Sabemos que haber buscado un Dios de afuera nos llevó a mucho sufrimiento por no entender, por confundir la postura que deberíamos tener ante el sentimiento de incertidumbre del no milagro y la incansable búsqueda de respuestas al dolor.
Muchas veces cuando el plus externo no llega, nos quedamos parados sin saber a quien volver a pedirle la Paz. En muchas oportunidades rezamos, suplicamos, vivimos la noche oscura del alma y quizás hasta logramos menguar la fricción entre el amor y la pena que sentimos. Luego respiramos profundo y nos lanzamos nuevamente al vivir cotidiano, con cierta valentía que nos lleve hacia la integración espiritual pero....pasa un tiempo y....otra vez el dolor...otra vez nos sentimos desastrosamente perdidos sin saber de que dependen
nuestras fluctuaciones.
Vamos por un camino y luego otro y nos perdemos, pero vamos por el mismo y sin embargo
también nos perdemos....entonces?
Si llegamos a sentir que afuera sólo es el decorado que Dios nos pone para aprender podemos asegurar que El mora dentro nuestro, como muchas veces dije...
Agotar las búsquedas externas nos lleva a las búsquedas internas porque el hacer muchas cosas, distraernos, no pensar, ocuparnos de todo, nos ayudó sólo un tiempo porque en algún momento, volvimos al mismo punto de partida del vacío........
Ahora.. me miro, me reconozco y sin embargo sigo sintiendo como que perdí algo en el camino y no puedo sostenerme en el tiempo lineal.
Así es como, nuevamente, nos preguntamos muy cansados...y ..entonces?
Partamos de la premisa que si pretendemos acotar con la mente lo concerniente al alma estamos en el horno, no podemos pedirle a la mente que analice lo sutil porque no lo ve y si no está acompañada de la conjunción del alma , es seguro que, unilateralmente desapruebe hasta los conceptos básicos de lo etéreo.
Por otro lado el tiempo de días, meses y años no existen en realidad. Creer que existen es dar por finalizada la vida con la muerte y de ser así, el alma no existiría como eterna.
Sí está la edad biológica, un tiempo acotado de vivencia del cuerpo humano y muchas veces , al estar en desarmonía cuerpo/alma llegamos a sentir que es imposible unirlos en plena fusión y menos aún si intentamos unificar arriba y abajo.
Pero...otra vez el pero, si somos seres con mucho amor, espiritualidad y podemos sentir a Dios en todos lados, tener dentro el templo sagrado de Su Amor, y podemos traer el cielo a la tierra ..qué está pasando con el cuerpo y nuestra naturaleza humana? ? cómo respondemos a nuestra creación terrenal?
Podemos llevar nuestra humanidad al cielo, a lo divino, a lo sutil de Dios?
Si te digo que sí, estoy en problemas porque cada uno de nosotros tendría, en ese caso, una
visión particular de la vida que va a hacer que la plenitud sea determinada por una forma u otra...
Ahí está....nuevamente la famosa forma.....si elegimos una forma en concreto ya estamos condicionando y marcando una diferencia porque vamos exclusivamente detrás de una apariencia y figura que nos caracterice y así buscamos ser buena madre, buen padre, buen hijo, o buena esposa ,buen profesional o gran figura del deporte ..
Está mal? No, para nada...pero no podemos limitar el cielo y la tierra en ese intercambio, porque en todo caso será individual su FORMA de vivenciarlo y no podríamos englobarnos y estar todos por igual ...
Qué pasa con los que dejan todo y son instrumentos de Dios? Los que nos necesitan realizarse personalmente porque nada que redunde en beneficio sólo propio los haría felices?
Miran con Sus Ojos, sienten con Su Corazón y el regalo más hermoso como añadidura es
encontrarlo a El en un aspecto humano...
encontrarlo a El en un aspecto humano...
Y eso es la Nueva Conciencia , es no ver el carácter, la personalidad , los comportamientos sino el alma de todos y porque logramos percibirla es que podemos ayudarlos.
Quién fue Jesús,? Ampliá tu mirada . Podríamos sentir como lo hacemos si no tuviésemos a Jesús como el inicio de una nueva visión?
Dios se hizo carne ( qué valor tiene, no?) porque es el reflejo divino que todos tenemos y El nos recuerda que estamos vivos , nos toca la fibra esencial de nuestro interior y así logramos contactarnos con la esencia divina.
Necesitamos mirar, tocar, escuchar,y Dios nos conjuga nuestros sentidos con lo etéreo, sutil y sublime.
Cristo es nuestro contacto entre el adentro y el afuera, el físico y el alma pero si nos quedamos sólo mirándolo en esa condición tan única nos terminamos perdiendo porque lo hacemos exclusivo con una mirada humana y limitada lo que pertenece a un Todo que conformamos en Dios.
Jesús es la unión de una parte nuestra con lo más sublime , es la pieza mayor del rompecabezas, y cada uno de nosotros somos las piezas menores que si no encastramos unos con otros nos quedamos desfasados , mirando para el mismo lugar pero desfasados.
Nada se elimina , se resignifica amando la vieja y nueva forma, ya que el alma y el amor ES, amorfo, inalterable y eterno ....
