"Dios los hizo varón y mujer. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. ”


Cuando vivimos intensamente la vida, permitimos que las emociones nos  muestren y enseñen sobre nosotros mismos y paramos a descansar para observar lo recorrido , nos encontramos con lo que Dios quiso mostrarnos desde el primer momento.

Los propios tiempos, la necesidad de experimentar para afianzar o rever lo elegido fue la condición que tuvimos que atravesar para entender que quiso decirnos el Señor de los Milagros con Su Venida.

Encuadrado en la religión, como hechos aislados o como parte del Todo, el mensaje nos marcó un antes y un después que sólo podíamos descubrir si dejábamos la vida y todo lo que ella tiene para ofrecernos.

Creer que la llegada de un ser extraordinario es únicamente una manifestación que marcó una coyuntura particular de una época es querer seguir reduciendo la vida a tan sólo lo que nuestros sentidos humanos pueden percibir y mientras no podamos expandir la no forma sectaria de imposición de creencias acotadas , dudo que realmente podamos sentir desde nuestro ser más interno el significado de Su Aparición.

Si nos remontamos al pasado y analizamos por todo lo que tuvimos que pasar para estar en un punto más reflexivo carente de presiones , observaríamos que todo fue pasando, los miedos, las inseguridades, las emociones marcadas desgastantes, los idas y vueltas de los pensamientos , pero que lo que no pudo resignificarse ni necesitó revisión alguna fue el AMOR que nos mantuvo firmes aún en los peores momentos.

Y nos cansamos tanto de preguntarnos, contestarnos mientras el amor permaneció inmutable antes los vaivenes sentimentales que cuando fue cayendo cada aspecto limitado , los pétalos fueron mostrando cada vez más la frescura y bondad que empañaban su existencia.
Comprender que el amor fue el motor que movió a Jesús a su propia muerte es lo que nos da el indicio para entendernos a nosotros mismos en nuestro propio amor incondicional capaz de "dejar" todo por el sentimiento sublime de nuestro interior. 

Y cuando vemos en un semejante el reflejo de la esencia del alma, y sentimos el deseo de fusión plena en el cuerpo, mente y alma es porque ya podemos verlo a El en esta dimensión manifestado en esa persona que tanto nos hizo crecer y tanto amor nos hizo sentir en nuestro corazón..

Y cuando podamos escuchar los latidos de ese corazón amado podremos bajar el Cielo a la Tierra tan sólo con AMAR y dejando que el espejo del alma libre de la forma marque el nuevo rumbo a tomar dentro del universo de Dios...