"Yo soy el camino, la verdad y la vida."


Desde el comienzo del camino tuvimos que aprender y aprehender de las situaciones, sucesos, momentos y circunstancias  como algo ajeno a nosotros para posteriormente incorporarlo como lección a capítulos de la escuela de la vida que fuimos tomando para nuestro crecimiento. 

Entender que lo que vimos fuera fue sólo el reflejo de lo que el interior tuvo que interpretar haciendo propio para su resignificación, nos llevó mucho tiempo, penas, desánimos y frustraciones y tener a Jesús como el Reflejo mayor de nuestra esencia nos ayudó incondicionalmente en cada paso que dinos. Morimos simbólicamente tantas veces que ya no recordamos ni qué episodios en particular nos generó la agonía sino que percibimos una confusión mental que nos decantó cada aspecto limitado de la formación para dar paso a la propia sabiduría interior que no cuestiona verdades ajenas sino que las incorpora como partes del aprendizaje universal.


Quedarnos con el AMOR como cimiento de nuestros próximos pasos en la vida nos dará la posibilidad de comenzar a armar cada rama hoja y flor con la nueva visión de la amplitud que acepta todo como parte del mundo de Dios y no discrimina el propio camino individual por más descarriado que pareciera estar.

Empezar por incorporar nuevos pétalos es para nuestra naturaleza humana una misión donde somos creadores de nuestra propia vida pero guiada únicamente por el Ser Interior que forma parte de la Grandiosidad del universo de Dios. Lo que antes podíamos considerar como acto sumiso a una creencia particular se abre a nuevos pensamientos que acompañan el amor puro que sentimos desde nuestros corazones y que no impone, ni genera presiones sino que fluye con libertad después de habernos liberado de nuestras propias rejas de insatisfacción.

Preparar el medio físico para la manifestación del arriba requiere también de sus tiempos y revisiones que no parten de una esencia sino de reacomodes de lo espiritual en un medio más denso como el terrenal. 

Haber aprendido que las emociones no hace a nuestra esencia es el paso necesario para entender que no tenemos por que desahacernos de lo que nos pertenece sino de comprender que no hay contariedad ni antagonismos entre nuestras mayores pasiones emocionales y nuestro ser etéreo que juntos conforman la unidad que vamos a ir manifestando en el nuevo camino. 

Quizás esos tiempos de adaptación y acople tengan relación con la exlatación que veamos cuando se manifiesta el arriba en el abajo y que nuestro cuerpo emocional no está preparado para niveles tan altos de vibración y frecuencia. 



En todo el trayecto la capacidad que aprendimos a desarrollar para captar sutilmente los reinos celestiales contaban con sensaciones e impresiones físicas que no salían de nosotros, pero encontrarnos con que esa llamada utopía comienza a ser real genera una conmoción tan fuerte en nuestros campos materiales que si la energía  no aparece lentamente es probable que nos quedemos tambaleando y consternados sin saber que sucedió.

La vida nos mostrará que no hay nada que no esté en su justo lugar y que lo que sucedió tuvo su sentido, y la explicación a nuestros interrogantes se presentarán de tal manera que si no centramos lo aprendido en lo que vemos no vamos a poder encauzar apropiadamente para ser puros canales de la manifestación divina.

En calma, con el amor que sabemos que es parte de nuestra totalidad como seres encarnados y con el corazón en el alma de Dios que nos mostrará Su sabiduría en este plano para definitivamente poder decir:  COMO ES ARRIBA ES ABAJO.