"Aquél que esté libre de pecado que arroje la primera piedra."

Aunque parezca una temática muy reiterativa, si no continuamos observando objetivamente la formación  que nos instruyó con la posibilidad de hacer en el presente revisiones constantes, es posible que nos quedemos una vez más con el concepto que las personas o nosotros mismos somos siempre el fiel reflejo de lo que pensamos.

Sabemos que la psiquis tiene un rol fundamental en la creación de distintos estadíos pertenecientes a la mente y que responden a un patrón general de conducta que será afianzada o desvirtuada acorde a la formación que recibimos, el contexto familiar, social , cultural y muchas veces religioso.

Si continuamos quedándonos con la apariencia de lo que vemos tomando como condición categórica el pensamiento que emerge alguna veces contradictoriamente en las personas, no creo que podamos alcanzar a percibir lo que le pertenece en esencia y seguiremos alejándonos indiscriminadamente e invalidando esas creencias ajenas.

Quizás el motor fundamental y referente que puede darnos una cierta claridad, o al menos un tanto más de amplitud, es remontarnos a nuestra niñez o a nuestro rol presente de adulto  y pensar cuántas veces hemos sido condescendientes con los más pequeños, aunque su mente sean fábulas, personajes imaginarios, o crueles criaturas que nos desbordan las emociones con los pensamientos egocéntricos que no entienden tener.

No podemos bajo ningún punto de vista discriminarlos , ser ruines con ellos y como mucho tendremos algún enojo haciéndole ver sus actitudes poco pacíficas de unión igualitaria en todos los aspectos.

Con el aspecto biológico nos permitimos decir que como pertenecen a nuestra unidad familiar todo se perdona,  valiendo el esfuerzo de seguir intentando comprender lo que la mente con la personalidad puede hacer sobre nuestra integridad , sobre todo cuando vemos que están recibiendo influencias ajenas de medios de comunicación o malas compañías. 

Ahora, es sabido que no vamos a ir por el mundo "criando" adultos, pero sí quizás no nos cueste tanto poner aunque sea una mínima contemplación y observar  las consecuencias de lo que puede ser una vida con limitaciones, traumas o caminos confusos, y  que esas actitudes y comportamientos no hacen a la persona como ser esencialmente bello por naturaleza divina que es.
Si pudiéramos adquirir tal vez la no comprensión pero tampoco el juzgamiento es probable que nuestro interior sea una apertura a la paz que tanto deseamos y muchas veces cuesta encontrar. 

En muchas ocasiones, pensamientos distintos generan conflictos y no tenemos por que pensar todos de la misma manera . La escuela de la vida si bien es para todos iguales, las circunstancias no son las mismas y los plus adquiridos resonarán más o menos en cada uno de nosotros en particular. Tal vez por eso podemos dar nuestra manera de mirar, pero no podemos intentar convencer a nadie que el camino que recorre  puede ser equivocado porque el esfuerzo será inútil, las controversias muchas  y el dolor muy grande. Somos seres considerablemente sensibles y la forma que tenemos de proteger lo que tenemos dentro aunque aún lo desconozcamos completamente, es irradiando una muralla con púas  o realizando ataques que lo único que nos hace es seguir lastimándonos.

Insisto con que el camino es individual y no sirve transferir la experiencia propia. Un apertura de pensamientos es liberador porque no nos quedamos atados a las creencias ajenas, y si aún no podemos siquiera hablar, no es porque espiritualmente no estemos unidos sino porque la formación tiene todavía más fortaleza que la esencia misma que quiso en algún momento manifestarse y no pudo.

Puede ser que algún día nos podamos encontrar con aquellas personas que no pudimos decirle o no pudieron decirnos- no soy ésto, estoy aprendiendo,   y reconocernos como seres iguales en espíritu dentro del Gran Cielo de Dios . Y si nunca llegamos ni a mirarnos, confiemos en la vida que está acomodando lo que no sería afortunado unir por los tiempos diferentes que vamos teniendo por separado en el trayecto del vivir y que forzarlo sería acrecentar fricciones inútiles.

De igual modo, no congeniar no significa anular, descategorizar ni desechar, sino que es poder abrir nuestra esencia maravillosa de Amor que somos para vivir unidos en las esferas etéreas solamente si es necesario, pero que ahí no tenemos que mostrar lo que valemos por lo que hacemos, pensamos o decimos, porque con el brillo propio es suficiente para saber que nada está lejos de lo que en este tiempo lineal parece una eternidad. 

Estamos uno al lado del otro pero las apariencias nos separan al punto de creer que no vale la pena un acercamiento a lo que creemos que es una amenaza sólo por ser diferente, cuando en realidad lo distinto muchas veces son nuestros  mismos pensamientos de la formación que nos separan de nuestro verdadero ser y en consecuencia , de los demás.