Aunque pueda ser extraño también puede ser real , y lo que pasa
"arriba" va bajando hasta materializarse. Eso es la Unión con nuestra
faceta divina, un único ser integrado con idas y vueltas, pero esta
vez no emocionales sino materia, mente y espíritu en concordancia e
interactuando simultáneamente.
Como muchas veces se mencionó lo relacionado al
amor, a medida que pasan los tiempos
lineales de este mundo, empiezan a aparecer pequeños detalles que
me van indicando, una vez más, lo que significa el amor de Dios.
Aprendimos a lo largo de nuestras vidas a hacer exclusivas
personas por la relación que tuvimos o tenemos, ya que el conocimiento
nos dio el ingrediente de saber ubicarlas en distintos escenarios con roles de
padres, hermanos, amigos, compañeros. Las afinidades son propias de las
relaciones humanas y muchas veces caemos en la creencia de obviar al
desconocido por la falta de esa unión que nos relacione y nos haga sentir
confianza.
Pero si miramos con los Ojos de Dios, podemos distinguir uno
de otro, darle más atributos a una persona que a otra? No somos todos iguales
para El?
Y sí pero.... nosotros tenemos también una naturaleza humana
que nos indica distinguir . O no?
Miremos, observemos de esta manera. Qué hace que alguien sea
exclusivo/a , especial ? Su alma es "mejor", más buena? Falso,
entramos en distinguir, abrir juicios , no creo que sea así...
Si miramos con Su Ternura, no cabría ni siquiera pensar que
amemos más a uno que a otro. Y claro, el amor Universal....pero también somos
seres humanos, tenemos cuerpo, materia y no hay por qué negarla, me parece..
Miremos las personas , somos cuerpo,
mente y espiritu. En el espíritu estamos todos unidos, somos todos iguales y
así nos mira El. La esencia divina que tenemos es innata y
sin distinciones pero la mente no, a la mente hay que educarla, hacerle
ver que su egocentrismo no conduce a nada, que nos perjudica si no seguimos a
los sentimientos piadosos del alma porque quedamos disgregados.
Sin la unión, nuestras relaciones serán acorde a como
estemos nosotros, si somos solo mente y el alma anda errante a la espera de ser
escuchada es probable que nos comuniquemos entre razones y al no poder llegar
al consenso empiezan las fricciones.
Si somos sólo alma, etéreos , y volamos porque arriba está
mucho más lindo y calentito, es probable que vayamos perdidos y temerosos
pudiendo sobrevivir muy poco en este mundo material.
Qué hablar si nos comunicamos sólo con el cuerpo! El
instinto va a la vanguardia y ya no nos diferenciamos ni de los animales.
Muchas veces se habla de afinidades, vibraciones similares,
química y no parece ser fortuito el que existan . Si logramos unirnos en plena
conjunción con la faceta corpórea, mental y espiritual la vibración va a ser
por igual en todos los aspectos. Lo que se siente arriba , se razona con la
mente y vive con el cuerpo. Es el equilibrio de todos nuestras formas y cuando
queremos relacionarnos y vivenciar esta sensación de nuestro interior en el
afuera, el imán que hará que esas personas se sientan atraídas no lo va a
hacer ser "mejor " o "peor" sino ser el espejo que
vemos reflejado en el otro.
Si puedo verme a través de esa persona es porque, me parece
, que ella también puede verme a mi de la misma manera y así se inician las
afinidades.
Somos todos iguales y lo que nos diferencia tiene que ver
con esta concepción de lo que percibimos como seres humanos. Todos podemos
alcanzar ser maravillosos , transparentes y canales del Amor de Dios pero sin
la "muerte " del ego, el despojo de lo que nos ata desmesuradamente a
este mundo dudo que podamos unirnos en nosotros mismos y menos aún con los
demás.
El crecimiento empieza en nuestro ser, el aprendizaje es
personal y el libre albedrío es lo que nos marcará en donde estamos situados.
Así es como nos vamos dando cuenta que significa amar como ama Dios o ver a alguien como
una fiel expresión de El.
Y si llegamos a ser uno en nosotros mismos lo que llega a
nuestro ser con ese sentimiento enérgico, puro y auténtico es el amor más
completo y eterno que nos hace vibrar en la mayor entereza vital con un
cuerpo humano...
Y para mi, ese es el regalo más grande que Dios nos puede
dar. Vivir el amor del Cielo en la Tierra con todo, todos y con la similitud en
alguien que combina todos los aspectos en las más altas esferas de Su Amor.
