Es posible que, en algunas oportunidades, nos
preguntemos por qué nos cuesta tanto a pesar de nuestra liberación, mantenernos
elevados y lograr que nada nos altere lo suficiente como para perder
sustancialmente nuestro equilibrio.
Acrecentar nuestra conciencia intentando fusionarnos en todos los aspectos ,nos
presenta a la mente como una de las protagonistas para orientar, desde su
raciocinio y entregada al alma, nuestros pensamientos, pero al
ser una unidad si no permitimos el fluir de todos los aspectos es posible que
nos quedemos con un cierto desfasaje entre las partes.
Si llegamos a ascender a escalas altas y sublimes, donde el alma encontró su
manifestación a través del vehículo del cuerpo y mente, es entendible que esos
reacomodes que a veces se sienten como desorientaciones , nos generen
vibraciones sumamente electrizantes ante lo que antes eran disímiles y
que de a poco van encontrando su cauce.
Vibrar en el Amor y fusionar ese amor en todas las esferas necesitan del reacomode
del cuerpo y mente que antes permanecía en una campo vibratorio menor. A partir
de entender que energías muy potentes están bajando a este plano es el punto
crucial para movernos dentro de esos parámetros que nos descolocan por ser tan
desbordantes.
Cuando alguno de nuestros aspectos se estremecen sin la conjunción con el
resto, actúa aisladamente y termina alejándose del todo, generando que esos
vacíos que no fueron ocupados, se convierten en el sufrimiento que muchas
veces padecemos y que no entendemos el por qué.
Si nuestra mente tiene una inteligencia suprema pero no actúa acompañando el
cuerpo y el alma es probable que terminen siendo capacidades limitadas porque
la inteligencia emocional y liviandad estructural implica un todo más
allá de toda creencia religiosa, cultural y social.
Si mi cuerpo desea y busca el placer de vivenciar con todos sus sentidos pero
no escucha lo que la razón orientada por el corazón quiere decirle , es posible
también que se quede vibrando solo y haciendo circunstancial lo que puede ser
sublime. Tenemos una faceta humana donde la sensibilidad del cuerpo, la
piel , los sentidos nos puede elevar a las mayores esferas del éxtasis pero si
no existe una claridad mental y emocional de lo que queremos junto al amor que
somos, nos puede pasar que lo que debería complementando como seres humanos
termine siendo el vacío que creemos que el otro no completa cuando es
realidad tiene que ser abarcado por nosotros mismos primero.
Si nuestro cuerpo desborda dejemos que las energías vibratorias elevadas sigan
incorporándose hasta que se acostumbre a este nivel de agitación con
revoluciones tan altas y enaltecidas.
El reacomode es el paso siguiente para pulir nuestra unidad, nada está fuera
del lugar donde Dios y la vida lo colocó. Sigamos fluyendo y entregando que al
mantener nuestra amplitud podemos seguir recibiendo la claridad y luz que nos
llevará una vez más al Todo al cuál pertenecemos.
