"Mirad que nadie os engañe"

Podemos estar aún en una niebla de dudas, dolores, incertidumbres pero, como sea, somos seres plenos y grandiosos con el derecho a estar en paz.

El camino complicado que tocó vivir, puso en juicios muchas creencias, muchas idas y venidas con su posterior dolor, pero la poca claridad no es sinónimo de permitir ser dañado por quien no puede ni quiere abrir su corazón y arremete con sus acciones indiferentes para defenderse de lo que cree que es una amenaza.

Ni hasta el más ruin y cruel merece ser despreciado e ignorado porque, aunque su camino esté yendo por la desorientación de su esencia, no pierde la condición divina que Dios le concedió al nacimiento.

Quizás no sepamos donde estamos insertos con tantas caídas y sin ver un futuro promisorio para nuestra calma anhelada, pero si no nos queda como enseñanza que no podemos seguir amarrados a lo que aún nos trae el sufrimiento, haremos que el trayecto del esfuerzo desmesurado que hicimos haya sido en vano.

Si nos quedan pocas energías, utilicémosla para fortalecernos y deshacernos de la ilusión que el otro tiene el poder de manejar nuestra vida o nuestro estado de ánimo,  y si todavía requerimos de llorar continuemos derramando las lágrimas, pero entendamos  que en algún momento tendrán el poder de la sanación y no del dolor.

Dejemos de enfocar la mirada en quien no pudo ser condescendiente ni piadoso,  y saquémosle los atributos de héroe milagroso que nos sacará de nuestras propias falsas realidades.

Somos amor y si la angustia tapa el sentimiento genuino, no nos preocupemos porque permanece inalterable en el interior y sólo necesita  su tiempo para poder salir nuevamente.

Es temporario, cerremos el corazón si es necesario al momento y comprendamos que está sanando pero que porque no se vea no significa que no exista.

Soltemos todo lo que nos trae apego y sufrimiento, porque no necesitamos más que de nosotros mismos y la sabiduría de Dios que no nos ata a imposiciones, instituciones o dogmas.

Hagamos nuestro propio libro de la vida y compartamos si es bienvenido pero donde no lo sea, limpiemos el polvo de los zapatos y alejémonos.

Merecemos ser tratados con amor, y si el desconocimiento de quien camina a nuestro lado nos afecta, transmutemos todo sentimiento que sabemos que nos volverá con la mayor crudeza tan sólo por amar.

Tal vez no podamos traer el Cielo a la Tierra pero sí podemos cimentar LA PAZ de la cuál somos dignos.

No esperemos que los otros cambien, nosotros ya hicimos nuestro cambio y no tenemos ni debemos cargar con el ajeno aunque nos una un amor de almas con el ser que no está dispuesto a cargar su propia cruz al no querer ampliar su visión a todos los semejantes.

Cada cuál atiende su papel en la gran obra de teatro, no juguemos un rol que no nos pertenece..

Seamos nosotros con nuestras dudas , inestabilidades, emociones pero con la fortaleza de dejar que las acciones externas no nos dañen más...sanemos lo que nos toca , curemos lo nuestro. 

No hace falta que los látigos sigan golpeando nuestro ser, ya aprendimos que nadie más que nosotros podemos generar la felicidad que creímos durante tanto tiempo, que sería otorgada desde el afuera..

Amemos permanentemente pero,  por sobre todo,  no dejemos de amarnos a nosotros mismos porque ello conlleva al amor por toda la humanidad..