TRISTEZA Y DESASOSIEGO
Querer comprender en profundidad qué es la tristeza nos
lleva primeramente a mirarla con ojos piadosos, ternura y delicadeza.
Los estados de ánimos y las emociones frecuentemente
nos hacen pasar de una ubicación a otra rápidamente , algunas veces sin darnos
cuenta del por qué y otras siendo conscientes de lo que nos aqueja.
La tristeza genera tanta compasión que ingenuamente llegamos
a sentir tristeza de la tristeza misma y como a un niño pequeño no podemos ni
siquiera retar porque nos mira con ojitos inocentes a la espera de poder
sonreír nuevamente. Es probable que alguna lágrima se escabulla en nuestro ser
pero que, como agua fresca, va a ir limpiando nuestras penas, ahogos y
desconciertos.
Muchas veces esa congoja viene junto a lo que sentimos que
no llega nunca , que es inalcanzable , que se nos escapa de las manos ,
otras porque nos lastimaron y otras porque simplemente no entendemos.
Cuando al niño se le dice que no puede tener lo que
pide , al margen de algún berrinche que pueda surgir , aparece la
tristeza , ese sentimiento de incomprensión ante lo que pasa. Si soy pequeño y
deseo tan fervorosamente eso que pido , por qué no poedo tenerlo? No entiendo
nada de falta de dinero, ni eso que me dicen de que no es el momento oportuno,
y sólo sé que estoy triste porque no lo puedo disfrutar. Quizás me digan que en
un futuro, después, pero voy perdiendo las esperanzas porque no me queda
otra que esperar y la espera no me gusta y aparte es INSOPORTABLE!!
Si nos ponemos del lado del adulto es evidente que
deseamos darle lo mejor para evitar que entristezca pero las variantes de por
que no se lo brindamos en ese instante pueden ser muchas.
Entre algunas puede pasar que no tengamos lo necesario para
cedérselo y aunque nos movamos para intentar brindárselo no siempre podemos.
Tal vez sea un momento de calma que no logramos muchas cosas para llegar a
comprender que es probable que necesitemos más tiempo para obtener eso en
particular. Está también la posibilidad de que no sea el momento apropiado para
el niño y por eso no se nos dan los medios para alcanzarlo o acaso deba
apreciar , tanto el pequeño como yo, otras cuestiones para su beneficio.
Así como nosotros como mayores podemos discernir acorde a
nuestras vivencias y experiencias cuando es conveniente para nuestro niño , así
es como Dios y nuestra esencia del alma sabe también nuestro momento oportuno.
Conceder algo importante cuando no se está preparado puede modificar lo bello
de lo que se viene , sea eso lo que pedimos u otra situación.
La tristeza es pasajera porque es sinónimo de poca alegría y
no de aflicción que no pueda revertirse. Es el paso previo para el
reconocimiento auténtico del gozo y la felicidad y , en consecuencia ,
necesaria para el entendimiento de nuestras emociones, sentimientos y
sensaciones que al desconocerlas en su verdadera magnitud nos desorienta.
Aceptarla como parte momentánea de nuestro vivir y aprender
a amarla va a generar el movimiento necesario para que vaya entendiendo que si
mira su reflejo no es eso que está acostumbrada a ver sino que , en realidad,
está camuflada para que , de a poquito vaya sacándose el disfraz que no le
pertenece y dar paso a su auténtica belleza...
pero..... si siento una opresión emocional en el pecho
y una cierta intranquilidad, es indudable que tendría que preguntarme qué
emoción fuerte está haciéndose presente en mi interior.
Amo todo, tengo la sensibilidad a flor de piel y ,sin
embargo ,siento desasosiego y desazón que me impacienta.
Otra vez tengo que mirarme para entenderme, porque a
través de esa sensación mi ser quiere decirme algo. Quizás sólo sea cuestión de
escuchar y no actuar, de reconocer y no sentir que se va la vida , de aceptar y
no de resignarse negativamente.
Si soy una persona que encarna un cuerpo material pero
también tengo un espíritu que mora en él, es bastante entendible que mi
capacidad esté regida desde lo que conozco como humana y todo lo que ello
implica. Tengo sentidos que me denotan que puedo interactuar con el mundo a
través del tacto, la visión, la audición , el habla , el olfato y un sexto que
estoy aprendiendo a desarrollar pero que para poder hacerlo requiero del
control de mis emociones y el autoconocimiento.
Si un niño pequeño tiene miedo a la oscuridad porque cree
que en ella hay monstruos es indudable que le voy a decir que no existen , que
no tiene por qué sentirse así . No obstante, si lo que él vivenció a
través de sus sentidos, ya sea por libros de cuento o películas, es que sí
están y en la oscuridad, de nada va a servir que quiera convencerlo si no hay
de su parte un nuevo descubrimiento que abra un abanico de posibilidades
diferentes a las que conoce.
Para desarrollarse y crecer necesita del saber de todo lo
que el mundo tiene para ofrecerle para que, posteriormente, pueda aprender a
discernir lo que considera que es válido o no. De esta manera nada fue inútil
,sólo que el siguiente paso trata de una nueva mirada de lo conocido, de un
nuevo significado..
Si somos adultos y pudimos pasar las barrera de la oscuridad
y monstruos externos , nos llegó el momento de enfrentar la oscuridad y
monstruos internos. Si estoy en la transición hacia una nueva manera de
orientar mi vida es comprensible que aún mantenga viejos patrones de conductas
y pensamientos y que haya cierta resistencia a creer sin ver.
Estamos acostumbrados a que los logros tenemos que mirarlos
, palparlos , y sentir que vamos moviéndonos con el cuerpo quieto nos genera
desconcierto en cuanto a lo que es que está sucediendo realmente.
Si de bebé dormía con chupetes o con un muñeco de peluche ,
el día que me lo saquen me voy a sentir totalmente desdichado. Claro que puedo
optar por dejarlo solito pero sin embargo, no puedo dejar de extrañarlo
..........Se sentía tan suavecito, tan placentero.
Ahora no tengo nada físico que me acompañe y me hallo sólo
conmigo mismo para dormirme y encima si esa noche nos soy una buena
compañía me duermo con angustia.
Si de grandes estamos redescubriendo la vida , el paso de
las viejas costumbres y creencias algunas veces retumbarán sobre las nuevas
generando algún desequilibrio , pero si entiendo que el movimiento es para
acomodarse mejor es probable que no me inquiete tanto.
