del alma que existió por siempre, y que eligió encarnar para aprender, y hasta que no trascendamos la programación mental y formación, seguiremos ascendiendo por momentos no siendo estable el estado de armonía y paz.

De igual modo, cada uno de nosotros elegirá como transitar el paso por la vida, pero quizás podamos tomar como denominador común lo que a todos nos genera brillar y apiadarse hasta de nuestras propias emociones: EL AMOR.

La insistencia en el amor es la clara forma de observar que a través de amar y ser amado, es donde podemos ser nosotros mismos, donde no hay condicionantes a las cuestiones del corazón , y podemos afianzarnos en esencia porque si sacamos el recubrimiento de lo que subyace en él , encontraremos la pureza con la cuál fuimos creados.

Somos partículas de Dios dispersas en el Universo con la Misión de no perder nuestra sustancia innata interior, porque la transparencia trae la paz que difícilmente podemos encontrar contínua cuando vamos tras un objetivo perecedero y acotado.

Lo lineal cerrado trae alegrías momentáneas, disfrutemos si es lo que queremos,  pero cuando termine , junto con el llanto recordemos quienes auténticamente somos. 

El amor es lo único que permanece intacto , lo que conserva su estado inalterable, lo que nos hace trascender las peores penas y conflictos.

Si creemos en Dios, aferrémonos a SU AMOR y si no creemos confiemos en nuestra naturaleza sabia..

Quien nos dio la Vida nos conoce , permanezcamos en El aunque se nos nuble la vista por la lágrimas...

AMEMOS, SOLO AMEMOS..

"Tus pecados te son perdonados."

Si hacemos una analogía entre la grandeza de Jesús y nuestra vida, podremos encontrar que para armonizar nuestras relaciones, es necesario tener la misma grandeza  que tuvo El,  que nos permita poder decir de la misma manera "Tus pecados te son perdonados."

Las reacciones cuando somos lastimados se transforman en la defensa que sentimos hacer para dejar de ser dañados, recurriendo a escudos protectores que aminoren el corazón que, al haber amado tanto, se siente afectado por su opuesto.

Las emociones a su vez nos indican un estado de ánimo momentáneo pero que no pueden persistir mucho en el tiempo por su condición limitada por lo que,  en el momento menos pensado, aparecemos nuevamente amando y olvidando lo sucedido.

La persistencia del enojo o lo crónico del dolor es lo que, como seres humanos completos debemos intentar modificar para poder volver a ser libres del sentimiento que nos moviliza a las más altas esferas.

Seamos precavidos, de ser necesario, no nos acerquemos por temor a ser dañados nuevamente, pero no perdamos la condición de amor que nos hace verdaderamente auténticos.

El dolor, cuando lo dejamos fluir trae una enseñanza y con él , la observación de las distintas variantes que presenta el desconocimiento de quien insiste en tomar su vida a costa de lo que sea  arremetiendo contra lo que cree que quiere desviarlo del camino.

Así como podemos ser capaces de elevarnos tanto, también, en su contrapartida, el daño capaz de salir de nuestro ser es tan potente que podemos apreciar los opuestos que nos llevará a conocer, en definitiva, de lo  que esencia estamos creados.

No temamos ir hacia la mayor luz y la mayor oscuridad, dejemos fluir los opuestos para hacerlos uno. De la combinación de ambos nace el amor más pleno que se mantendrá tan real y palpable que no podremos volver a la oscuridad en el que yacíamos antes de animarnos a saltar al vacío. 

Dejemos ecapar lo que nos agobia y perdonemos los pecados propios y ajenos, regalemos una flor en señal de la compasión y piedad que parte de nuestros corazones. 

Aliviemos la carga de las penas y la existencia buscando la sencillez de la vida misma, aunque los problemas nos recuerden que tenemos cosas pendientes por hacer.

Acerquemos y apoyemos nuestra cabeza en el pecho de lo amado y sintamos sus latidos sin miedo. Reconozcamos que forma parte del Universo de Dios y que hace lo mejor que puede.

Tomemos su mano y sintamos su suavidad, miremos  sus ojos y  descubramos que sigue estando la mirada de Dios a través de él. 

Nada se perdió, se está resignificando, nada fue, es ..tal cuál Dios lo creó..ES...