"El que tiene oídos para oír, oiga”


Haber recorrido tanto trayecto con muchas  subidas y caídas, nos ubica en tener que parar nuevamente para intentar comprender por qué, si sentimos haber dejado la vida, seguimos aún sin ver la totalidad del ENTENDIMIENTO.

En muchas ocasiones, entregamos lo más preciado en señal de amor hacia Dios y, a pesar de sentir no poseer nada , no alcanzamos a ver la resurrección que nos libere de las sombras propias y ajenas.

Si partimos por reconocer que la vida no es, al menos desde nuestra capacidad lineal mental, un ida y vuelta donde  si te doy,  merezco  recibir lo mismo o más, estaremos subiendo un peldaño más al aceptar que no podemos mirar ni condicionar situaciones ni a quien esté a nuestro lado y menos aún influenciarlo o dejar que influencien nuestras vida . Podemos ayudar, dar amor pero no buscar la recompensa de lo que brindamos como exigiendo una devolución de merecimientos donde , aunque no podamos aún verlo, ponemos en juego nuevamente nuestra personalidad e identidad humana de emociones, intercambios mentales y reciprocidad mentada por la mente que conoce de limitaciones.

Lo incondicional es no  esperar, y hasta que no comprendamos que no tenemos que buscar ser recompensados, el dolor y las heridas van a seguir siendo muchas al involucrarnos desde lo netamente humano lo que se emana libremenente desde el alma.

El latido de nuestro corazón, esa partecita que Dios nos regaló latiendo a Su Unísono no conoce de desamores, ni penas,  porque su esencia habita en la morada incondicional y eterna de todas las almas que  pertenecemos a Su universo y, si no aceptamos y dejamos nuestra condición humana acotada y establecida de poder, no vamos a llegar a entender  por qué seguimos sufriendo . Y ese es el aprendizaje que Jesús vino a darnos,  y su muerte representó las muertes necesarias que tenemos que transitar para educar la personalidad y el yo restringido , donde la salvedad es que no hace falta la muerte física para trascender lo que nos tiene amarrados a nuestras propias sombras.

Abriendo un panorama un tanto más abarcativo podemos observar que no existe el bien y el mal si no es porque la propia mente lo armó , todo forma parte de un aprendizaje donde el llamado “mal” se va decantando , filtrando su densidad , quedando lo que somos en esencia. Y para aprender Dios utiliza medios, mecanismos, alicientes donde aparecerán enfermedades, traiciones, dolores emocionales, y en cada caída , la mente va a ir dejando sus ansias de poder cediendo cada día más su poderío ficticio a la esencia del alma que contiene toda la sabiduría de Dios.

Lo que resulta aún más difícil de asimilar es aceptar que para conocer el Todo tenemos que pasar por los extremos para hacerlos UNO y dejar de hacer distinciones, o sea, si fui extremista tendré que ser equilibrado, si fui pensante, tendré que liberar los pensamientos, si tuve bronca, tendré que conocer el amor más profundo que contarresta la ira, si no observé, tendré que ampliar mi mirada, si fui rico, tendré que ser pobre, si busqué agradar y cumplir mi palabra, tendré que desobedecer y arriesgarme a que me señalen,  si tuve todo , tendré que perder todo, y si existí tendré que desaparecer..

Dios utiliza canales puros que no está determinado por lo que nosotros creemos que pertenece a lo puro o no , sino con la liberación de todo lo que está arraigado desde siempre por programaciones mentales que nos hicieron ver sólo una parte del funcionamiento de la vida. De esa manera y  ya sin nada que entorpezca Su Accionar , El puede actuar a través nuestro sin condicionarlo.


 No somos nosotros los que hacemos, es El, pero si el canal no está transparente y limpio llega distorsionado a su destino. 
Y es por ello que los pensamientos pueden fluctuar de una lado para el otro mientras Dios intenta transmitir el mensaje y cuando llega , se pierde entre lo que decimos, sentimos y hacemos transformándonos en partidarios y sectarios de un amor que nos pertenece a todos por igual. Tal vez , si pudiéramos de dejar de creer que cuando amamos  somos vulnerables entenderíamos que lo que estamos haciendo es actuar desde nuestra esencia libre de prejuicios y miedos y que la sensación de inestabilidad está dada por el ego que no quiere perder posesión y seguridad de lo conocido y no porque seamos débiles y frágiles. 

El gran referente Jesús no vino a establecer religiones, vino a traernos la liberación y la realización del  amor y si existen templos, sinagogas, y lugares de oración es porque acorde al nivel de evolución necesitaremos estar en un lugar u otro, o porque ya trascendimos la forma al punto de ser canales plenos del amor de Dios para quienes aún están buscando su propia redención .

No nos asustemos por estar viviendo lo que no queremos, no temamos las emociones que surgen como respuesta a estímulos externos y a pensamientos difusos y confusos, mientras podamos dejar una abertura de luz por más pequeña que sea, Dios la utiliza para iluminarnos y darnos la comprensión que Jesús tuvo siempre y que, con su mensaje, llenó nuestras vidas de esperanza y amor pleno aunque aún no podamos percibirlo en su totalidad..