" No dirán "mirad, aquí está" ni "alli está", porque el reino de Dios está dentro de vosotros."


Haber buscado un Dios afuera, adentro, haber llorado , caído, levantado, tomado bocanadas de aire fresco , haber escuchado al otro, habernos escuchado a nosotros mismos , haber  pensado que vamos por buen camino, haber sentido que nos desbarrancamos pero, por sobre todo, haber muerto simbólicamente muchas , pero muchas veces nos lleva a replantear quizás por última vez, hasta dónde llegamos. Avanzar, retroceder, quedarse quieto , saltar..... mucho movimiento como para abarcarlo desde nuestra razón acotada.


Hicimos muchas entregas de lo que nos generó el mayor dolor, las mayores impotencias y  el reconocimiento del desconocimiento de lo que creímos saber desde el principio  y no obstante seguimos mirando como pasa la vida sin encontrar la última respuesta a nuestra existencia.

Nuestro dolor fue proporcional a nuestro amor , de un lado de la balanza el sufrimiento aplacó los mejores deseos y por otro, el amor quedó tan desprovisto y vulnerable que se perdió entre la aflicción y la pasión.

Vimos reflejados los obstáculos, en algunas ocasiones aprendimos de ellos y en otro sólo tropezamos dejando el daño al descubierto sin haber podido sacar  algún indicio para nuestro aprendizaje.

Buscamos el equilibrio, unimos cuerpo, mente y alma , algunas veces la mente se impuso dejando al espíritu a la espera de ser visto, otras volamos tanto que el cuerpo se quedó desorientado sin saber para donde ir y así recorrimos un camino que nos dejó exhaustos y ya sin mucho para analizar.

Con las últimas fuerzas nos preguntamos que quedó de todo lo vivido y recordamos algunas palabras de Jesús en el monte de Olivos: "Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.  Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno".

Si encuadramos a Jesús dentro de la religión la visión va a ser desde una perspectiva más acotada ya que sólo podríamos limitarnos a las interpretaciones que los hombres hicieron de ellas, pero si podemos expandir el corazón quizás podamos percibir y ver un poco más allá lo que quiso decirnos.

La entrega significa ceder, regalar, hacer una ofrenda, y si pudiésemos entender  lo que para nosotros puede parecer la mayor crueldad , en realidad  puede llegar a ser el acto más genuino de liberación y vuelta al Hogar. Sin embargo, estamos tan acostumbrados a distinguir el bien del mal , de discriminar lo que no es de nuestro agrado,  que resulta casi imposible pensar que tengamos que entregar aquello que rotulamos de bueno como lo  es el amar. Gran paradoja se nos presenta al encontrarnos con que también debemos ceder nuestro amor!

Dios acepta y no distingue lo bueno de lo malo, y si partimos por clasificar lo que tendríamos que ofrecer nos situamos en abrir juicio de valores, optando y separando uno de otro como si no perteneciesen a la misma fuente. Lo que nos aleja a los seres humanos de lo que le llamamos bondad o maldad es el grado de desconocimiento al cuál estamos enfrentados que hace que actuemos inapropiadamente porque no nos reconocemos a nosotros mismos y menos aún a los demás.

Entonces, es así como a partir de la Gran entrega es posible que creamos que ya nada queda para mostrar y reflejar porque con el dolor se fueron las emociones latentes de angustias y con el amor los mejores sueños.   Queda, de esta manera un vacío que se asemeja a estar sin vida, a no latir más con nuestro ser  pero,  quizás,  lo que aún no pudimos advertir,  es que detrás de ese acto que nos despojó de todo se encuentra el mayor regalo con un intenso brillo que estuvo a la espera de ser visto desde hace mucho tiempo: el ALMA. la esencia de todo lo creado, el absoluto, el infinito.

Si llegamos a descubrir que lo que tenemos dentro es una inmensa luz con brillo innato, y que todo lo que lo rodea es la ilusión del vacío, quedaría solo por vislumbrar en este mundo terrenal  , cuál es el reflejo de ese Ser interior que Es, sin distinciones ni rótulos para agregar sino con todo el caudal y potencia de sólo SER.

Este Gran último Reflejo es único, personal  y exclusivo de cada uno, por lo tanto, viviremos esa experiencia por separado y lo que veamos del otro lado del espejo, será  la esencia del alma idéntica a la nuestra  que venimos buscando desde hace mucho pero mucho tiempo.  De esta manera las similitudes serán atraídas hasta formar una y  entre todas conformar  la Unica Esencia Divina de Dios.