LAS SIETE PALABRAS - Quinta Palabra

«Tengo sed»



Adentrar en búsqueda de la trascendencia del ser humano como entidades únicas integrales que estamos conformados por cuerpo, mente y espíritu es aceptar la existencia de un Ser Superior llamado Dios, Inteligencia , Todo Universal  o como más se desee nominarlo para poder entender cada una de las facetas.




Podemos desde nuestra capacidad racional entender el funcionamiento del físico y nuestra naturaleza emocional y psicológica pero no podemos captar con total profundidad el aspecto espiritual del cuál hemos sido creados. 

Quien menos interrogantes en cuanto a nuestra  existencia tiene en la vida más simple es su tránsito por ella, con todos los sinsabores, dolores y alegrías comunes a todos pero sin ese plus complejo de la elevación a un Ser Creador.

Haber estado toda nuestra existencia por el sendero de lo racional y la formación necesaria para el crecimiento  con identidad nos enfrenta en algún momento de nuestras vidas con el tener que despojarnos de lo aprendido y adquirido, porque las herramientas que nos sirvieron para explicar muchos interrogantes comienzan a  carecer de eficiencia ante lo extremadamente espiritual.

Podemos desde nuestra mente tomar posturas, adquirir determinadas creencias y  elegir, pero el rol preponderante que tuvo siempre el análisis racional deja de tener su eficacia y se transforma en el  acompañante de nuestro sentir sutil que a menudo vamos perdiendo en nuestro trayecto de vida.

Cuando el canal a Dios está obstruido y esa luz infinita que sentimos traspasar amorosamente nuestra alma comienza a ser débil olvidamos quienes somos en realidad y dejamos de reconocernos. Así como estuvimos elevados así es como de pronto estamos descendiendo bruscamente quedando sólo resabios de lo hermosamente experimentado. 

Y ese amor que pareciera que va perdiendo su brillo va bajando su graduación y tinte hasta camuflarse de dolor  escondiendo nuevamente su esencia. Los extremos se hacen cada vez más notorios y desde esta dimensión comenzamos la distinción de dolor-amor como si 
fueran cosas diferentes.

Jesús siempre fue Amor, Su Calvario interpretado como dolor fue en realidad mayor o menor saturación del amor.Son las variantes del amor y todo lo que lo conforma .

Una vez hice referencia  a los colores y mencioné que todos ellos que conforman el espectro, aquellos que vemos y los que no,  forman en definitiva una sola cosa que es la luz blanca o sea que, si descomponemos la luz,  vamos a ver que se forman todos los colores del arco iris y gracias a esa  condición podemos apreciar cada uno de sus matices .
El color en realidad no existe,  es una ilusión óptica el poder verlo ya que por una disposición de los organos visuales y  propiedades físcicas de la luz podemos percibirlos  pero en realidad no existen como esencia.

Así me parece que es nuestra vida, podemos ver dolor, alegría, tristeza, entusiasmo, desgano pero en realidad no es más que una ilusión necesaria para aprender y vernos a nosotros mismos en nuestra real magnitud. Porque así como el aprendizaje  nos lleva por caminos densos fluctuantes así es la necesidad de saltar la Gran Ultima  Prueba que Dios nos da donde los caminos conducen a un único sentido: LA CONFIANZA HACIA EL.
Soltar de las manos lo que aún no pudimos es el obstáculo que nos pondrá al límite de nuestras capacidades y emociones humanas.
La confianza en Dios no creo que sea suficiente con sólo  decirlo o autoconvencerse que creemos en un Dios que todo lo puede si no dejamos la última gota de entrega soportando las persistentes sensaciones de fracaso que no entendemos. 

Confiar es quedarse expuesto y desprovistos de los escudos y defensas que nos cobijó en muchas ocasiones de nuestras vidas junto con el no saber qué vamos a encontrar cuando soltemos lo fuertemente amarrado. No todos estamos dispuestos a la entrega total pero creo que estar definitivamente en El no es la renuncia de lo que amamos o deseamos sino de esa ilusión óptica que hace que veamos colores cuando en realidad la vida está conformada por UNA LUZ BLANCA BRILLANTE GRANDIOSA DE DIOS CAPAZ DE DESCOMPONERSE Y CREAR LA ILUSIÓN PARA  QUE PODAMOS EXPERIMENTAR Y APRENDER A TRAVÉS DE SUS COLORES.