"Así que yo les digo, el que busca, encuentra"


Si existen distintas piezas de un rompecabezas para armar y encastrar entre las partes , significa entonces que, en algún momento, fuimos una entidad completa que, por algún motivo, se separó pero que, unidas, conformamos esa individualidad característica.


Sentir que después de muchas experiencias, necesitamos tomar delicadamente una por una cada partícula para ir acomodándola con el resto, es reconocer que todas ellas nos han enseñado algo que no impera un bien sobre un mal, sino una resignificación de aquellos fragmentos que han quedado más alejados del centro.



Si volvemos al origen de nuestra vida,  veríamos que en realidad nunca estuvimos separados de nosotros mismos ni de los demás,  sino que necesitamos saber ver y aprender y para ello fue necesario dividirnos,  observarnos , para ir  incorporándonos  nuevamente,  pero ya sin miedos sino con la mayor pureza experimentada.



Cuando dejamos que cada  pétalo marchito fuera cayendo para dar lugar al nuevo,  la transformación nos trajo mucho dolor porque vivimos una realidad que dista mucho de lo que verdaderamente ES. 



La ilusión del olvido nos llevó por los caminos más densos,  y recordar quiénes somos implicó dejar todo, sin excepción , para reconstruir una nueva vida que tuvo como premisa fundamental la COMPRENSIÓN . Nuestro mayor desafío fue el aprendizaje de la percepción , para percatarnos que  detrás de cada uno de nosotros , por más juicios que abramos,  no se esconde ningún ser diabólico que desea el mal sino la persona más pura que aún no sabe que lo es y que el mismo desconocimiento  lo llevó por los senderos de no poder tampoco mirar al otro.



No hay bandos de buenos y malos, hay diferencias de mayor y menor nivel de entendimiento,  y las reacciones y conductas que desafortunadamente tenemos,  algunas veces responden a esos patrones de referencia en los cuáles no sabemos siquiera que estamos insertos.



Si pudiésemos comprender que nos comportamos acorde a nuestros aprendizajes, entenderíamos que responder inapropiadamente ,es la consecuencia de sólo un parate en la escuela de vida por necesitar  descanso  o estar momentáneamente incapacitados para seguir,  y dejaríamos de pensar que el otro nos hace a nosotros en particular lo que en realidad se está haciendo a  a él mismo.



Por eso insisto en que nos vamos reflejando permanentemente para poder vernos  y aprender,  porque es casi imposible no percibir que  lo que  creímos que se trataba de algo ajeno,  en realidad termina siendo  siendo una parte nuestra aún sin resolver que Dios y la vida quiere mostarnos para reconocernos y en consecuencia dejar de separarnos y sufrir.



Si llegamos a captar cuál es la esencia de la vida misma y todo lo que nos rodea,  creo que es posible ir tomando cada pieza de ese rompecabezas para reconstruir con el amor que somos capaces de dar, la imagen que siempre tuvimos y que Dios se encarga de hacer que se refleje en otro igual para poder  unirnos en Su Unica Morada , Su Ternura  y Sabiduría...