LAS SIETE PALABRAS - Sexta Palabra

«Todo está consumado»


Abrirse al mundo es tener una amplitud que genere la posibilidad de recibir desde diferentes aperturas de entendimiento lo que nos acerque más a nuestra propia verdad de paz y estabilidad.


Seguir experimentando sensaciones de frustración en cuanto a lo que suceda fuera de nosotros, nos ubica en tener que replantearnos cuál es el camino que nos llevará a fundir el arriba con el abajo,  intercambiando sutilezas con evidencias, lo material con lo etéreo,  y lo concreto y acotado con lo infinito del ser. 


Quizás haya que empezar por comprender que todo cambio auténtico no se genera de afuera hacia adentro, sino desde lo interno que, posteriormente y en algún momento,  se manifestará y materializará en lo externo, con el plus hermoso de sentir no sólo con nuestra alma, sino también con todos los sentidos humanos  que poseemos.


Esperar que las renovaciones vengan desde afuera, para intentar después que se vaya incorporando al interior,  es como dibujar la copa de los árboles sin un tronco firme que la sostenga. Tal vez habría que pensar que esos cambios que deseamos, no se están dando porque aún no podemos reflejar el adentro que necesita un poco más de firmeza y cimentación.


Aprendamos a mirar primero con el alma para luego mirar con los ojos, dejemos que el amor etéreo roce nuestro corazón y cada partícula de nuestro ser, para permitir que se instale firmemente sin  distinguir hacia quién va dirigido;  vibremos con el cuerpo de amor por  la presencia de Dios y todo lo que nos rodea para experimentar, cuando llegue el momento adecuado, cómo se siente ese amor eterno con otra vibración igual a nuestro cuerpo humano.


Dejémonos acariciar  dulcemente por la brisa de Dios , aceptemos Sus manifestaciones en todas las cosas para encontrar el valor sublime que significa tener a nuestro lado la persona que tanto deseamos y amamos.


Quizás no sea necesario tener que ver ángeles y guías dando vueltas alrededor nuestro para saber que están, abramos nuestros corazones y sintamos las esencias que conforman esos seres de amor que están para ayudarnos. 




Armemos primero nuestro mundo interior completo haciendo real cada anhelo que nos hace flotar, cada deseo que nuestro ser implora realización; sigamos amando como el primer día que es el pilar fundamental para nosotros mismos y nuestras relaciones. Dejemos de pensar que es utópico, fantasioso, aunque eso implique estar caratulado como soñador , permitamos que nuestra esencia pueda manifestarse como verdaderamente es y dejemos de ponerle trabas con  nuestra mente que condiciona y caratula como limitado lo que nos hace vibrar en la más alta sintonía de amor.




Y aunque quizás nunca lleguemos a  fundir el arriba y el abajo, lo interno con lo externo pongámosle flores a nuestra existencia , no vaya a ser que alguien, algún día , toque nuestra puerta y nos encuentre sin más sueños para compartir....