Equilibrar nuestros aspectos requiere de mucha constancia y paciencia, de soltar lo más amado para que vaya perdiendo el dolor de la separación y pueda encontrar el don de la comprensión para revertir las sensaciones que nos tironean permanentemente.
Si observamos la vida misma y el estar insertos en ella con toda nuestra faceta humana colmada de emociones y sensaciones, entenderíamos por que estamos fluctuando en muchas ocasiones, y por qué lo que parece estar inmerso en la mayor quietud de estabilidad, en realidad y en lo profundo, no lo está tanto.
Decir que en lo cotidiano no tenemos que elegir, es como pretender sobrevivir sin comida y agua, y ahí creo que está la sutileza de la que habló Jesús cuando se refirió a los lirios del campo que sin preocuparse lo tienen todo.
Optar por una esencia manifiesta pura y transparente, es poder dejar de lado las actitudes de la razón que se centran en el beneficio del ego o que se arma para no ser dañado.
Decisiones basadas netamente en la mente analítica, fría y medidora, requiere de todo el esfuerzo para mantenerse en el tiempo al requerir estar expectante de lo que pueda desestabilizarla y no permitiéndose flaquear para no dejar ningún flanco libre a lo que nosotros creemos que forma parte de nuestros enemigos.
Opciones.... ni buenas ni malas, sino maneras de elegir cómo vivir el presente midiendo hasta dónde estamos dispuestos dar y dando lugar a que las relaciones se tornen aún más complicadas al tener que coincidir no sólo en lo básico del vivir, sino también en la concordancia necesaria que implica el dar hasta un cierto límite por no estar dispuesto a ceder todo.
No queremos entregar y menos aún perder, y se establecen acuerdos de cómo vivir las relaciones en todos los aspectos, llegando a consensos algunas veces e intentando armar lo mejor que podamos el trato con el otro con las únicas herramientas que estamos dispuestos a utilizar.
Pero...por otro lado estamos los que sentimos que ya no tenemos nada por entregar, o que generamos repetitivas entregas porque cuando creímos que soltamos, nos sorprendemos nuevamente con que tenemos amarrado ese episodio o persona que moviliza nuestro ánimo a las sensaciones de tristeza y nostalgia por lo que no fue o dejó de ser.
Somos todos aquellos que sentimos que decisiones basadas en la mente racional dejaron de ser efectivas, porque conocemos el trayecto de enfermar el cuerpo al experimentar las consecuencias físicas y psíquicas de estar alejados del corazón y el alma.
Estas últimas son las que yo llamo la elección de no elegir y que no tienen que ver con un aspecto interno incapaz de acción , sino con un reclamo de esa otra parte que necesita que la miren y dejen de hacer por ella. El alma vibra en el Ser y sólo cuando la acción la mira antes de actuar, es cuando puede seguir manteniendo y manifestando el mismo nivel vibratorio.
Aún duele? dejemoslo correr,
aún no pasó? miremoslo como va,
aún está el deseo ? elevemoslo lo más alto posible y recordemos que lo finito en relación al apego requiere de su paso para decantar lo que verdaderamente brillará por siempre..
Estar emocionalmente arriba o abajo hace mención a un estado momentáneo ,el ser forma parte de lo que no se puede juzgar y como tal no encuentra su lugar estando de una manera u otra, porque sólo existe como esencia del alma , sólo existe como Dios...
