“Todo lo mío es tuyo, y todo lo tuyo mío”


De pequeños aprendimos tanto a distinguir y a ser selectivos que, cuando ya somos grandes, no podemos dejar de lado esa faceta de dintinciones que lo único que nos genera es el malestar de la separación inútil.

Aprendimos cuanto debíamos, tomamos conocimientos para armar nuestro yo que necesitó del encuadre de lo "bueno y malo" y fue oportuno para cuidarnos de los agentes externos pero ahora , luego del largo trayecto recorrido , nos cuesta soltar los prejuicios para engendrar una mirada amena, libre y desprejuiciada de la vida.

Altos y bajos, mejores y peores , divinidades e hipócritas y así sectorizamos a las personas por el valor de lo externo y miramos sin piedad la esencia de luz que contiene en su interior, aunque aún no haya sido vista ni por él mismo.
El endiosamiento de los grandes héroes que la cultura forjó nos muestra una abismal forma de comunicarnos y aunque no queramos, quedamos excluídos de lo que a nuestro mirar no vemos diferencias sustanciales.

No somos peores, sólo estamos en distintas escalas evolutivas, porque el valor interno es intrínseco ya  Dios forma parte de esa llama latente de vida que nos dio en origen y como tal no puede diferenciarse en las escalas humanas que solemos implementar. 
Está en todos lados y  el descubrimiento será auténtico cuando cada uno de nosotros podamos percatarnos de lo que poseemos  por esencia ya que de nada sirve que el hallazgo venga de afuera ni no creemos en el potencial enorme de amor que se halla intacto en el interior de cada ser humano. 

No hay libros ni terapias, ni recetas ni mano divina que despierte lo que permanece brillando en la sustancia del alma a la espera de ser hallada, sólo el camino del dolor, de espinas, de muertes simbólicas marcarán y despejarán el trayecto para ser descubierto poco a poco por la misma conciencia que fusiona lo humano con lo espiritual...

Y cuando ello suceda, nada será incompatible ni pelearemos en nuestra mente para encontrar la certeza del razonamiento, porque el corazón se elevará hasta el punto justo de no encontrar distinciones entre lo que es y debería ser, entre lo que pensamos y lo que sentimos , entre lo que debemos y no debemos amar, entre lo que deseamos y estamos haciendo....

..el amor será unificado y las formas sólo serán eso, maneras acordes a lo humano anexado a circunstancias, roles pero envueltos en un amor universal proveniente de nuestra fuente de Sabiduría de Dios...