"En la cruz, sobre su cabeza, pusieron un cartel : «Este es Jesús, el rey de los judíos"


Dios jugó a las escondidas. Se escondió en el interior de cada uno y tuvimos que adivinar qué estaba pasando. Las señales fueron los sufrimientos, los desconocimientos, los agobios constantes y desgarradores que nos puso  a prueba constantemente. Pero como la visión de cada uno era diferente las interpretaciones también lo fueron.

Algunos pudimos ver después de una larga lucha donde se fue deshojando cada pétalo con tirantez y crudeza, y sólo  comprender que era El escondido en la esencia de él sólo cuando ya hubiera perdido la vida.

Se sintió como una trampa, que no fue justo,  porque cuando lo descubrimos escondido apareció el humano con todas sus emociones y lo que en un momento no se pudo ver desde la naturaleza terrenal se apareció repentinamente  cuando comprendimos  que era Dios en cada una de sus partes. No hubo  opción, no hubo camino despejado , la condición era a través de su esencia no importase el comportamiento.

No pudimos desviar la mirada ni un momento, la vibración fue permanente y entremezclándose un aspecto con otro no pudimos  distinguir cada pieza del rompecabezas y vimos la unidad.

A otros nos pasó distinto. Ni siquiera pudimos ver que era Dios quien  hablaba a través de El. Prejuzgamos tanto, condenamos tanto que ni siquiera nos  detuvimos  a pensar de donde venían todas esas palabras llenas de amor y encanto. No pudimos entender que Dios habita en todos sin distinción y pasamos  de largo ignorando a través de quién nos estábamos reflejando.

Y eso es lo que nos pasa a todos, algunos endiosamos a humanos y otros ni siquiera nos percatamos que detrás de cada persona hay una divinidad. Y así estamos insertos en el mundo sin saber para donde ir ni como dar explicaciones a nuestros interrogantes y sufrimientos. Y las decisiones que tomamos en base a nuestra visión acotada es lo que nos llevará por los caminos más densos del dolor  entendiendo lamentablemente que quizás, la liberación viene luego de la muerte física.

Es indudable que el velo del olvido nos tapa tanto que no llegamos a recordar ni quienes somos en esencia. Cada trayecto es un recorrido personal y particular y que nos podamos encontrar al final del camino es algo que aún no se puede  comprender en profundidad

El juego de las escondidas terminó, la obra está culminando y ya no hay roles que cumplir. Es momento de mostrar la esencia que tenemos y tuvimos siempre desde el comienzo. Cuando no hay más personajes que actuar no tenemos ya más donde escudarnos para seguir sintiendo que no recordamos nada.

Es momento de brillar por lo que somos y no por lo que hacemos…..
Sólo SER..como El, sólo SER..