Vía Crucis humano

I) Los deseos de posesión y poder van disminuyendo. El ego encuentra su mayor resistencia y  para el hombre se transforma en la gran condena al sentirse impotente ante la acción y la modificación de los acontecimientos…

II) Llevamos a cuesta  una gran carga de apegos,  rebeldía y obstinación por  no ceder ante lo que deseamos posesivamente tener en nuestras manos. Necesitamos sentirnos con el poder de controlar todo y la sensación de imposibilidad nos tensa y pone en señal de alerta constante…

III) Por primera vez sentimos que no podemos con lo que nos rodea, caemos y no alcanzamos a ver más que la desorientación …

IV) Alrededor nuestro existen personas que nos quieren y desean ayudarnos. Nos hablan, nos consuelan y si bien no pueden hacer nuestro camino, están ahí, al lado nuestro para acompañarnos..

V) Se nos pasa en un flash de segundo toda nuestra vida. Recordamos nuestra niñez, nuestros seres amados que nos acompañaron desde pequeños. Deseamos volver a ser  niños para que nos tomen de la  mano, nos abracen y nos digan que todo va a salir bien….

VI) Hay una persona que nos conoce,  nos ama y  desea que nos levantemos para ser felices. Nos acaricia con el alma y aá todo su amor pero no podemos verla porque no tenemos fuerzas ni para abrir los ojos…

VII) Volvemos a caer y la carga se hace cada vez más pesada. Ya no podemos ver con claridad y sentimos que nuestra vida se esfumó, que fue en vano todo lo que hicimos y sentimos. No podemos VER por más que quisiéramos…

VIII) Dentro nuestro empieza a surgir una fortaleza que nos permite ponernos en el lugar del otro y no deseamos que sufran por nosotros. Empezamos a darnos cuenta que los que están al lado nuestro también sufren, lloran, se mortifican….  No somos los únicos….tal vez no estemos tan solos, comenzamos a pensar….

IX) Pero la carga ahora es insoportable y ya casi no podemos respirar, Nos duele todo, sentimos que el cuerpo ya no puede resistir mucho más, nos quedamos sin aire…

X) Comenzamos a despojarnos del ego, de sus juicios, normas, arrebatos,  de lo limitado y acotado. Sentimos que estamos sin nada , que nos estamos vaciando de a poco. Nos da  vertigo  porque no sabemos de donde tomarnos para surgir y levantarnos …

XI) Sentimos que los clavos de la vida nos atraviesan y estamos agotados. Deseamos que todo acabe, ya ni sabemos que significa el apego porque necesitamos liberarnos de todo . Están  siendo localizados los puntos de mayor resistencia y los liberamos sin darnos cuenta, ahora sólo necesitamos que termine todo…

XII) Sin nada pedimos piedad y nos sentimos abandonados, traicionados, negados. La mente se aquieta y la pelea está acabando…

XIII) Terminó la batalla del ego. Ya no existimos, necesitamos que nos lleven y sólo por inercia caminamos por nuestros medios. Nos acompañan  pero  no  sentimos ni el cuerpo, caímos tan vertiginosamente que flotamos en la nada…

XIV) No recordamos nada, en el sepulcro está enterrado lo tirano, el desconocimiento, las  culpas, los remordimientos, las incapacidades, los miedos….

XV) Volvemos a nacer. Lo vemos a EL y comprendemos que nos estaba esperando en Su Amor. Atrás quedó el hombre viejo para dar lugar al hombre nuevo lleno de esperanzas, de libertad, de alegría.
Estamos  preparados para que Dios nos diga cuál es la Misión que nos tiene encomendada y como no hay más resistencias ni juicios aceptamos con amor su Guía  de Dicha y Plenitud.
Estamos listos para lanzarnos al mundo con los pies acá pero con el corazón en paz junto a El, en su Inmensidad de Amor …