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Reflexiones‏ del camino de Jesús


Quizás empecemos a entender en verdadera magnitud, que significa la cruz que Jesús nos mostró en su sentido gráfico y espiritual , al exponer su vida a semejante martirio.

Muchas veces creemos que la carga que llevamos tiene que ver con lo que nuestros antepasados hicieron, con la culpa de ser un humano pecador que desde su existencia marcó a fuego toda la especie. Es probable que eso sea una manera muy sencilla y cómoda de ver la vida porque de esa manera nos abstenemos de sentir que somos responsables.

Luego le damos atributos al sacrificio como si eso nos librara mágicamente del peso fortuito que nos concedieron,  y  no nos queda otra que aferrarnos a un Dios Grande y Misericordioso que nos espera más allá para darnos la felicidad y la paz porque en esta vida no encontramos la salida.

Hablamos de los grandes pecados  responsabilizando sólo al mundo que actuó por herejía y por lo tanto estamos condenados por inercia a ese destino, significando eso que no podemos pedir una vida digna y feliz para ser vivida.

La dignidad no es sinónimo siempre de felicidad, todo lo contrario, por que también nos consolamos con que al actuar bien, ser condescendientes y caritativos es suficiente para  "ganarmos" el cielo y nos conformamos con no ser felices  porque todavía no nos morimos para poder verlo.

Si vemos la vida de Jesús y tuviésemos que interpretarla , veríamos el significado de cada etapa de su transito terrenal , como señales que nos fue dando para ser vistas  auténticamente sólo del alma. La incapacidad de sacar las ataduras que lo sujetaban del  madero, es lo que nos pasa a todos por igual por tener la condición de humanos acotados.

Si pretendemos dar un salto con la mente lograremos ser excelentes genios de algo en particular , pero cuando nos encontramos amanazados y perseguidos como Jesús sólo podemos rezar y pedirle a Dios por nuestra integridad, careciendo ya la mente del poderío que nos hizo ser tan valientes.  Ahí todo coraje humano se reduce en miedo, terror por la incapacidad y si tomamos la vida de Cristo tal cuál la vemos sin ir más allá, nos quedamos con que la posibilidad de cambio es un minuto antes de morir porque El lo transitó  así.

Eso significa que les habló a todos , enseñó y dio las recomendaciones para una vida santa , pero con la condición de ver la resurrección sólo después de la muerte.  O sea ¿estamos en esta vida para pagar no se qué culpa y encima los resultados los vamos a ver cuando ya no estemos en este mundo?

Ahí es donde habría que preguntarse  si no habrá algo erróneo en esa interpretación. Como llegamos a ver sólo lo que la historia cuenta,  no podemos pensar que si Jesús resucitó después de ser clavado en la cruz , como nosotros podremos , que somos menos , encontrar una liberación real en este mundo antes de morir.

Lo que encontró Jesús en su peregrinar de vida fueron  personas egoístas, prejuiciosas, materiales, con ansias de poder físico y mental, y aún sabiendo que lo estaban condenando los amó y le pidió a Dios su perdón porque no sabían lo que hacían.

Cómo podemos entender que El, con su condición humana limitada pudiese soportar todas las agresiones , las ofensas, los maltratos psicológicos si no era por una esperanza de creer que algo detrás de ellos era divino y que lo que mostraban era lo peor del ser humano que aún no se pudo encontrar a sí  mismo?

Creémos que Dios le dio esa sabiduría? No lo creo, tuvo que ganársela a fuerza de sentir todas las tentaciones que lo llevaron a tener que elegir entre su mente o su alma.
Pudo salvarse si hubiera puesto su capacidad mental al servicio de los hombres ? Claro que sí , porque si hubiese respondido que NO  ante la pregunta de - Eres tú el Mesías? probablemente no hubiese sido condenado . Por qué El no negó su condición y sin embargo Pedro que lo amaba sí lo negó a El?

El miedo, el temor a lo que vendrá es lo que nos paraliza al punto de no ser fieles a nosotros mismos. Y porque Jesús lo entendió que los amó a todos por igual y el mensaje que nos dio es que podemos ser como El enfrentando los temores, lo incierto porque detrás de todo ello nos espera un Dios Grande lleno de Amor y Sabiduría. 
Intentar ser seres integrales es lo que nos queda como ejemplo a seguir sin importar que nos pongamos encima.

Po eso tal vez,  las interpretaciones  de las Escrituras son todas válidas y a su vez no lo son,  porque  la Verdad se hace presente y evidente con la mayor pureza en cada uno de nuestros corazones  porque Dios nos ama tanto que nos habla individualmente a cada uno con susurros de Su Amor.

Perdemos tiempo y energías en buscar una verdad que nos abarque a todos por igual sin darnos cuenta que por nuestra condición humana hasta que no saquemos el velo del miedo, el poder, la ambición, lo finito nunca podremos unirnos y eso es lo que Jesús  vino a decirnos. Y lo mostró con su ejemplo, con la diversidad personal y social que hizo que lo condenaran y mataran sin tener culpa alguna más que amar sin discriminar.

Por eso no perdamos el punto principal del AMOR, que es la única fuerza inquebrantable que mueve el mundo. Si desviamos la perspectiva y dejamos de ver  dentro de nuestros corazones , es posible que sea en vano intentar encontrar un consenso con el prójimo y menos aún con toda la humanidad...

El camino de Jesús

Jesús conocía su Misión y el amor lo llevó a confiar, entregarse, observar y sentir que, como sea y a pesar de las apariencias, todo estaba en su lugar.



Con tanta capacidad de amar y de ayudar al prójimo, no podía concebir que su historia tuviese un rumbo impredecible para su razonamiento.

Y aún cuando cada acontecimiento se embebía de matices oscuros, siguió  confiando a la espera de esa luz que pudiese seguir guiando su camino.

Pero nada pasaba, nadie lo venia a salvar, ni podía impedir lo que estaba sucediendo, ni siquiera sus discípulos.

La espera del milagro porque la conciencia masiva pudiera enfocarse para la paz, fue tan larga como ilusoria, pero su inquebrantable  fe y esperanza no le permitía dejar de ver con Sus Ojos.

Pero lo apresaron, lo tomaron prisionero de la burla, la desdicha ajena y la inconsciencia.
Y lo que parecía que nunca sucedería llegó inexorablemente, y el fluir del amor que venía sintiendo, se transformó en el fluir del dolor .

Ya no quedaba mucha capacidad para la comprensión, sólo se veía la furia injustificada de las personas que ni siquiera lo conocían y lo condenaban sólo por vivir y ser libre. Pero El tenía que ser el instrumento de Dios, el alma piadosa que generaría el cambio hacia una nueva conciencia, la apertura de todos aquellos que deseasen escuchar . Aquellos espíritus valientes y sedientos de la verdad que no se conformasen con lo estipulado por las masas tenían la oportunidad de una nueva mirada que los hiciera verdaderamente libres.

La aceptación, aún de las peores circunstancias, fue la lucha permanente que vivió para no desfallecer desde el alma. El cuerpo ya estaba pereciendo, pero su espíritu necesitó seguir sintiéndose liviano del yugo de las traiciones, negaciones y crueldades.

Por qué llegar al extremo, por qué la muerte, por qué la aniquilación como ser humano? Cuál había sido su culpa, sólo ser diferente?

Algo justificaba la muerte y su calvario, el dolor emocional hecho sangre. Cuál fue el regocijo de los que lo miraban sin piedad?

Jesús nos refleja permanentemente e ir viendo sus caídas, sus estaciones, es darnos cuenta que existe el mismo efecto en todos, cambiando solamente las circunstancias. Y así como tenemos un denominador común que es el amor, también tenemos el dolor, pero preferimos no unirnos ni siquiera en ese dolor y seguimos peleando por quién fue Jesús y que vino a hacer.

Cómo hubiésemos podido reflejarnos en El si no moría? Qué triunfo hubiese sido una fuerza poderosa que pudiera salvarlo si las personas de igual modo no  hubieran cambiado?
Jesús vino a dejarnos el legado de las similitudes en esencia, pero individualidades en el transitar. Lo que vino, luego de su muerte, es la interpretación que cada uno de nosotros haremos del significado de su venida, y si la muerte física es la derrota sufrida por El, habrá que vivenciar el propio sendero para saber si es así tan categórico.

Damos indicios, ayudamos, miramos sutilmente pero nadie puede hacer el camino por nosotros, y es por eso que la Unica Verdad está en el interior de cada ser humano que puede sentir y vibrar en concordancia con Su Dios. Querer unificar verdades es la eterna lucha de divisiones de los seres humanos o las generaciones de grupos sectarios que pugnan por el poder.

De igual modo, no venimos a cambiar el mundo sino a amarlo,  y a ser el fiel reflejo de aquellos que lucharon por el amor de Dios en la Tierra, aún cuando el desgarrante dolor emocional por el desconocimiento nos lleve a mostrar nuestras peores sombras. 

Jesús, el mensajero

A lo largo de nuestras vidas, conscientes, y en su mayoría insconscientemente, vamos viviendo cada estación de la vida de Jesús como propia. A más de 2000 años y con un contexto social y cultural diferente recreamos con distintos roles lo que vino a decirnos.

Algunas veces somos parte de su vivencia, en otras estamos del otro lado siendo los escribas y sacerdotes que no podían ver y ante el desconocimiento actuaron con sus mayores miserias humanas.

Condenaron al mensajero y no el mensaje, le dieron todas las atribuciones de ser sólo una persona la que vino a decir esas palabras que tanto movilizaron para amarlo u odiarlo.

No poder ver más allá nos centra en lo inmediato, en poner la mirada en quién habla y que habla, y si nos permitimos escuchar, aunque no más sea una pocas palabras y advertimos que nos conmueve, inmediatamente hacemos recaer en el emisor la única responsabilidad que nos indivualiza a tal punto que lo categórico nos consume cada día más.

Si Jesús sintió decir y proclamar lo que valientemente dijo.... cómo podemos entender que haya llegado a su crucifixión con el lamento del abandono?

Si sus palabras no sólo venían de El , cómo quedó tan solo , condenado y asesinado? Dónde podemos ver la intervención de Dios?

En la seguridad que Jesús mismo puedo adquirir, en su inquebrantable postura de saber lo que hacía y decía aún en las peores circunstancias. Sabemos que con nuestra naturaleza humana no vamos a poder elevarnos permanentemente del dolor, de las injusticias, pero sí podemos hacer, crear y recrear el templo de Dios en uno mismo, con todas las virtudes que consagran su existencia , con el valor de saber que lo que llegue de afuera no va a quebrar ni alterar el interior que tanto costó forjarnos.

Porque ahí no hubo ayuda necesaria para armarlo, tuvimos que componer cada una de sus piezas con nuestro sudor, dolor, sufrimiento y fortalecernos en nuestro propio interior es aceptar la devaluación de lo externo y la esencia de lo interno.

Y la Redención de Jesús no fue la salvación de su propia muerte física, sino la templanza que adquirió aún cuando  por momentos no entendió pero  que  no le impidió  seguir su camino signado por Dios y su propia sustancia interior. 

Dejar morir cada aspecto limitado de nuestro ser para dar paso a la sabiduría de Dios. Desprendernos hasta de lo más amado para recibir lo mismo pero aún más purificado, elevar el desconocimiento para fortalecernos y no debilitarnos.

No somos débiles ni indignos , nos hicieron creer que no podemos con nosotros solos y que necesitamos depositar nuestras fuerzas en el eterno Dios de afuera que nos salvará.

Buscamos y hubiésemos preferido que el cielo se pusiera negro y bajase un Dios Omnipotente que rescatase de la cruz a Jesús y le permitiera seguir su vida terrenal  porque necesitamos seguir teniendo respuestas en este plano, queremos darle una explicación a todo, pero viendo con nuestros sentidos humanos y debilitando nuestro aspecto espiritual que nos habla permanentemente y nos cuesta mucho escuchar.

La venida de Jesús fue el referente que Dios nos dio y sigue dando a muchos años de su aparición humana. Y si podemos definitivamente soltar nuestros apegos y creencias que distan mucho del sutil mensaje que vino a darnos es probable de dejemos de sentirnos que nuestro paso por la vida es  sólo es circunstancial. 

Sigamos condenando al mensajero que lo único que lograremos es crucificar la persona porque la palabra , aunque nos pese, seguirá viva por generaciones por El y en El.....