No importa la religión, no importa el dogma ni las representaciones, el valor auténtico de continuar con las Palabras del Señor de los Milagros es hacer de todas una sola religión que abarque el AMOR como pilar fundamental de la vida misma.
No pregonemos cómo debemos ser ni a quien seguir categóricamente , sólo ayudemos a que cada uno pueda verse a sí mismo en su esencia interior porque la verdad que parecía oculta no está en el templo sino en la propia sabiduría innata del Ser.
No neguemos nuestra condición humana, aceptemos las emociones, comprendámosla y guiémosla hacia las más altas esferas para que deje de quedar limitada en lo que sólo sus ojos pueden ver.
Acompañemos nuestros dolores, no temamos si aún sufrimos, no busquemos modelos ideales para llegar a la liberación , nada está mal ni bien, sólo ES y está en el lugar que tiene que ser llegando todo en el momento adecuado.
Demos amor desinteresadamente, veamos la cara de Dios en cada criatura que yace en lo bajo y en lo alto, y entendamos que cada uno está haciendo su propio aprendizaje y que porque esté distraído no significa que no esté incorporando sabiduría.
No busquemos recompensa, entreguemos la vida si es necesario pero no como sacrificio sino como ofrenda y confianza en Dios, y cedamos el poder de la mente que aunque pareciera que vamos últimos seremos los primeros en ver el resplandor de amor eterno del Padre.
Seamos libres y permitamos al otro su propia libertad y tiempos de asimilación.
No es entregando materialidad donde ayudaremos a quien está desconcertado sino siendo el espejo donde pueda mirarse para reconocer su propia divinidad interior que pertenece a Dios.
No necesitamos más que lo básico para vivir en este plano, pero sí necesitamos nutrir el alma de mucho amor pleno y puro para sentirnos completos , mientras nuestros pies tocan la tierra y el corazón permanece en Dios.
Dejemos de cumplirle al hombre, seamos nosotros mismos desde nuestro ser innato que expresando lo que somos estaremos recubriendo de amor a toda la humanidad.
Paremos sólo un momento, miremos para atrás y observemos que permaneció inalterable sin sufrir modificaciones sino purificaciones. Percibamos cómo los pensamientos fueron para todos lados y cómo tuvimos que enjuiciar para encontrarnos con nuestra sustancia interior.
Veamos el brillo del AMOR que no pudo dejar de ser , levantemos la mirada y una vez más dirijamos la visión hacia adelante y sin muchas más palabras por decir, sigamos los pasos de Jesús el mensajero...
Amar no es idealista , es la conjunción de todas nuestra facetas, es el hilo conductor de nuestro ser que se entrelaza con el mundo entero, es estar y permanecer en Dios por Siempre y para Siempre...
